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| MADRID | |||||||||
de Rogelio San Luis
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Esta obra ha sido cedida por el autor para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización se inserta al final del texto su dirección electrónica. |
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“OLAS, PALABRAS DEL MAR” Tragedia poética en un acto, original de
Rogelio San Luis
PERSONAJES (Por orden de aparición) CORO DE OLASVIEJOMUJER______________________________ La acción, el mar entre dos playas. Época, actual. Lados, los del espectador. ______________________________
ESCENARIO Ocupando su mayor parte, diseño de mar con juego de olas. Delante de la totalidad del lateral izquierdo, playa. En los términos de él, hermosos árboles y plantas. Delante de la totalidad del lateral derecho, playa. En los términos de él, paisaje urbano. Accesos a ambas playas, por cualquier lugar de sus límites. Demás cosas que exija la acción.
ACTO ÚNICO (Se alza lentamente el telón mientras se escucha “El mar y tú que me habéis hecho soñar...” en la voz de Jorge Sepúlveda. Se percibe, sin verse las playas, la inmensidad del mar. Cesa la canción. SILENCIO. Se oye fuerte el sonido de las olas. Va decreciendo. SILENCIO. CORO DE OLAS sólo está compuesto por voces femeninas.) CORO DE OLAS.-Nos llamamos las olas, hijas del mar inmenso. El mar que recrean pinceles en los lienzos y plumas en los folios. El mar que nunca es él en una fotografía. El mar principio de ilusiones. ¡El mar de los ahogados! Pero el mar está mudo. ¡Jamás habla! Carece de voz en su profunda amalgama de colores. La esencia del mar es el silencio. El mar, desde un principio, quiso expresarse. No podía. ¡Era el mayor fracaso en su existencia! Y nos creó a nosotras... ¡Las olas somos las palabras del mar! (Sonido sereno de olas.) Palabras de olas mansas que son una caricia. (Sonido crispado de olas.) Palabras de olas bravas que se enojan contra las duras rocas. (Sonido alterado de olas.) ¡Palabras de olas desquiciadas en una tempestad! (SILENCIO.) ¡Vive tan solo el hombre! Precisa confiarnos sus secretos. No es necesario que sus labios se muevan ni que les respondamos. Complicidad de humanos con las olas. ¡Venid! Os esperamos. ¡El coro de las olas nunca duerme para haceros soñar! (Se ilumina la playa derecha. Mañana de un triste día de invierno. Esta vacía. SILENCIO. Por el segundo término derecho entra VIEJO. Setenta y cinco años. Alto, delgado, distinguido. Serio y soñador. Traje, abrigo y bufanda. Se apoya en un bastón. Camina, lento y dificultoso, hasta el centro de la orilla del mar.) VIEJO.-¡Qué fascinante es el mar! ¡Cuánta belleza en sus olas! Si pudiese dialogar con ellas... CORO DE OLAS.-Buenos días. VIEJO.-No tanto en este invierno... ¿¿Eh?? Mi cabeza desvaría. ¡Estoy hablando solo! CORO DE OLAS.-Conversas con las olas, tus amigas. (Simula extenderles la mano.) VIEJO.-¡Oh! ¿Cómo estáis? ¡Encantado de saludaros! CORO DE OLAS.-¡Ha sido un placer! ¿Te ocurre algo? VIEJO.-Me encuentro tan viejo y sin fuerzas... ¡Asusto a los niños! CORO DE OLAS.-Mírate en el espejo del mar que guarda vuestras ansias en su fondo. (Tira el bastón y salta.) VIEJO.-¡Soy joven! ¡Idéntico que mi fotografía en las aguas del mar! ¡La vida me sonríe! ¡El mundo es mío! CORO DE OLAS.