Para ir al BUSCADOR, pulsa en la imagen

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
(Optimizado para monitor con resolución 1024 X 768 píxeles)

PORTADA

MADRID

EN BREVE

PRÓXIMAMENTE

LA TABLILLA

HERRAMIENTAS

EN PRIMERA LA SEGUNDA DE MADRID ENSEÑANZA LA CHÁCENA

AUTORES Y OBRAS

LA TERCERA DE MADRID

ÚLTIMA HORA DESDE LA PLATEA
DE BOLOS CONVOCATORIAS LIBROS Y REVISTAS NOS ESCRIBEN LOS LECTORES
MI CAMERINO   ¡A ESCENA! ARCHIVO DOCUMENTAL   TEXTOS TEATRALES
  ENTREVISTAS LAS AMÉRICAS  

 

¡ES QUE NO ME ENTIENDES!

de  Raimundo Francés

Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica.

 

¡ES QUE NO ME ENTIENDES!

 (Entremés)

Autor:  Raimundo Francés

 

bea45azul@yahoo.com 

 

Duración aproximada: 18 minutos.

 

El autor se permite simular literalmente el lenguaje del sur, para así imprimir mayor gracejo a la obra, en principio escrita para grupos y actores andaluces.

 

Pepe entra en la salita con mucho entusiasmo. Puri intenta entender lo que él le quiere explicar, pero le resulta bastante difícil porque no tiene ni  idea de qué le habla, ya que él no quiere ser muy explícito.

 

PEPE -  ¡Hola, chati!

 

PURI  - ¡Hombre! Por fin has llegado. Ya era hora.

 

PEPE -  ¡Y cómo he llegado, chiquilla! ¿Es que no me lo notas? (Acercándose a ella muy cariñoso y con una sonrisa picaresca )

 

PURI – Pues... no. De momento, no.

 

PEPE - Todavía falta un buen rato para comer, ¿no?

 

PURI – Pues, sí. Un ratillo.

 

PEPE - Es que había pensado que tú y yo... vamos... ya me entiendes...

 

PURI - Pues, la verdad es que no. Que no te entiendo.

 

PEPE - ¡Hombre! Es que vengo ahora mismo con una cosa así... que me sube pa arriba...

 

PURI -  ¿Y qué es lo que  se te sube tan arriba? ¿Se puede saber?

 

PEPE - ¡Jo! ¿Cómo explicarte? Mira, es una cosa así, como un calor... que me sube hasta la cabeza... como si la cabeza de uno fuera una olla hirviendo. Tú me comprendes ¿no?

 

PURI -  Pues, la verdad, tanto como hirviendo, hirviendo, yo no te veo. Pero eso, sí. Un poquito así alteraillo, sí que te noto yo.

 

PEPE -  ¡Criatura! ¡Qué poco pensáis las mujeres, coño! ¡Vamos a ver! ¿Qué es lo que un hombre necesita cuando está así, tan acalorao?

 

PURI - ¡Ah, ya! Tú dices que estás muy acalorao, ¿no?

 

PEPE - ¡Claro, joé! ¡No te lo estoy diciendo! ¡A ver! Qué es lo que hace un hombre cuando está así, tan... tan acalorao?

 

PURI - ¡Coño! Pues... poner el aire acondicionado. Pero a 25 grados ¿eh? No lo pongas a veinte que después, mira los catarros que pillas que te quedas hecho un asco.

 

PEPE - Está claro que las mujeres, pa coser, pa guisar y eso, sí, pero pa pensar, desde luego... no valéis.

 

PURI - Pues, hijo, como no sea que te haga falta darte una ducha.

 

PEPE: ¿Lo ves? ¡Que no... que no…!  (Haciendo señas con el dedo en la frente)

 

PURI: ¿Qué no? Pues anda que no tengo yo na que pensar cuando voy al súper.

 

PEPE- Sí, pero, ahora que yo te estoy explicando, tú no me entiendes.

 

PURI- ¡Hombre! La verdad es que eso de entenderte a tí... porque  yo ya te estoy viendo más liao que el pozí en un submarino ruso.  

