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MÁRTIRES DEL VATICANO

de Rogelio San Luis

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

“MÁRTIRES DEL VATICANO”

Farsa trágica en un acto, original de

Rogelio San Luis

PERSONAJES

(Por orden de aparición)

MADRE DOLORES

SOR TERESA

SOR PILAR

ROSARIO

ESPERANZA

CARDENAL

GUARDIA 1º

GUARDIA 2º

JUDAS

MAGDALENA

PAPA

MARCOS

COVADONGA

MONTSE

MATEO

 _________________________

La acción, en la Plaza de San Pedro.

Época, actual.

Lados, los del espectador.

                                        _________________________                                         

ESCENARIO

Explanada de la Plaza de San Pedro. Basílica en el foro.

En la basílica, una puerta grande en el centro y una pequeña a la izquierda y derecha. Las tres de dos hojas.

Balcón grande en el medio de la primera planta. Puerta destacada en el centro del foro.

En los foros izquierdo y derecho del balcón, pequeña puerta.

Accesos por ambos laterales de la plaza.

Una gran alfombra roja desde la basílica al centro del proscenio.

Delante del templo un altar, ya preparado, para celebrar la misa.

Próximo a él y a la derecha, dos sillas lujosas.

Demás cosas que exija la acción.          

                  

ACTO ÚNICO

(Se escucha un coro que interpreta el “Veni Creator” mientras se alza lentamente el telón y el canto va aumentando hasta escucharse muy fuerte. UN MOMENTO. La música decrece y deja de oírse. SILENCIO. La luz, como si despertase un nuevo día, llena paulatinamente el escenario. A la derecha del balcón, gran cuadro con la fotografía de MADRE DOLORES en tamaño natural. Setenta y ocho años, baja, mirada celestial. Manos entrelazadas. Viste un hábito negro de monja. Un foco la ilumina. UN MOMENTO. Deja de verse la luz del foco y ella va recobrando vida sin salir del marco. Mira para todos los sitios. PAUSA.)

MADRE DOLORES.-¿Dónde... estoy...? Permanecía... muerta... De... pronto..., una... fuerte... luz... abre... mis... ojos... y... despierto... a... la... vida... ¿La resurrección de la carne? No... ¡Sólo cadáveres y mi delirio la cruel pesadilla de la nada! Me veo... con mi hábito de monja... Con el que me enterraron, el que vestí durante tantos años... ¡Oh! Moro en un marco, soy prisionera de él igual que una fotografía que el tiempo marchita. ¡Me rebelo a ser cautiva de su madera como de un féretro! Así... ¡Imposible! Me he convertido en la foto secuestrada de mí misma. ¡Todos los muertos habitamos en un museo de retratos sin palabras! Y me hallo en un balcón... ¿¿Cómo?? ¡¡Es el Vaticano!! ¡¡Y ahí está la Plaza de San Pedro!! Me canonizan... ¡Ja, ja, ja! Me elevan a los altares y los demás rezarán a un ser inexistente. ¡Cómo manipulan la Historia! Yo de santa. ¡Hay que joderse! Sólo fui una niña española que la metieron en el convento. De jóvenes anhelábamos que nos liberase don Juan Tenorio. ¡Nuestro príncipe azul! Le dejábamos abiertas las puertas de cada celda... No acudía. A ver si esta noche... Después... Había que conformarse con el jardinero. Ahora recuerdo... Fue en nuestra guerra civil. Los milicianos derribaron la puerta. ¡¡Matemos a las monjas que sólo saben rezar al dios de los capitalistas!! ¡Antes las violaremos! Sí, vamos a encender primero un pitillo. Les aconsejábamos: ¡El tabaco hace daño! Fumaban. ¡Qué espera tan larga! Una religiosa se indignaba: ¡No vamos a aguardar toda la vida! ¿Dónde está la Madre Superiora? ¡Yo! ¡Yo! Maravilloso... ¡Tenéis que venir más veces! Se os hará la guerra más corta... ¡Nos apuntaron con sus mosquetones! Sentí una bala en mi cuerpo desnudo. ¡Cuánto tiempo he existido entre las sombras!

(Se comienzan a oír, in crescendo, murmullos de personas que, supuestamente, van llenando la plaza.)

¡Ya llegan! ¡Cuánta gente! Vienen a presenciar el carnaval. Si creéis que me voy a prestar a esto... ¡Adiós! ¡Es imposible salir del marco! Tan sólo soy... ¡Una foto sin vida en una jaula!

(Se continúan escuchando las fuertes voces de más gente.)

Se acercan más... No cabe un alfiler... Me miran felices... Tengo que seguir el guión que me han escrito. ¡Ser el personaje que desean!

(Entrelaza sus manos y, con su mirada celestial, permanece igual que una fotografía estática dentro de su marco como al principio. Crece el murmullo de la gente.)

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡La fotografía de la Madre Dolores!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Ha nacido para santa!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Una virgen de verdad!!

(Por el segundo izquierdo entran, abriéndose paso, SOR TERESA y SOR PILAR. Son dos monjas muy modernas. Visten el mismo hábito. SOR TERESA cincuenta años, atractiva, ridícula al pretender ser actual. SOR PILAR treinta y cinco años, muy guapa, esbelta, cursi. Portan banderitas del Vaticano. A la gente imaginaria.)

SOR TERESA.-¿Me hace el favor? Muchísimas gracias. Que Dios se lo recompense en la gloria.

SOR PILAR.-¿Tiene la amabilidad? Que el Señor se lo pague. Muy agradecida.

(Quedan próximas al lateral izquierdo.)

SOR TERESA.-¡Madre Dolores!

SOR PILAR.-¡La fundadora de nuestra orden!

(Agitan las banderitas. Hablan entre ellas.)

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Hoy los cielos estrenan una santa!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Por aire!! ¡¡Tierra!! ¡¡Mar!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Dolores al altar!!