-¡Eres su propietario! No lo vendas... (Coge el bastón y se torna triste. PAUSA.) VIEJO.-Mi esposa falleció después de muchos años juntos. Era un gran pianista y creaba hermosas sinfonías. Murió mi vocación. Me encuentro prisionero en esta playa. Carezco de ilusiones... CORO DE OLAS.-¡Están dentro de ti! ¡Desean salir de la cárcel de tu ser! VIEJO.-Volveré a veros cada día. CORO DE OLAS.-Aquí tienes tu casa. VIEJO.-¡Convertiré mis sueños en realidad como el retrato que me hizo el mar! (Camina dificultoso hasta el centro del lateral y hace mutis por este término. Las oscuridad impide ver esta playa. Se ilumina la playa izquierda. Mañana de un alegre día de verano. Está vacía. SILENCIO. Por el segundo término izquierdo entra MUJER. Cuarenta años. Estatura normal, guapa, elegante. Seria y soñadora. Muy juvenil. Blusa sin mangas y falda corta. Ligera de movimientos. Camina, optimista y decidida, hasta el centro de la orilla del mar.) CORO DE OLAS.-Bienvenida. MUJER.-Es un honor comunicarme con vosotras. Pero... Las olas no hablan. ¡No me dirijáis jamás la palabra! CORO DE OLAS.-¿Has perdido la razón? (Les da la espalda.) MUJER.-¡Estáis totalmente chifladas! CORO DE OLAS.-Somos tan cuerdas como tú... (Se vuelve y mueve sus mejillas simulando besos.) MUJER.-¡Mis queridas amigas! CORO DE OLAS.-¡Qué alegría tan grande! MUJER.-Desearía contaros... (Se acicala coqueta.) CORO DE OLAS.-Quieta... ¡Un instante! (Posa exagerada ante el mar. PAUSA. Gran destello de flash.) CORO DE OLAS.-¡Perfecto! MUJER.-Tengo cuarenta años y he alcanzado todo... Después... La realidad es otra. Dos desconocidos por caminos distintos que sólo se saludan cortésmente. Acabé encarcelada en esta playa. Si el amor renaciese como un sueño inventado... CORO DE OLAS.-El mar guarda, en su hondo museo, las fotos de los seres que anhelan verse libres. MUJER.-Vendré a charlar con vosotras cada día. Si os dignáis recibirme... CORO DE OLAS.-Siempre estamos aquí. No tenemos vacaciones. Esta es nuestra tarjeta de visita. (La simula coger.) MUJER.-Muy amables. La ilusión nos acecha en cualquier esquina. Es inútil buscarla entre sus luces. ¡Ella se posa siempre en nuestras sombras! (Camina decidida hasta el centro del lateral y hace mutis por este término. Las oscuridad impide ver esta playa.) CORO DE OLAS.-Hasta los mudos se entienden, por señas, con nosotras. Nadie nos habla, ni nunca respondemos. Son ellos los que labran su futuro. Las olas, hijas del mar, sólo somos una sonrisa en la esperanza. (Luz en las dos playas. La de la izquierda nos muestra el alegre amanecer de una mañana soleada de verano y la de la derecha el inicio de la tarde de un día triste de invierno. Ruido sereno de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO. Por el segundo término izquierdo entra ilusionado VIEJO. Se apoya en el bastón y viste como antes. Al mismo tiempo que por el segundo término derecho entra ilusionada MUJER. No se ven y van hasta las orillas de sus playas. A las olas.) VIEJO.-¿Cómo estáis? MUJER.-¿Os acordáis de mí? (SILENCIO.) VIEJO.-¡¡Hablad!! ¡¡Contestad!! ¡¡Os lo suplico!! MUJER.-¡¡No permanezcáis calladas!! ¡¡Por favor!! ¡¡Acompañadme!! VIEJO y MUJER.-¡¡Decidme que estáis vivas para mí!! (PAUSA.) VIEJO.-Mi delirio inventó aquellas dulces voces. MUJER.