 

PEPE - Verás. Te lo voy a explicar despacito y clarito. Es que me he encontré ayer a un amigo, que iba pa abajo... y como iba pa allá, pues yo le dije,. que aprovechando que iba, pues, me podía traer una, ¿no? Y le di 100 euros.

 

PURI - ¡Ya! ¡Está claro! ¡Más claro, el agua! Le diste 100 euros a un amigo porque iba pa allá abajo, y tú le dijiste que ya que iba, pues que te trajera una. ¿no?

 

PEPE - ¡Eso mismo! ¿Lo ves como ya vas pillándolo? Si ya decía yo que...

 

PURI - Y... ¿se puede saber a dónde puñetas iba... pa allá abajo?

 

PEPE - ¡Coño! No, si a ti, a ti hay que decírtelo tó clarito, ¡ Joé!  ¡Qué difícil es hablar con las mujeres!

 

¿A dónde va a ser? ¿A dónde va la gente a comprar eso? ¿Tú no sabes que eso no se puede comprar na más que allí?

 

PURI: ¡Ah! ¡Allí! ¿Y a qué distancia está allí? ¿A unos 2 kilómetros...? ¿A cinco, o a diez?

 

PEPE: ¡Pero, mujer! ¡Cómo va a estar a dos kilómetros? Si fuera así, yo cogía un taxi… ¡y ya está!   Eso está a más de cien kilómetros.

 

PURI - ¡Ah! Y... hay que ir en coche, ¿no?

 

PEPE - ¡Hombre! ¡Si te parece, va a ir montao en un borrico! ¡Pues claro! ¡En coche, coño!

 

PURI - ¡Yo qué sé! ¡Como no sea a Gibraltar!

 

PEPE - ¡Hombre! ¡Por fin! ¡Esa cabecita que tienes llena de pelos, se ve que todavía piensa un poquito! Yo ya estaba pensando que te la habían dejao hueca el último día que fuiste a la peluquería.

 

PURI - Ah, entonces, la cosa ya es fácil. Tú le has dao a un amigo cien euros pa que te compre una caja de puros habanos en Gibraltar.

 

PEPE - ¡Tú ves? ¡Ya la hemos cagao otra vez! Pero, criatura de Dios, ¿tú cuando me has visto a mí fumando puros, mujer? ¡Tú me has visto alguna vez a mí en una corría de toros? Si llevo treinta años fumando Winston! Desde luego... con esta mujer no puedo yo...

 

PURI - Pues, si no es una caja de puros, está claro que le has encargao una botella de güisqui.

 

PEPE: ¿De qué? ¡Mira ésta! ¿Cuándo me has visto tú a mí tomando un güisqui, Puri, por Dios? Si yo no he bebido en mi vida na más que manzanilla de Sanlucar. ¿Es que tengo cara yo de tronco de discoteca? Güisqui... ¡La porquería esa que tiene que saber como a gatos muertos y achicharraos! ¡Vamos, por Dios!

 

PURI - Bueno. Pues vamos a tener que contratar a un detective a ver si aclara el misterio este, porque si no es una caja de puros habanos, ni güisqui... no sé yo...

 

PEPE - Pues anda, que en Gibraltar no hay cosas, así, pa los hombres.

 

PURI -  Pero... ¿pa los hombres... pa los hombres?

 

PEPE - ¡ Po claro, mujer! Pa cuando los hombres estamos así, con esos calores que nos ponen to nerviosos y tó alteraos.

 

PURI - Pues, como no sea un ventilador... A mí me dijeron que allí los hay baratitos, pero que hay que cambiarles el enchufe.

 

PEPE - ¡El enchufe...! El enchufe si que te lo voy a meter yo...

 

PURI - ¿Cómo dices?

 

PEPE -  ¡ No, nada! ¡Que no es na de enchufes ni de cables, ni tonterías de esas, hombre! Al final, te lo voy a tener que decir dándote una pista.

 

PURI - ¡Hombre, Pepe! Por ahí tenías que haber empezao. Una pistita por lo menos ¡no?