(La plaza es un clamor. Por el segundo derecho entran, abriéndose paso, ROSARIO y ESPERANZA. ROSARIO, que está en una silla de ruedas y viste de novia con su ramo de azahar, tiene veintidós años. Guapísima, atractiva, desolada. ESPERANZA, su madre, viste de negro y empuja la silla. Cuarenta y cinco años. Muy bella, alta, ausente. A la gente imaginaria)

ROSARIO.-¿Me permiten...? No es mi intención molestar. Cualquier cosa que necesiten...

ESPERANZA.-Sólo un pequeño sitio. ¡Qué bondadosos! La pobre...

(Quedan próximas al lateral derecho.)

ROSARIO.-¡Cómo miran para mí! ¿Es que nunca han visto una novia próxima a la iglesia?

ESPERANZA.-Como ahora van tan pocas...

(Hablan entre ellas.)

SOR TERESA.-Me viene a la memoria cuando conocí a Dios.

SOR PILAR.-¿Se lo presentaron, Sor Teresa?

SOR TERESA.-No, Sor Pilar, me perseguía como un loco por la calle. ¡Se acercó a mí!

SOR PILAR.-¡Qué romántico! ¿Y qué le dijo?

SOR TERESA.-Me gustas, Teresa. No puedo vivir sin ti.

SOR PILAR.-¡¡Oh!! ¿Le dio usted calabazas?

SOR TERESA.-Imposible... Fue todo un flechazo.

SOR PILAR.-Qué historia de amor tan hermosa. ¿Y después?

SOR TERESA.-¡Me casé enseguida con él! No iba a encontrar un novio con mejor porvenir ni de tan buenas costumbres.

SOR PILAR.-¿Todavía lo ama?

SOR TERESA.-¡Hasta que la muerte nos una mucho más! No me he planteado divorciarme para buscar aventuras mundanas.

SOR PILAR.-¡Líbrenos Dios!

SOR TERESA.-Temo tanto que me deje y se vaya con otra...

(Hablan entre ellas.)

ESPERANZA.-Conducía tu padre e íbamos las dos con él en el coche. Aquella curva...

ROSARIO.-¿Para qué pondrían la curva allí? Resultaría más bonita en otra carretera.

ESPERANZA.-Tu padre murió sin darme explicaciones y tú acabaste en una silla de ruedas.

ROSARIO.-Para siempre.

ESPERANZA.-¡No nos resignemos! La Madre Dolores obrará dos milagros. Tu padre resucitará y tú caminarás como antes.

ROSARIO.-Mamá...

ESPERANZA.-¡Sé que sucederá, Rosario! Una mañana sonará el timbre de la calle. ¿Quién es? Soy yo, tu marido. Perdona que olvidé las llaves en el ataúd. Despertarás y correrás a darle la bienvenida.

ROSARIO.-Eres de un optimismo...

ESPERANZA.-Nos dirá: ¿Vamos a dar un paseo en coche?

ROSARIO.-No me fío del conductor...

ESPERANZA.-Sube, Esperanza. Acomódate, Rosario.

ROSARIO.-¡Pero si el coche quedó completamente destrozado como tu cabeza por dentro!

(Hablan entre ellas.)

SOR TERESA.-¿Y usted cómo se casó?

SOR PILAR.-Mi caso es distinto. Buscaba el amor por todas las esquinas. Entré en una iglesia, me arrodillé en el reclinatorio más próximo al Señor para que me oyese y le pedí un marido.

SOR TERESA.-Qué desesperada.

SOR PILAR.-¡Sorprendente! Dios, desde su sagrario, me empezó a hablar. ¡Qué palabras tan dulces! Era como el conquistador que fija su escalera para penetrar en el castillo de nuestro corazón.

SOR TERESA.-¡Maravilloso!

SOR PILAR.-En ese instante desaparecieron todos mis deseos terrenales. ¡Había brotado mi amor celestial!

SOR TERESA.-¿No ve? El Señor está en todas partes. Incluso en las iglesias.

SOR PILAR.-Desde ese momento me entregué plenamente a El y soy tan feliz... Es el amor de mi vida. ¡El que nunca muere!

SOR TERESA.-¿Usted le ha sido infiel?

SOR PILAR.-Es que si no le soy fiel... ¡Se entera enseguida! Y después... ¿Dónde conquisto otro Dios?

(Hablan entre ellas.)

ESPERANZA.-Vendrá y yo abandonaré este luto que puse durante su viaje. Sólo iba, conduciendo su coche, a conocer el otro mundo y volver. Le gustaba tanto el turismo...

ROSARIO.-¡La de fotos que haría allí! Estoy deseando conocerlas. No hay retratos de tan exótico país.

ESPERANZA.-Tú dejarás la silla y vestirás normalmente.

ROSARIO.-¡No lo acabas de comprender! ¡Te niegas a admitir la realidad! Yo no me levantaré jamás de la silla.

ESPERANZA.-¡No digas eso!

ROSARIO.-¡Qué cómodo resulta ocultar la verdad! ¡Hay que mirarla frente a frente! Después... Cuando nuestro mundo es irreversible, nos vemos obligados a disfrazarnos con la imaginación para el cruel baile de la vida.

ESPERANZA.-Por eso tú...

ROSARIO.-Sí... Luzco mi belleza y juventud vestida de novia. Sueño que otro como yo, vestido de novio, se acerque a mí... Me fascine con su mirada. Lo rechace y le extienda la mano para ir juntos por todos los caminos. Después... Sonará el órgano en una iglesia y nos casaremos.

ESPERANZA.-¡Y tu padre de padrino!

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Van a comenzar los actos!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Una nueva santa está a punto de nacer!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Es el más bello parto en la sonrisa del cielo!!

SOR TERESA.-¡¡La cigüeña llega al paraíso!!

SOR PILAR.-¡¡Qué emoción!!

ROSARIO.-¡¡Ilusos!!

ESPERANZA.-¡¡El milagro llama a nuestra puerta!!

(Se abre la puerta derecha. Entra solemne, y con las manos juntas, CARDENAL. Sesenta años. Alto, elegante, bondadoso. Viste con la ropa propia de un príncipe de la Iglesia. Se cierra la puerta. Se dirige hacia la izquierda y simula hablar con personas imaginarias. Ante ellas que le besan el anillo.)