-La mente imaginó una conversación inexistente. (Miran al horizonte.) VIEJO.-Acaso existan mundos desconocidos lejos de nuestra vista. La felicidad no sabe de puntos cardinales ni estudió astronomía en un colegio. La Tierra es grande y cabe en la palma de la mano. MUJER.-Puede que hayan más playas que la mía. Muy remotas y siempre a nuestro lado. Los sueños crean mundos para hallar la esperanza. No hay distancias y la dicha no cuenta los kilómetros. (Sacan, al unísono, unos prismáticos y miran. UN MOMENTO. ) VIEJO.-Parece... MUJER.-Veo... (Guardan malhumorados, y al unísono, los prismáticos.) VIEJO.-Nada. MUJER.¡Un horizonte muerto! (Hacen mutis al unísono. VIEJO por el segundo término derecho y MUJER por el segundo término izquierdo. Ruido sereno de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO.) CORO DE OLAS.-¡Cada mundo interior modela su futuro! La ficción es siempre la respuesta. Subid a su escenario e interpretad el papel que escribisteis para una vida que pide darle aliento. (Por el segundo término izquierdo entra feliz MUJER.) MUJER.-¡He descubierto la más hermosa de las playas! (Mutis por el centro del término izquierdo. Por el segundo término derecho entra feliz VIEJO.) VIEJO.-¡Ha nacido una playa en mi otra orilla! (Mutis por el centro del término derecho. Por el centro del término izquierdo entra MUJER y va al centro de la orilla.) MUJER.-¡Está ahí! ¡Me pertenece! (Por el centro del término derecho entra VIEJO y va al centro de la orilla.) VIEJO.-¡¡Eh!! ¡¡Usted!! ¿¿Quién es?? ¿¿Qué hace en mi playa?? MUJER.-¡¡La playa es mía!! ¡¡Le estoy hablando a usted!! ¡¡No puede estar en ella!! VIEJO.-¡¡La playa es el reflejo de mi sueño!! MUJER.-¡¡Márchese de lo que mi imaginación ha creado!! (Ruido fuerte de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO. Le echan un sobre al mar.) VIEJO.-Entregadle esta carta sin palabras. MUJER.-Vuestras plumas escribirán esta misiva en blanco. (PAUSA.) VIEJO.-Nadan los pensamientos sobre las olas. MUJER.-Se aproxima el cartero del mar. (Se agachan y extienden sus manos.) MUJER.-¡Se acerca! VIEJO.-¡Ven! (Cogen el sobre y se incorporan.) MUJER y VIEJO.-¡Ha llegado! (Abren el sobre, cogen la carta y se abstraen en su lectura.) CORO DE OLAS.-¿Me escucha bien desde la inmensa lejanía del mar? ¡Fuera de mi ilusión! ¡Márchese de mi esperanza! ¡¡La playa es mía!! (Guardan enojados las cartas en sus sobres.) VIEJO.-¡Conmigo no se juega! MUJER.-¡Va usted a saber...! (Ruido tempestuoso de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO. Arrojan los sobres al mar.) VIEJO.-Mi respuesta navega entre las olas. MUJER.-La carta va llegando igual que un barco de papel. (Se agachan y extienden sus manos.) VIEJO.-Sigue... MUJER.-Un poco más... (Cogen el sobre y se incorporan.) VIEJO y MUJER.-¡Al fin! (Abren el sobre, cogen la carta y se abstraen en su lectura.) CORO DE OLAS.-¡¡Nunca!! (Tiran enojados los papeles al mar. Emplearán la mímica. Cada uno intenta persuadir al otro para que abandone la playa. PAUSA. Cada personaje le responde al otro de que la playa le pertenece. PAUSA. Se muestran agresivos. PAUSA. Cogen piedras en la orilla del mar. Las lanzan muy fuertes contra el supuesto enemigo, pero caen en el mar mientras se oyen sus ruidos. Le arroja una.) VIEJO.