 

PEPE -  Verás, Puri, es que no te lo quería decir porque me daba así... un poco de... tú sabes. Es una cosa que vale para la pitopausia.

 

PURI - Pitopausia... pitopausia... ¿eso no es un repuesto del coche? O estoy yo un poco confundía.  

 

PEPE - ¡No! Tú no estás confundía, ¡tú estás confundía del tó! ¡No digo yo? Verás si te voy a tener que dar la pista definitiva. Y lo malo es que esto de los calores solo dura como un cuartito de hora.

 

PURI - ¡Venga, hombre! ¡No me tortures más! Dame ya la última pista, que si seguimos así nos va a dar aquí la hora entera… ¡y el anochecer!

 

PEPE - Verás, es una cosa que tiene que ver con bisagra. ¿Qué?, ¿Lo vas pillando? Porque ya, más fácil no te lo pueo poner.

 

PURI - ¡Ah, ya! ¡Mira que también tú eres un Juancojones...! ¡Vamos! ¡De bisagras me vas tú a hablar! ¿Es que ya no te acuerdas que mi padre tenía una carpintería? ¡Habérmelo dicho antes!

 

PEPE - ¡Lo ves! Por fin, hombre. Por fin, has dao con la tecla.

 

PURI - Si es pa la bisagra, es algo para las puertas... lo mismo es una cerradura nueva... ¡No! Verás, a lo mejor es… lo que se usa pa apretar las bisagras... Ya está... ¡Una llave inglesa! Porque las llaves inglesas son de Inglaterra ¿no? Por eso se venden en Gibraltar.... digo yo...

Ahora, que cobrar 100 euros por una llave inglesa… ¡Y después dicen que en Gibraltar están las cosas mu baratitas!

 

PEPE – (Con gesto de decepción) Una llave inglesa... Una llave inglesa... ¡Con una llave inglesa te voy a dar yo cualquier día!

 

PURI - ¡Hijo! Es que tú te has creido que yo soy una traductora de la ONU o algo así. Tú sabes que yo pa eso de los crucigramas y de los jeroglíficos... eso no es lo mío.

 

PEPE -  No hija, no. Ya sé que a ti no se te puede... vamos... que a ti hay que decirte las cosas por su nombre.

 

PURI - ¡Claro! ¡Eso digo yo! ¿Y por qué no me dices el nombre de eso de una puñetera vez?

 

PEPE -  ¡Coño! ¡No te lo estoy diciendo clarito? ¡Viagra, mujer! ¡Vi… a… gra!  

 

PURI : ¿Viagra? ¡Ay! , pero es que yo, esas cosas que  yo daba en el colegio, ya de mayor, se me han olvidao. ¿Y eso pa qué sirve?

 

PEPE : ¿Qué pa qué sirve? ¡Mira esta! Ahora resulta que no sabe na de la viagra esa. ¡Tócate los cojones! Y mira que lo han dicho en la tele un millón de veces. ¡Claro, que a ti lo único que te interesa es el cotilleo ese de la Pantoja, de la Zaldívar,  y de la otra... ¡Lo que yo digo!

 

PURI - Bueno. Pues si no me dices pa que sirve eso, me voy a la cocina a preparar el almuerzo,que ya se va haciendo tarde.

 

PEPE - ¿Cómo el almuerzo? ¿Pero a donde vas, criatura? No te estoy diciendo que ese amigo mío me acaba de traer la viagra esa?

 

PURI - ¡Bueno! ¿Y qué? Si es pa echársela al arroz, pues dame un poquito, y yo se lo pongo, y lo que sobre lo meto en la nevera.  

 

PEPE – ¿Pero qué  dices de la nevera, ni que ocho cuartos? ¡Que no criatura! Que eso es pa yo tomarla por aquí, por la boquita, y enseguida me pongo... ¡a cien por hora!  

 

PURI - ¡No me digas! ¡De verdad? ¡Coño! Y porqué no me lo has dicho antes? ¡Uy! ¡qué sorpresa!      Entonces tú ahora estás... ¡bueno!  Tú ya  me entiendes...