SOR TERESA.-¡Monseñor!

CARDENAL.-¡Hoy no sorteamos la santa!

SOR PILAR.-¡Dedíqueme una foto!  

CARDENAL.-Ha subido mi caché.

(Se dirige hacia la derecha y simula hablar con personas imaginarias. Ante ellas.)

CARDENAL.-¡Enhorabuena!

ROSARIO.-¿Por estar en la silla?

CARDENAL.-Por la boda.

ESPERANZA.-¿Resucitará mi esposo?

CARDENAL.-Usted insista.

(Se oye “La Marsellesa”. Emoción en todos. Va hasta el primer término. Se abre la puerta izquierda y entran GUARDIA 1º y GUARDIA 2º. Veinte y pocos años. Muy altos, serios y fuertes. Visten el uniforme de la Guardia Suiza. Portan sus lanzas y van próximos a CARDENAL. Se cuadran.)

GUARDIA 1º y GUARDIA 2º.-¡A sus órdenes, Monseñor!

(Por el primero izquierdo entran JUDAS y MAGDALENA. El cincuenta años. Bajo, autoritario, inseguro. Viste de etiqueta. Condecoraciones. Una banda cruza su pecho. Ella cuarenta y dos años. Alta, atractiva, alegre. Viste un traje largo blanco. Una pamela. Los guardias se cuadran. Van al principio de la alfombra y besan el anillo de CARDENAL.)

CARDENAL.- Don Judas, doña Magdalena, es un honor la presencia de sus Excelencias en este divino acto.

JUDAS.-En nuestro Estado, aunque laico, somos todos creyentes.

MAGDALENA.-¿Cómo se encuentra Su Santidad?

CARDENAL.-Oremos por su conversión.

(Se escucha fuerte “La Marsellesa”. JUDAS y MAGDALENA avanzan majestuosos por la alfombra. CARDENAL va detrás y los dos guardias, fuera de la alfombra, al lado de los mandatarios. Los personajes, y el público imaginario, aplauden vehementes. La pareja saluda. Llegan al final de la alfombra. Cesan himno y aplausos. JUDAS y MAGDALENA se sientan en las sillas. GUARDIA 1º y GUARDIA 2º se cuadran y hacen mutis por la izquierda. Se cierra la puerta. Le entrega una bolsa.)

JUDAS.-Tome.

MAGDALENA.-Nuestra inversión.

CARDENAL.-Seguirán en sus altísimos puestos.

(Se abre la puerta derecha y hace rápido mutis por ella. Se cierra.)

VOCES DE UN GRUPO y ROSARIO.-¡¡Ya están todos!!

VOCES DE OTRO GRUPO y ESPERANZA.-¡¡Qué momento sublime!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO, SOR TERESA y SOR PILAR.-¡¡Se alza el telón!!

(Por el centro del balcón entra CARDENAL.)

CARDENAL.-Ante vosotros el mayor espectáculo del mundo... ¡¡Su santidad el Papa Adolfo I!!

(Por el centro del balcón entra PAPA. Viste de blanco. Ochenta años. Alto, delgado, gran carácter. Extiende efectista los brazos y permanece así mientras la plaza es un hervidero de entusiasmo. Las monjas agitan las banderitas.)

GRUPOS, SOR TERESA, SOR PILAR, ROSARIO, ESPERANZA, JUDAS y MAGDALENA.-¡¡Adolfo!! ¡¡Primero!! ¡¡Te quiere el mundo entero!! ¡¡Adolfo!! ¡¡Primero!! ¡¡Te quiere el mundo entero!! ¡¡Adolfo!! ¡¡Primero!! ¡¡Te quiere el mundo entero!!

(Autoritario y moviendo las manos.)

PAPA.-¡¡El Papa desea hablar!!

(SILENCIO.)

CARDENAL.-¡Su Santidad, con la humildad que le caracteriza, tiene la palabra!

PAPA.-Amadas ovejas: ¡Escuchad a vuestro pastor! ¿Vamos a permitir que la mujer dirija la Iglesia para tentarnos? Eso no es machismo. ¡Es castidad! No las aceptamos. ¡Ni con preservativo!

(MADRE DOLORES sale enojada del cuadro.)

MADRE DOLORES.-¡No soporto esta vejación!

(Mutis por el foro central del balcón.)

PAPA.-Se nos calumnia porque a algunos les atraen los niños. ¡Eso no es censurable! Es la desviación del instinto para no caer en la lujuria. Se nos critica de inquisidores con los no creyentes. ¡Qué mentes tan oscuras! Los perseguimos para que vean la verdad. Nos detestan por simpatizar con una orden. ¡Inconcebible! Sólo es un concierto entre accionistas. Dicen que buscamos riquezas. ¡Cuánta injusticia! Hicimos voto de pobreza para convertir infieles. Se nos acusa de dirigir con el pavor. ¡No es cierto! Liquidamos el infierno por necesitar su combustible. Se nos censura porque, en la segunda guerra mundial, rezábamos para que ganasen los alemanes. ¿Cómo vamos a caer en esa aberración habiendo americanos? ¡El dólar nuestro de cada día dánoslo hoy!

(Se escuchan aplausos y los personajes hacen lo mismo.)

VOCES DE UN GRUPO, SOR TERESA y SOR PILAR.-¡¡Bravo!!

VOCES DE OTRO GRUPO, ROSARIO y ESPERANZA.-¡¡Muy bien!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO, JUDAS y MAGDALENA.-¡¡Así se habla!!

(SILENCIO.)

PAPA.-¿Nosotros machistas? ¿Cómo vamos a serlo si me dispongo a canonizar a la Madre Dolores? ¡Ahí la tenéis en su marco!

(Por el foro central del balcón entra MADRE DOLORES.)

MADRE DOLORES.-Un momento, Su Santidad.

(Se sitúa en el marco, como antes, y entrelaza las manos.)

PAPA.-Con su hábito negro, su beatífica mirada, su rostro que emana ternura... ¡Una muñeca!

(Sale del marco y lo besa.)

MADRE DOLORES.-¡Me enloqueces!