-¡¡Aléjese!! (Le arroja una.) MUJER.-¡¡Váyase!! (Le arroja otra.) VIEJO.-¡¡Huya de mi vida interior!! (Le arroja otra.) MUJER.-¡¡Quiero ser libre en la ficción y anclar en ella!! (Arrojan sin interrupción, y fuertemente, varias. Ruidos del mar.) VIEJO.-¡¡Desaparezca!! MUJER.-¡¡Sobra en mi sitio!! VIEJO.-¡¡Invasora!! MUJER.-¡¡Intruso!! (Se tornan tristes y dejan caer las piedras restantes en sus playas. PAUSA.) VIEJO.-Títeres somos en manos del destino. MUJER.-¡Mudos muñecos cautivos de las olas! (VIEJO hace mutis por el segundo término izquierdo de su playa al mismo tiempo que MUJER hace mutis por el segundo término derecho de la suya. SILENCIO. Estas voces se escucharán en la playa de cada personaje.) VOZ MUJER.-Enfrente está mi playa. VOZ VIEJO.-La playa es ahora mi horizonte. (Baja la luz.) VOZ MUJER.-Apenas la percibo. VOZ VIEJO.-Mi playa agoniza entra las sombras. (Baja considerablemente la luz.) VOZ MUJER.-Sepultamos futuros. VOZ VIEJO.-En nuestros brazos fallecen mundos inventados. (La escena en penumbra.) VOCES MUJER y VIEJO.-¡¡La esperanza sólo es un manjar que los buitres devoran!! (OSCURO. Luz en el mar y en las dos playas como antes. VIEJO y MUJER están en el centro de sus respectivas orillas. Miran al frente y se inhiben. PAUSA.) VIEJO.-Hola. (MUJER no escucha.) MUJER.-Hola. (VIEJO no escucha.) VIEJO.-No oye. MUJER.-No habla. VIEJO.-¡Hola! (MUJER no escucha.) MUJER.-¡Hola! (VIEJO no escucha.) VIEJO.-¿Estará ahí? MUJER.-¿Sufro alucinaciones? (Pone sus manos en la boca.) VIEJO.-¡¡Hola!! (Retira sus manos. MUJER no escucha y pone sus manos en la boca.) MUJER.-¡¡Hola!! (Retira sus manos y VIEJO no escucha. Se tornan derrotados. PAUSA. Ruido sereno de las olas.) CORO DE OLAS.-Hola. (Alegría en los personajes. Cesa el ruido de las olas.) VIEJO.-Buenas tardes, señorita. MUJER.-Buenos días, señor. VIEJO y MUJER.-¿¿Oigo bien...?? MUJER.-Donde vivo acaba de salir el Sol. VIEJO.-Aquí no tardará en ponerse. MUJER y VIEJO.-¿¿Es posible?? VIEJO.-Cuánta tristeza hay en este invierno. MUJER.-Me invade de alegría este verano. VIEJO y MUJER.-¡¡Qué gran contradicción!! MUJER.-Con lo hermoso que es vivir un día soleado. VIEJO.-¡Por favor! Llueve y también siento frío. MUJER y VIEJO.-¡¡Su mente no está sana!! (Meten sus manos en el mar.) MUJER.-Ideal el agua para bañarse hoy. (Las retiran.) VIEJO.-¿Cómo se le ocurre decir eso...? ¡Sería insensato mojarse en este hielo! MUJER y VIEJO.-¡¡Vivimos en mundos diferentes!! VIEJO.-Ambos desvariamos. MUJER.-Los dos somos muy razonables. VIEJO y MUJER.-¡¡Cada ser crea la verdad con su única lógica!! (Se miran. PAUSA.) VIEJO.-Pensábamos que todo se acababa sin una nueva orilla. MUJER.-Soñábamos horizontes donde los barcos se ahogaban al traspasar el límite. VIEJO.-La playa de la esperanza descubrimos y temíamos que su habitante nos la hurtase. MUJER.-Cuando ahora hablamos y las olas transportan nuestras voces. VIEJO.-¿Somos la realidad o tan sólo ficción? MUJER.-Los humanos proceden del escenario de un teatro. (PAUSA. Entregados.) VIEJO.-Vivir es perecer en la celda de nuestra propia playa. MUJER.-Las olas nos hablan como prisioneros condenados a muerte. (Saltan por toda su playa correspondiente e intentan huir.) VIEJO.-¡¡Quiero escapar de esta cárcel que me oprime!! MUJER.-¡¡Huir!! ¡¡Abandonar este presidio!! VIEJO.