 

PEPE - ¿Tú ves? Yo a ti si que te entiendo. Enseguida te he entendio. ¿Te das cuenta como los hombres tenemos otra capacidad? Si cuando yo te digo...

 

PURI – Sí, pero date prisa ahora que estás a cien, no vayas a bajar la velocidad , y después el motor no tenga fuerza pa subir otra vez.   Entonces... por ejemplo... me echo en el sofá... en la cama... o mejor encima de la lavadora. Oye, por cierto, ¿y eso cuanto puede durar?

 

PEPE - ¿Lo que dura dura? Ah, no sé. Eso sí que no  me lo han dicho. Lo que a mí me han dicho es que después de tomarla tienes que actuar enseguida porque si no, los efectos, al cuarto de hora se pasan.

 

PURI - ¿Un cuarto de hora nada más? Es que llevamos aquí discutiendo más de veinte minutos. A lo mejor...

 

PEPE - ¡Digo! ¿Tú ves? Ya hoy, me parece a mí que no va a poder ser. ¡Y mira que te he estao dando detalles de todos los colores! Y pistas... ¡Jo! Anda que no te he dao pistas... pero es que las mujeres, sois… mu cortitas, ¡joé!

 

PURI -  ¡Vaya, hombre! Ahora que yo me estaba haciendo ilusiones... ¡Bueno! ¡Qué le vamos a hacer! Otro día será. Porque supongo que tú habrás comprao por lo menos tres cajitas, ¿no?

 

PEPE - ¿Otra vez? No te estoy diciendo que le di pa que me comprara una cajita na más?

 

PURI - ¿Una na más? ¿Y qué vas a hacer tú con una cajita solo? ¡Mira que eres tonto! Cuando se encarga una cosa de Gibraltar se encargan dos o tres, ¡jilipinchi! ¿No ves que todos los días no se puede ir a Gibraltar? Desde luego... Tú nunca estás en lo que hay que estar.

 

PEPE - ¡Bueno, chati! Tú tranqui, eh? Que esta noche, un cuarto de hora antes de acostarnos, me tomo una, y enseguida me pongo como la moto de Alonso.

 

PURI – Pues, hasta que llegue la noche, voy a preparar la comida, que se me están pasando las ganas.

 

PEPE - ¿Las ganas de qué? Que es que no me he enterao.

 

PURI – ¡De qué va a ser, Pepe? De comer.

 

PEPE - ¡Ah, ya!  Bueno, pues yo mientras voy a bajar a comprar tabaco, que no tengo. Pero tú… tú no tengas problemas, que yo después... tú verás como esta noche no pierdo el tiempo…  total, como ya no te tengo que explicar na...

 

PURI -  ¡Vale, vale! ¡Oye, vas a pasar por la farmacia?

 

PEPE - ¡Hombre, claro! La farmacia está al laíto mismo del estanco. ¿Qué quieres que te traiga?

 

PURI – Traéme una.

 

PEPE- ¿Una? ¿Una qué?

 

PURI - ¡Hijo, que no me entiendes!

 

PEPE - ¿Cómo quieres que te entienda, chochi?  

 

PURI - ¡Hijo, una de esas, de las de la otra vez!

 

PEPE - ¡Ah, ya! Ahora voy a Serván y le digo: Mi mujer quiere una igual que la de la otra vez.

             Y me va a poner una cara como el que abre la boca cuando está esperando la sagrada forma.

 

PURI - ¡Desde luego! Es que los hombres, os lo tenemos que decir to clarito. ¡Vamos, que no cogéis ná de na´!

 

PEPE - ¡Hombre, yo todavía no estoy chocheando! Lo menos que puedes hacer es darme una pista, ¿no? Porque yo no soy Rapel, ni el carajote ese, que lo adivina tó, y después no acierta ni una.

 

PURI - ¡Bueno! Es una de esas,  con esas cositas que tomamos las mujeres.