(Vuelve al marco como antes.)

PAPA.-¿Quién era la Madre Dolores? ¡La religiosa que fundó Hijas del ADN de Dios! Figura en el Guinness por rezar mil rosarios diarios ante notario. Pero surge la guerra civil en España. Los marxistas incendiaban las iglesias. Los católicos, ante semejante trauma, ahora se confiesan por teléfono. Llegaron unos milicianos al convento. ¡Las querían violar!

MADRE DOLORES.-¡Ay...! ¡Maravilloso!

PAPA.-Pero la Madre Dolores realizó el milagro en ese instante. Gritó con todas sus fuerzas: ¡Señor! ¡Gatillazo! Y ellos se desinflaron como un globo. Se enojaron y las mataron contrariados. ¡Contempladla! Su cuerpo está incorrupto. ¡Cuántas solicitudes para trasplantes!

(MADRE DOLORES se quita el hábito y se convierte en un esqueleto.)

MADRE DOLORES.-Los gusanos tenían un apetito...

(Se escucha el coro de “Veni Creator”. La bendice.)

PAPA.-Yo, Obispo de Roma y con la patente de fabricar el santoral, te hago santa en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

(Cesa el canto. Se oye un fuerte repicar de muchas campanas.)

VOCES DE LOS TRES GRUPOS, PAPA, CARDENAL, SOR TERESA, SOR PILAR, ROSARIO, ESPERANZA, JUDAS y MAGDALENA.-¡¡Santa!! ¡¡Santa!! ¡¡Santa!!

(Cesan las campanas. MADRE DOLORES, que sigue de esqueleto, les hace reverencias.)

MADRE DOLORES.-El traumatólogo me aconseja que descanse mis huesos en el ataúd.

(Mutis por el foro central del balcón.)

PAPA.-¡Fijaos cómo os mira la nueva santa!

CARDENAL.- ¡Rezadle! ¡Pedidle mercedes!

(Mutis de PAPA y CARDENAL por el foro central del balcón. Se arrodillan suplicantes, menos ROSARIO, ante el marco vacío.)

SOR TERESA.-¡¡Que Dios no me abandone por otra!!

ROSARIO.-¡¡Quiero caminar!!

SOR PILAR.-¡¡Dile al Señor que me mande una foto!!

ESPERANZA.-¡¡La resurrección de mi marido!!

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Dinero!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Fortuna!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Lotería!!

JUDAS.-¡¡Haz que la guerra limpie el mundo!!

MAGDALENA.-¡¡Y sanee nuestra economía!!

(Se levantan excepto ROSARIO. Se abre la puerta del centro. Entran PAPA, con mitra y báculo, y CARDENAL. Se cierra la puerta. Van hasta el altar. Se escucha fuerte el “Aleluya” de Haendel. CARDENAL, que ayudará, prepara una hostia en la patena, echa vino y agua en el cáliz y abre el copón. Cesa la música. PAPA coge la hostia. Los personajes se arrodillan. A la hostia.)

PAPA.-Porque Éste es mi cuerpo.

VOZ HOSTIA.-¡Ya estoy aquí!

(PAPA come la Hostia. Al cáliz.)

PAPA.-Porque Ésta es mi sangre.

VOZ CÁLIZ.-¡Vampiro!

(PAPA bebe el vino, coge el copón y le da la comunión a CARDENAL que se arrodilla.)

PAPA.-El Cuerpo de Cristo.

CARDENAL.-Amén.

(Se levanta y coge el copón. Se abre la puerta del centro. PAPA hace mutis por ella. Se cierra la puerta. Se escucha el canto de “Hostia pura”. CARDENAL va hasta la izquierda. Simula dar la comunión a gente imaginaria. A los personajes.)

CARDENAL.-El Cuerpo de Cristo.

SOR TERESA y SOR PILAR.-Amén.

(Se van levantando al recibir la comunión. Va hasta la derecha. Simula dar la comunión a gente imaginaria. A los personajes.)

CARDENAL.-El Cuerpo de Cristo.

ROSARIO y ESPERANZA.-Amén.

CARDENAL.-El cuerpo de Cristo.

JUDAS y MAGDALENA.-Más.

(Se sientan y cesa “Hostia pura”. CARDENAL va hasta el altar. Cierra el copón y lo deja sobre él. Se abre la puerta del centro. Entra PAPA, sin mitra y báculo, sentado en su silla gestatoria. La portan GUARDIA 1º y GUARDIA 2º. Va bendiciendo a los personajes y personas imaginarias. El griterío es ensordecedor. Se oyen bombas de fiesta. CARDENAL se pone a su lado y lo acompaña.)

VOCES DE UN GRUPO, JUDAS y MAGDALENA.-¡¡Piloto de almas!!

VOCES DE OTRO GRUPO, ROSARIO y ESPERANZA.-¡¡Mensajero del Señor!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO, SOR TERESA y SOR PILAR.-¡¡Paloma de la paz!!

(Ante los personajes.)

PAPA.-Muchas gracias por el donativo.

MAGDALENA.-Una insignificancia.

JUDAS.-Y sus intereses...

(Lo llevan hasta la derecha. Igual.)

VOZ DE UNA SEÑORA.-Después de verle moriría tranquila.

PAPA.-No puedo decir lo mismo.

(Ante los personajes.)

ROSARIO.-¡Quiero caminar!

PAPA.-Todo se andará.

ESPERANZA.-¡Que resucite mi marido!

PAPA.-Paulatinamente.

(Lo llevan hasta la izquierda. Igual.)

VOZ DE UN SEÑOR.-Mi mujer se fue con otro.

PAPA.-Sé buen cristiano y compadécete del otro.

(Ante los personajes.)

SOR TERESA y SOR PILAR.-¡Nuestro hombre ideal!

(Quitan sus bragas blancas y se las lanzan. Las coge y contempla.)

PAPA.-Pero esto...

CARDENAL.-Una tía mía...

(Mutis de PAPA, en la silla gestatoria, GUARDIA 1º y GUARDIA 2º por la puerta del centro. Cesan las bombas de fiesta. Se cierra la puerta del centro. JUDAS y MAGDALENA se levantan. Va hacia ellos. Besan su anillo.)