-¿¿Tal vez la libertad esté en esta puerta inexistente?? ¡¡He perdido sus llaves!! MUJER.-¡¡Todo es silencio!! ¡¡Vivimos un anticipo de la nada!! (Van a las orillas de sus playas.) VIEJO.-La solución se inicia en cada orilla... MUJER.-¡Comenzar el dulce sueño de no ser! (Se disponen a introducirse en el mar.) VIEJO.-¡¡Un inocente reo se convierte en verdugo de sí mismo!! MUJER.-¡¡Caminaré, sin culpa, hasta el cruel patíbulo!! VIEJO y MUJER.-¡¡Ahora!! (Se oye muy fuerte el ruido de las olas y retroceden.) VIEJO.-¡Las olas nos persiguen! (Crece el ruido.) MUJER.-¡¡Las olas acuden a matarnos!! (Aumenta el ruido. Despavoridos.) VIEJO y MUJER.-¡¡Socorro!! (Corren hasta el centro del lateral de sus respetivas playas. Ruido sereno de las olas. Se miran sonrientes y quitan sus zapatos. Cesa el ruido. Se dirigen, sigilosos y de puntillas y con sus zapatos en las manos, hasta el centro de las orillas de sus playas.) VIEJO.-¡¡Suerte!! MUJER.-¡¡Igualmente!! VIEJO.-¡¡Muchísimas gracias!! MUJER.-¡¡Es usted muy galante!! VIEJO.-¡¡Mi más sincera despedida!! MUJER.-¡¡Feliz viaje!! (Miran al mar y se santiguan. Van adentrándose en él.) CORO DE OLAS.-¿Pretendéis aniquilaros en el mar? MUJER.-Sólo es un juego. VIEJO.-Y tan divertido... (El agua les cubre hasta la cintura y van alzando los zapatos. Siguen) CORO DE OLAS.-¡¡No podéis destruiros!! MUJER.-Qué exageradas... VIEJO.-Nos vamos de excursión. CORO DE OLAS.-¡¡Deteneos!! MUJER.-Me disgustaría mojar los zapatos. VIEJO.-Después se deterioran. CORO DE OLAS.-¡¡Insensatos!! (El mar llega al cuello de los personajes y alzan más sus zapatos. Se paran. Sólo se ven sus cabezas.) MUJER.-¡¡Ja, ja, ja!! ¡¡Estamos con el agua hasta el cuello!! VIEJO.-¡¡Ja, ja, ja!! ¡¡Aguardamos la guillotina del mar!! CORO DE OLAS.-¡¡Retroceded!! (Caminan hacia atrás. Están mojados.) MUJER.-Las olas nos condenan a seguir viviendo. VIEJO.-Para una vez que tengo un pequeño capricho... CORO DE OLAS.-¡¡Más!! MUJER.-Ya vemos otra vez nuestra prisión. VIEJO.-¡El mar puso barrotes en la diaria angustia! CORO DE OLAS.-¡¡Falta menos!! MUJER.-Soportar la existencia aunque no guste. VIEJO.-Las olas, no lo dude, hacen siempre la respiración artificial a los ahogados. CORO DE OLAS.-¡¡Vosotros os salvasteis!! (Crece el día soleado en la playa izquierda y el crepúsculo hace su aparición en la de la derecha. Se miran desde sus orillas.) VIEJO.-Pienso si mi imaginación creó a usted y la suya a mí. MUJER.-¡Todos inventamos el personaje con el que dialogamos! (Mutis, con los zapatos en sus manos, de VIEJO por el segundo término derecho de su playa al mismo tiempo que MUJER lo hace por el segundo término izquierdo de la suya. Ruido sereno de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO.) CORO DE OLAS.-Al final de todo túnel se haya la luz que la ilusión esculpe. Cada día amanece porque el sueño despierta entre las sombras. Amar puede salvar a un mundo destruido. ¡Y vosotros venced al caos con la palabra amor! (VIEJO entra por el centro del lateral derecho de su playa al mismo tiempo que MUJER lo hace por el centro del lateral izquierdo de la suya. Pusieron los zapatos y sus ropas están secas. Se dirigen a sus respectivas orillas. Se miran. PAUSA.) VIEJO.-Siempre solo en esta misma playa. MUJER.-¡No me hable de ello! Esta soledad es un infierno. VIEJO.