 

PEPE - ¡Eso mismo! ¡Tócate los cojones!  Una de esas, ¿no? ¡Verás Serván! Como se crea que me estoy cachondeando de él, ¡ese se va a cagar en mis mulas toas! ¡Mira que yo conozco a Serván, que estuvo conmigo en el colegio, y ese cuando se cabrea, ese ya no es Serván. Ese es el tigre de Singapur.

 

 

PURI -   ¡Desde luego! ¡Bueno!, pues te lo voy a decir ya, para que no tengas que apuntar nada. Lo que quiero es una cajita de esas pastillitas que tomamos las mujeres cuando nos vamos a acostar.

 

PEPE - ¿Eso era? ¡Y pa eso tanto misterio? Con lo fácil que es decir, “una caja de aspirinas”. Y ya está.

 

PURI – Pero... ¿quién te ha dicho a ti na de aspirinas, so melón?

 

PEPE - ¡Ah, no? Hombre, las mujeres toas las noches cuando vais a la cama, siempre estáis diciendo: Me voy a tomar una aspirina porque hoy me duele la cabeza. Y así ya, de trique-trique... ¡na de na!

 

PURI - ¡Al contrario, hombre! ¿Ves como los hombres en vez de pensar con la cabeza que sirve para ponerse las gafas, siempre estáis pensando con la cabeza que no es?

 

PEPE - ¡Ah, sí? Entonces, si no es una caja de aspirinas, no tengo ni idea de lo puede ser. ¿Ah, ya! Tú lo que quieres es algo pa dormir del tirón hasta por la mañana, ¿no?

 

PURI - ¡Que no hombre! ¡Mira que eres despistao! Te lo voy a tener que decir con su nombre y todo. ¡Mira que los hombres sois torpes! Lo que quiero es una caja de píldoras anticonceptivas. Porque esta noche tú dices que te puedes tomar una cosa de esas, ¿no?

 

PEPE - ¡Ah, ya! ¡Hombre, pues, eso se dice antes, que estaba yo ya pensando en otra farmacia, porque Serván, algunos días, está con el dolor de úlcera del dudodeno, y se pone de una leche... Oye, y ahora que estoy yo pensando, ¿Tú para qué quieres tomarte esas pastillitas? ¡Vamos!, si se puede saber.

 

PURI - ¡Hombre, Pepe! ¡Tú eres de este planeta, o has bajao de un platillo? ¿Po, pa qué va  a ser, gordito? ¡Po, pa no quedarme! ¡Mira que este...!

 

PEPE – ¿Pa no quedarte donde? ¿En el sitio? Ah, ¿pero hay pastillas de esas?

 

PURI – Tú, me parece que estás ya pa una residencia de pago, ¿eh? (Ya un poco cabreada) ¡Pa qué va a ser, hombre? ¡Pa no quedarme embarazá!

 

PEPE - ¿Pa no qué? ¡Uy! ¡Mira lo que ha dicho esta mujer! ¡Pa no quedarse embarazá! No, si verás, ahora que ha escuchao eso de la viagra esa, y lo que dura dura, hasta se va hacer ilusiones, y hasta le va a venir el período, y tó. ¡No te digo! Si es lo que yo digo, que las cosas hay que ir a comprarlas a Gibraltar.

 

PURI - ¡Bueno, chati! Mientras tú me traes una cajita de esas, te voy a preparar el arroz antes de que se pase. (Se va retirando por el lado derecho del escenario)

 

PEPE – Vale, hija, vale. (Retirándose mientras sale del escenario) Y no te preocupes más por el arroz, que yo creo que a ti ya se te pasó hace años.

 

Ahora vengo, ¡Cleopatra! ¡Que esta noche, vamos a partir el catre! ¡Que pa eso abrieron la verja de Gibraltar! Pa que los hombres estemos… ¡como tenemos que estar!  

 

       (Sale por el lado opuesto, frotándose las manos, mientras se va cerrando el telón)

 

 FIN

 

bea45azul@yahoo.com  

 Fin. VOLVER A TEXTOS TEATRALES

Si quieres dejar algún comentario puedes usar el Libro de Visitas  

Lectores en línea

web stats

::: Recomienda esta página :::

Servicio gratuito de Galeon.com