CARDENAL.-¿Les ha gustado la representación?

JUDAS.-¡Qué gran interpretación la de la santa!

MAGDALENA.-¡Borda el papel!

(Se abre la puerta de la izquierda y entran, con las lanzas, GUARDIA 1º y GUARDIA 2º. Se cierra la puerta. Se cuadran. Se escucha con fuerza “La Marsellesa”. JUDAS y MAGDALENA avanzan majestuosos por la alfombra. CARDENAL va detrás y los dos guardias, fuera de la alfombra, al lado de los mandatarios. Los personajes, y el público imaginario, aplauden vehementes. La pareja saluda. Llegan al proscenio. GUARDIA 1º y GUARDIA 2º se cuadran. Mutis por el primero izquierdo. Cesan himno y aplausos. Se abren puertas izquierda y derecha. Mutis de GUARDIA 1º y GUARDIA 2º por la primera y CARDENAL por la segunda.)

SOR TERESA.-¡Qué bien canoniza!

SOR PILAR.-Domina la asignatura...

(Mutis de las dos por el segundo izquierdo.)

ESPERANZA.-Si resucitase en días alternos...

ROSARIO.-¡No existen milagros!

(ESPERANZA empuja la silla de ROSARIO y hacen así mutis por el segundo derecho. Va bajando la luz y comienza a anochecer. La plaza está vacía. Por el foro central del balcón entra PAPA. Se arrodilla ante el marco de MADRE DOLORES.)

PAPA.-Santa Madre Dolores, he sido yo el que te ha dado vida en los altares. ¡El autor de tu santidad! Callas, no respondes... Fíjate, ya es de noche. Las luces de la lámpara del universo se fueron apagando. Pero yo te sigo viendo, dentro del marco, con tu hábito de monja. Necesito tanto tu ayuda... Mañana me ausento. Los enemigos me acechan. ¡Dame fuerzas para seguir en mi puesto hasta el final!

(El marco comienza lentamente a ascender.)

¿Vuelas hasta el cielo y me dejas abandonado? Por favor... ¡Eres mi obra! ¡No existirías sin mí! Vuelve...

(El marco desaparece en las alturas.)

Te has ido... y me he quedado solo. ¡Oh, creencias, que deformáis las mentes! ¿Acaso la fe es un desvarío y yo soy un impostor? ¿Te hallas en el cielo o eres unos cuantos huesos esparcidos en un sepulcro anónimo? ¿Hemos sido víctimas de una absurda educación? ¿Nos han hurtado la verdad? ¿Hemos embaucado a fanáticos ignorantes? ¿Sobras tú? ¿Sobro yo? ¡Sobramos todos!

VOZ MADRE DOLORES.-Tus manos han modelado un personaje imaginario.

(PAPA se levanta.)

PAPA.-¡Has hablado! ¡¡Existes!! O tal vez... Tu voz sólo sea una invención mía. Rezar no es un diálogo con alguien. Rezar... ¡es el monólogo de un loco!

(Mutis por el foro central. OSCURO. La luz de la mañana va inundando la plaza. Sale el Sol. Se comienzan a oír voces de personas, cada vez más fuertes, que van llenando la plaza.)

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Los pobres del mundo entero estamos aquí!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Hemos peregrinado hasta encontrarnos en la Plaza de San Pedro!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Reivindicamos que Jesús amaba a los mendigos antes que a los potentados!!

(Por el segundo izquierdo, abriéndose paso, entra MARCOS. Treinta y siete años. Alto, inteligente, correcto. Viste pulcro, pero harapiento. Mochila al hombro y una botella en la mano. A la gente imaginaria.)

MARCOS.-¡Hola, amigos! ¡Qué alegría coincidir todos! ¡Nosotros somos iguales! ¡Los demás nos desprecian! ¡Los sacerdotes sólo nos permiten pedir a las puertas de sus iglesias mientras a ellos no les falta nada!

(Deja mochila y botella, de la que irá bebiendo algún trago, a su lado. Se sienta, en el suelo, a la izquierda. Por el segundo derecho, abriéndose paso, entra COVADONGA. Treinta y cinco años. Muy bella, seria, derrotada. Viste muy humilde. Mochila al hombro y una botella en la mano. A la gente imaginaria.)

COVADONGA.-¡Con permiso, compañeros! ¡Un sitio! ¡Gracias! ¡Hoy es un día jubiloso! ¡El de nuestra unión!

(Deja mochila y botella, de la que irá bebiendo algún trago, a su lado. Se sienta, en el suelo, a la derecha. Por el segundo izquierdo, abriéndose paso, entra MONTSE. Treinta y cuatro años. Guapa, simpática, educada. Viste con ropa gastada. Mochila al hombro y una botella en la mano. A la gente imaginaria.)

 MONTSE.-¡Permitidme pasar! ¡Somos hermanos en la miseria! La Iglesia nos dice: ¡Hijos míos! ¿De verdad somos sus descendientes? ¡Sus hijos son los ricos!

(Deja mochila y botella, de la que irá bebiendo algún trago, a su lado. Se sienta, en el suelo, a la izquierda. Por el segundo derecho, abriéndose paso, entra MATEO. Treinta y ochos años. Bajo, avejentado, agradable. Viste ropa raída. Mochila al hombro y una botella en la mano. A la gente imaginaria.)

MATEO.-¡Paso colegas! ¡Toda la indigencia del mundo cabe en esta plaza! ¡Pero ellos no quieren desterrarla!

(Deja mochila y botella, de la que irá bebiendo algún trago, a su lado. Se sienta, en el suelo, a la derecha. Se miran MARCOS y MONTSE al mismo tiempo que lo hacen MATEO y COVADONGA. PAUSA. MARCOS y MATEO se sientan, respectivamente al lado de MONTSE y COVADONGA, llevando sus mochilas y botellas y que dejarán en el suelo.)

MARCOS.-Hola. ¿Vienes de muy lejos?

MONTSE.-Sí. ¿Y tú?