-Algún día romperemos las cadenas. MUJER.-No creo que ese día venga en ningún calendario. VIEJO.-Lo veremos nacer en nuestras mentes. MUJER.-Es mucho tiempo aguardando ese momento. VIEJO.-También yo me desespero en este andén sin trenes que no llegan. MUJER.-Aguardo en el puerto los barcos que se hunden. VIEJO.-La esperanza está muerta. MUJER.-¡La esperanza no existe! (PAUSA.) VIEJO.-Estamos los dos solos... MUJER.-Sí... VIEJO.-Vivimos muy distantes. MUJER.-Imposible más lejos. VIEJO.-Pero tan cerca con sonidos de voces. MUJER.-Las olas nos dejaron sus palabras. (PAUSA.) VIEJO.-A su lado me olvido de estar solo. MUJER.-Con su presencia me siento acompañada. VIEJO.-Llegaré a mi orilla y disfrutaremos de poder conversar. MUJER.-Me acercaré a la mía y siempre charlaremos. (Le extiende la mano.) VIEJO.-Me llamo... Es lo mismo. (Le extiende la mano.) MUJER.-El nombre carece de importancia. (Las accionan.) VIEJO.-Mucho gusto. MUJER.-Encantada. (Dejan caer, al unísono, sus manos.) VIEJO.-Me alegro de que acudiese a la visita. MUJER.-Ha sido un gran placer. VIEJO.-Por favor, tome asiento. Se encuentra usted en su casa. (Se sienta.) MUJER.-Muy amable, caballero. (Se sienta.) VIEJO.-Es lo menos, señora. MUJER.-Sus palabras me halagan. (Se miran. PAUSA.) VIEJO.-Pues... MUJER.-Claro... VIEJO.-¿Decía...? MUJER.-No... Nada. (PAUSA.) VIEJO.-Goza de un tiempo excelente. MUJER.-Observo que el invierno también tiene su encanto. VIEJO.-Es muy duro... MUJER.-Pronto recibirá la primavera. VIEJO.-¿Cómo ha llegado hasta aquí? MUJER.-No sé... Tal vez fuera mi obligada derrota. ¡Un exilio del que me siento prisionera. ¿Y usted? VIEJO.-Yo también me siento desterrado. Intento ser feliz así y es imposible. Dispense... MUJER.-Por favor... VIEJO.-No tengo confianza con usted. Tampoco me gustaría ser indiscreto. Desearía saber... MUJER.-¿Qué? VIEJO.-Algo de su vida anterior. Siempre, ya me entiende, que a usted... MUJER.-Mi vida es sencilla. No tengo nada que ocultar. Crecí con una infancia dolorosa. ¡Aquello marcó el resto de mis días! VIEJO.-¿Le causó un trauma? MUJER.-Sí. Intentaba ocultarlo, pero siempre emergía. Tenía que sepultarlo para siempre. ¡Olvidarme de él! Lo había logrado. Todo fue con mi tenacidad y esfuerzo. Conseguí llegar lejos, muy lejos. ¡Había triunfado! VIEJO.-Enhorabuena. MUJER.-Gracias. No crea que era dichosa así. Sólo era una venda para ocultar la herida. Me faltaba algo, me sentía vacía. Soñaba que en mi interior brotase un mundo nuevo. VIEJO.-¿Lo consiguió? MUJER.-Creía que el amor llamaba a mi puerta, que él me daría la paz. ¡La dicha que anhelaba! El aparece y es un cuerpo sin formas. Empleé la imaginación para idealizarlo. Llegué a sentirme feliz. ¡Estaba enamorada! Qué pronto la ilusión se desvanece... VIEJO.-¿Acaso él? MUJER.-No. Volvieron los fantasmas del pasado. La realidad no sabe de los sueños. ¡Había dejado de ser feliz! El amor murió o tal vez nunca haya nacido. VIEJO.-Es difícil enfrentarse a la muerte de un corazón roto. MUJER.-Había que seguir viviendo. El afecto se muestra de muchas formas. Hacer el bien es el valor supremo. Así voy dejando mis días en una existencia en la que tengo todo entre mis manos, pero estoy prisionera y desangelada en esta playa por no llenar el vacío que deja el desamor y mata la esperanza. Tener lo material es una meta incompleta. Amar y ser amada constituye participar en el equilibrio de todo lo creado. ¡Tener la sonrisa y el canto de un pájaro en el pecho! VIEJO.