MARCOS.-También. Procedía desplazarnos desde los lugares más remotos del mundo.

MONTSE.-¡No será estéril nuestra propuesta!

(Hablan entre ellos.)

COVADONGA.-He caminado mucho hasta llegar aquí.

MATEO.-Igual que yo. Como tenía el coche a reparar...

COVADONGA.-La Iglesia nunca ha comprendido nuestro mudo idioma de manos suplicantes.

MATEO.-¡Hoy lo entenderá! ¡Vociferaremos, como los ventrílocuos, desde nuestros estómagos vacíos!

VOCES DE UN GRUPO y MATEO.-¡¡Entra más gente!! ¡¡Hemos sitiado el Vaticano!! ¡¡No consentiremos que convirtáis la religión en un  gran negocio!!

VOCES DE OTRO GRUPO, MONTSE y COVADONGA.-¡¡Olvidasteis el voto de pobreza!! ¡¡Nosotros somos hijos de Dios!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO y MARCOS.-¡¡La Iglesia que nos haga a Dios y a nosotros la prueba de paternidad!!

MARCOS.-¿Cómo te llamas?

MONTSE.-Montse.

MARCOS.- Marcos.

COVADONGA.-Mi nombre es Covadonga.

MATEO.-Me pusieron Mateo cuando me ahogaron en la pila bautismal.

(Las parejas, ajenas una de otra, se besan. PAUSA.)

MARCOS.- Eres muy guapa. ¡La de mendigos que tendrás a tus pies!

MONTSE.-¡Ja, ja, ja! No tantas menesterosas como tú.

(Hablan entre ellos.)

COVADONGA.-Me encuentro tan sola... A mi compañero le tocó la lotería y me abandonó sin gananciales.

MATEO.-Mi soledad es tan grande... Mi compañera murió de nada.

(Hablan entre ellos. La huele.)

MARCOS.-¡Hueles muy bien! Me fascina el olor a pobre.

MONTSE.-¡Delicioso como el tuyo! Una vez rehusé la proposición de un caballero. Por favor...

MARCOS.-¿Qué había hecho?

MONTSE.-¡Ducharse!

(Hablan entre ellos.)

MATEO.-Un pobre no fallece de ninguna enfermedad. ¡No existen medicamentos para su mal!

COVADONGA.-Si le hacen la cirugía estética y se torna rico...

MATEO.-La indigencia no se puede intervenir.

COVADONGA.-Pues el trasplante de un acaudalado... ¡Lo rechaza!

(MARCOS le ofrece la botella a MONTSE y COVADONGA a MATEO.)

MARCOS.-¿Para abrir el apetito?

COVADONGA.-¿Un aperitivo?

(Las cogen.)

MONTSE.-El vino es el futuro que esperamos.

MATEO.-¡A los necesitados sólo nos permiten el vino sin consagrar!

(Las parejas beben e intercambian las botellas. UN MOMENTO. Las dejan en el suelo.)

MARCOS.-Tengo allá la compañía de un perro. ¡Siento ganas de ladrar!

MONTSE.-Añoro el mío... Me miro en los espejos y me veo con cara de perro.

(Hablan entre ellos.)

MATEO.-¿Te imaginas a todos los gatos del mundo, en señal de protesta, maullándole a la Iglesia?

COVADONGA.-Acabamos como los animales que dejamos. El catolicismo nos expulsó de su regazo. ¡La calle es nuestra cárcel!

(Las parejas, ajenas unas de otras, se ponen a cuatro patas. Caminan un instante. Ellos las siguen y ellas los rechazan. Ellos les sonríen y ellas se paran. Tiernos y anhelantes.)

MARCOS.-Guau...

MONTSE.-¡Guau! ¡Guau!

MATEO.-Miau...

COVADONGA.-¡Miau! ¡Miau!!

(Las huelen dichosos.)

MARCOS.-¡Qué hedor...!

MATEO.-¡Cuánta pestilencia...!

MONTSE.-Huelo a miseria.

COVADONGA.-Soy alérgica a la higiene.

(Ellos se ponen encima de la espalda de ellas.)

MARCOS.-Perrita linda...

MATEO.-Bella gatita...

MONTSE.-¡Muérdeme!

COVADONGA.-¡Mi pescadito!

MARCOS y MONTSE.-¡¡Oh...!!

MATEO y COVADONGA.-¡¡Ay...!!

(Ellos se retiran de la espalda de ellas. Las parejas se miran felices. PAUSA. Van, a cuatro patas, una hacia la otra. Besos y apretones de manos entre ellos.)

MONTSE.-Montse.

COVADONGA.-Covadonga.

MARCOS.-Marcos.

MATEO.-Mateo.

MARCOS.-¡¡Quieren vernos como bestias mansas y amaestradas!!

MONTSE.-¿¿Esta es la basílica de Jesús?? ¡¡Es la Iglesia de los ricos!!

MATEO.-¡¡Sus seguidores son los apóstoles que adoran al becerro de oro!! ¡¡Los que venden a Cristo por unas monedas!!

COVADONGA.-¡¡A las mujeres nos siguen considerando portadoras de manzanas envenenadas!! ¡¡Nos sublevaremos todos!!

(Miran hacia la basílica.)

VOCES DE UN GRUPO, MARCOS y MONTSE.-¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!! ¡¡Guau!!

VOCES DE OTRO GRUPO, MATEO y COVADONGA.-¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!! ¡¡Miau!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO, MARCOS, MONTSE, MATEO y COVADONGA.-¡¡Fariseos!! ¡¡Miserables !! ¡¡Asesinos de creencias!! ¡¡Nos utilizáis en nuestra penuria!!

(Se abren las puertas del centro y entra CARDENAL. Se cierran las puertas. Ante la basílica.)

CARDENAL.-¡Oh! Los mendigos del mundo entero han peregrinado hasta Roma con sus piadosos cánticos. ¡Oh, templo de Dios, la Iglesia sois vosotros!

(MARCOS, MONTSE, MATEO y COVADONGA se incorporan.)

COVADONGA.-Actuaremos pacíficamente.

MARCOS.-¡Nada de agresividad!

MONTSE.-Nuestras protestas deben ser escuchadas por el Papa.

MATEO.-¿Quién nos va a representar?

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Montse!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Montse será nuestra portavoz!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Montse les hará conocer lo que sentimos!!

(MONTSE enciende un cigarrillo y va moviéndose provocativa hasta CARDENAL.)

MONTSE.-Hola...

CARDENAL.-Buenos días.

(Le echa coqueta una bocanada de humo.)

MONTSE.-¿Cómo se encuentra..., Monseñor?

CARDENAL.-Muy bien, gracias a Dios.

MONTSE.-¡Qué atractivo es mi Cardenal!

CARDENAL.-Cuando el Señor se esmera...

MONTSE.-¿Me da una limosna?

CARDENAL.-Si lo hago..., sus compañeros desearán otra. ¡El Vaticano no es un banco!

MONTSE.-Querría saber si el Papa, el de blanco, podría concedernos audiencia.

CARDENAL.-Su Santidad está de viaje.

MONTSE.-¿Y regresa...?

CARDENAL.-Resulta imprevisible. Es su apostolado... Una vez estuvo aquí un día . Que el Altísimo os lleve a la vida eterna.

MONTSE.-Porque a ésta...

(Tira el cigarrillo y se dirige al grupo. Mutis CARDENAL por el tercero derecho.)

MATEO.-¿El Papa se digna recibirnos?

MONTSE.-Está... de viaje.

MARCOS.-¿Es que no sabe hacer otra cosa?

COVADONGA.-¡El Vaticano sólo es un museo!

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡El Papa va siempre de vacaciones en su avión privado como si fuese un yate de recreo entre las nubes!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Un Papa que sólo busca ser recibido por Jefes de Estado!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¿¿Es la cabeza visible de la Iglesia?? ¡¡Ella ha decapitado al Papa!!

COVADONGA.-¡¡El Papa debe surgir entre nosotros!!

MARCOS.-¡¡Es necesario que el Papa nazca entre los pobres como Jesús en su humilde Belén!!

MONTSE.-¡¡Somos el sacro Colegio Cardenalicio de la Tierra!!

MATEO.-¡¡Queremos ver la fumata blanca de un mendigo que se transforma en Papa!!

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Lo tenemos!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Se halla en esta plaza!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Marcos, Papa!! ¡¡Marcos, Papa!! ¡¡Marcos, Papa!!

MARCOS.-¡¡Yo no soy digno!! ¡¡No estudié en el seminario!!

MONTSE.-¿¿Para qué les ha servido a los otros??

MATEO.-¡¡Serás el mejor Papa de la historia de esta vendida Iglesia!!

COVADONGA.-¡¡El pueblo de los menesterosos te lo pide!!

VOCES DE UN GRUPO.-¡¡Te lo suplicamos, Marcos!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Sé el Papa que necesitamos!!

VOZ DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Queremos que nos prohíje Dios!!

MARCOS.-Acepto humildemente vuestros deseos por un mundo mejor.

(Se oyen grandes aplausos. Los personajes también lo hacen.)

VOCES DE LOS TRES GRUPOS, MONTSE, MATEO y COVADONGA.-¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!!

(Cesan los aplausos. Se ve un humo blanco salir de lo alto de la basílica.)

MATEO.-¡¡La fumata blanca anuncia tu pontificado!!

VOCES DE LOS TRES GRUPOS.-¡¡Papa habemus!!

MARCOS.-¡¡El Espíritu Santo inspiró el cónclave de los desheredados de la fortuna!! ¡¡Me someto a él!!

MONTSE.-¡¡Apuremos!! ¡¡Lleguemos a Roma!!

COVADONGA.-¡¡El Vaticano nos espera!!

(Cogen sus mochilas y botellas. Mutis de estos personajes por el primero derecho. UN MOMENTO. CARDENAL entra taciturno por el tercero derecho.)

CARDENAL.-El Papa está de viaje... Lo sustituyo. Ay, si pudiese ser para siempre. ¡Oh! Ayúdame, Señor. No permitas que mis pensamientos sean atormentados por el  poder. Jamás habrá en mí un golpe de Estado contra el Santo Padre. Vuela, Su Santidad, vuela en tu avión privado, pilotado por los ángeles, para evangelizar el mundo. Ay... Mis ideas están confusas. Preciso, tras un paseo, que mi mente se serene con la caricia del viento.

(Mutis por el tercero izquierdo. GRAN SILENCIO. Se comienza a escuchar, en un coro, “Veni Creator”. Por el primero derecho entra, solemne y con las manos juntas, MARCOS. Viste de Papa. Le siguen, también solemnes y con las manos juntas, MONTSE, MATEO y COVADONGA. Visten de cardenales. Caminan lentos, y ajenos a todo, hacia la basílica. Se abren las puertas del centro. Mutis de estos personajes por ellas. Se cierran las puertas. Cesa el canto. Se oye un gran repicar de campanas. UN MOMENTO. Dejan de sonar. Por el foro central del balcón, con las manos juntas, entra MARCOS. Le siguen, igualmente con las manos juntas, MONTSE, MATEO y COVADONDA. MARCOS va al balcón y los otros quedan detrás. El bullicio de la plaza es ensordecedor.)

VOCES DE LOS TRES GRUPOS.-¡¡Marcos!! ¡¡Primero!!¡¡Te quiere el pordiosero!! ¡¡Marcos!! ¡¡Primero!! ¡¡Te quiere el pordiosero!! ¡¡Marcos!! ¡¡Primero!! ¡¡Te quiere el pordiosero!!

(Imparte la bendición.)

MARCOS.-Yo os bendigo en el nombre de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.

VOCES DE LOS TRES GRUPOS, MONTSE, MATEO y COVADONGA.-¡¡Amén!!

MARCOS.-Amadísimos hijos: Ocupo emocionado el sillón que dejó vacante San Pedro. Un sillón utilizado por el poder, el deleite, embaucar a los ignorantes, sintonizar con los opulentos. ¿Es ético apartar a la mujer de las labores y cargos de la Iglesia? ¿Acaso el Todopoderoso no las creó iguales que a los hombres? Los miedos... ¿Cómo se va a atormentar la cabeza de un niño o de un adulto con el infierno. ¡El infierno está aquí por la desigualdad! ¿Y el cielo? Habitamos en él cuando hacemos el bien a los demás. Arribo a la Santa Sede y siento vergüenza al conocer su historia. La cambiaré. ¡Cristo también fue un revolucionario! Qué gran fortuna ha atesorado la Iglesia. ¡La repartiremos antes de que la vendan a bancos e inmobiliarias! ¿Son necesarias artísticas iglesias con pinturas y esculturas valiosas, santos ridículos como un disfraz de Carnavales y un sagrario de oro. Jesús nació en un pesebre, no en una casa de piedras preciosas. ¡A Dios se le reza en la catedral de la naturaleza! La publicidad... ¡Misan, predican, bautizan, casan, entierran y exhiben, en sus ornamentos religiosos, el espónsor de una tarjeta de crédito! ¿Procede confesar moribundos mientras leen en sus sotanas que beban una marca de ginebra? Casan ilimitadamente a los ricos, pero a los pobres los excomulgan por estar amancebados. Acabaré con tanta inmoralidad. Si es preciso..., ¡hipotecaré el Vaticano!

VOCES  DE UN GRUPO.-¡¡Perfecto!!

VOCES DE OTRO GRUPO.-¡¡Grandioso!!

VOCES DE UN TERCER GRUPO.-¡¡Magistral!!

(Aplauden grupos y personajes. UN MOMENTO. Cesan los aplausos. MARCOS extiende los brazos, como si abrazase a la humanidad, y queda estático como un divino ser inmortalizado.)

(Por el foro central del balcón entra CARDENAL. Cesan las aclamaciones.)

CARDENAL.-¡Dios mío!

COVADONGA.-Tranquilo, compañero.

MATEO.-No hay nada extraño en este acto religioso.

MONTSE.-¡¡Fieles y cardenales aclamamos al Papa!!

VOCES DE LOS TRES GRUPOS, MONTSE, MATEO y COVADONGA.-¡¡Papa!! ¡¡Papa!! ¡¡Papa!!

(Por el foro central del balcón entra sereno PAPA.)

PAPA.-¡Cómo me quieren! ¿¿Eh?? ¿¿Qué ha sucedido??

CARDENAL.-Me acabo de enterar ahora mismo...

PAPA.-Mujeres vestidas de cardenales.

MONTSE.-¡Tenemos nuestros derechos!

COVADONGA.-¡No nos pueden postergar!

PAPA.-¿Y este señor disfrazado de Cardenal? ¿Quién es?

CARDENAL.-Lo ignoro.

MATEO.-Soy el mendigo Mateo.

PAPA.-¡Un mendigo en el balcón del Vaticano! ¡Qué indignidad!

(PAPA, sin enterarse de la presencia de MARCOS ni éste de aquél, se pone a su izquierda y extiende igualmente los brazos, como si abrazase a la humanidad, quedando estático como un divino ser inmortalizado. UN MOMENTO. A la plaza.)

PAPA.-Hermanos ricos...

MARCOS.-Hermanos pobres...

PAPA y MARCOS.-Dios dijo: Creced y multiplicaos.

(Dejan de extender, al unísono, sus brazos y sus ademanes serán idénticos y simétricos.)

PAPA.-Enterráis la luz en las tinieblas. ¡Asesináis a los que tienen derecho a la vida! Deseáis una existencia placentera antes que procrear. Tenéis posibilidades económicas. ¡Agradecedlo y poblad el mundo de niños privilegiados!

MARCOS.-No traigáis raquíticos al mundo. En la escuela sólo les enseñarán a extender la palma de la mano para pescar una limosna en los océanos de los poderosos. ¡Alcancemos la igualdad y haremos felices a  los que anhelan ver la luz en las tinieblas del no ser!

PAPA.-¡Practicad el Ogino! No acudáis a compañías aseguradoras, a cubrir una póliza, para cobrar por los fallos del método. Vuestros hijos  no podrían ser alimentados por una empresa de seguros. ¡Daría quiebra!

MARCOS.-¡Disfrutemos con el único obsequio de la naturaleza a los menesterosos! ¿Una mujer sólo va a ser útil para parir? Modernicémonos. ¡¡El Ogino es el invento de la Iglesia para sus prosélitos ciegos!!

PAPA.-¿Consideráis cristiano que los países tercermundistas utilicen el condón para no tener el castigo divino del Sida? ¡El que hace el amor no puede vestirse de encapuchado!

MARCOS.-¡Exijámosle un certificado médico a nuestras parejas! Países atrasados son víctimas del Sida. ¡Y los ángeles no vuelan hacia ellos con condones!

PAPA.-Desterremos el negocio de los anticonceptivos. ¿Entendéis que la mujer ponga unos parches por su cuerpo para evitar el embarazo? ¡Su marido la confundirá con una momia!

MARCOS.-¡Los pudientes poseen un arsenal de anticonceptivos actuales! Píldoras, intervenciones quirúrgicas y  otros artilugios. ¡Los ahorran cuando embarazan a una pobre!

 PAPA.-¡El aborto es peor que la pena capital! Un feto debe acogerse al Tribunal de Derechos Humanos. ¡No talemos los inocentes árboles del bosque de la vida!

MARCOS.-¿Vamos a traer un mendigo al mundo para que sufra? No se pueden matar seres. ¡Tampoco admitimos que a estos seres los extermine el hambre!

PAPA.-Hijos ricos...

MARCOS.-Hijos pobres...

(Imparten al unísono la bendición.)

PAPA y MARCOS.-Que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os lleve a la vida eterna.

LOS DEMÁS.-¡¡Amén!!

(SILENCIO. PAPA y MARCOS van girando lentamente sus cabezas y se encuentran el uno con el otro. Se tornan como si sufriesen alucinaciones. PAUSA.)

PAPA.-Pero...

MARCOS.-Aquí...

(SILENCIO.)

PAPA.-¡¡Usurpador!! ¡¡Yo soy el Papa!!