-Aún es usted muy joven... MUJER.-El corazón envejece sin amar hasta olvidarse de sus latidos. VIEJO.-¡Viva! ¡Disfrute de la vida! ¡No puede desperdiciar días que no retornan! MUJER..Me resulta imposible. El ánimo de hacerlo se extinguió en este cautiverio. Sólo las olas, mis queridas olas, han dejado mis secretos en la tumba que el mar tiene en su suelo. VIEJO.-¿Le puedo dar el pésame? MUJER.-¡Ja, ja, ja! Tampoco es para ponerse de luto... VIEJO.-Era una broma. La vida también es otra de dudoso gusto. MUJER.-Usted, y disculpe, ¿cómo ha terminado de este modo? VIEJO.-También es una historia vulgar y carente de interés. Creemos que somos el centro de la gran tragedia y no pasamos de convertirnos en el eco de una sonrisa despiadada. Era tan feliz... Cuando poseemos la dicha, tememos perderla a cada instante como si nos robasen el más preciado de los tesoros. La apretamos tanto que siempre acabamos asfixiándola. Mi vida se destruyó sin señales de alarma. MUJER.-¿Qué le ocurrió? VIEJO.-También en mí la infancia dejó la huella indeleble de un trauma al que hay hacerle frente con las alas del sueño. La música ocultaba la herida en la que el dolor mostraba la felicidad. Llegué a ser un gran pianista. Mi imaginación inventaba notas, en el silencio de la nada, que se convertían en grandes sinfonías. ¡El arte me había salvado! MUJER.-¡Maravilloso! VIEJO.-Ella apareció en mi vida y se convirtió en mi principal fuente de inspiración. ¡Éramos tan felices! No se podía pedir más a la existencia. Dos seres que se quieren y ven como el amor aviva las llamas, cada día, hasta quemarnos con su fuerte fuego. Temía perderla. Sentíamos miedo a dejar para siempre lo divino. La música brotaba sólo con su dulce mirada. Componía, tocaba mi piano ahora de teclas que besaban mis dedos en sus blancos labios. Pero un día... Ay, la vida sólo es un juego de azar en el que es muy difícil hacer eterno lo ganado. MUJER.-¿Qué le ocurrió? VIEJO.-Murió. MUJER.-¿Fue capaz a hacer eso? VIEJO.-Sí... Era la primera vez que me dejaba sorprendido por su comportamiento. Falleció sin darme explicaciones. Me estaba aconsejando en la creación, su voz llenaba sola el pentagrama. Y su voz se apagó para siempre y sin decirme adiós mientras todos los pianos enmudecieron. MUJER.-¡Qué horror! VIEJO.-Me veía solo, muy solo. Despertaron los fantasmas de la infancia. ¡La vida también había muerto para mí! Mis manos se paralizaron y no podía tocar. Las notas no visitaban mis oídos. Me sumergí en la más absoluta desesperación. ¿Qué iba a hacer? No lo sabía. Encogerse de hombros ante el infortunio. Me vi prisionero y solo en esta playa. Mi esperanza, siempre un espejismo de la insatisfacción, había desaparecido. ¡Sólo me quedaba el diálogo con las olas! Mi único monólogo para seguir viviendo sin ninguna ilusión. MUJER,.Usted tiene talento. ¡No puede entregarse de esa manera! Luche, huya de esta playa en la que moramos como si fuese el corredor de la humillante muerte. Todo tiene solución. Volverá la música a sus manos y una mujer las acariciará para darles nueva vida. VIEJO.-Ya es tarde. MUJER.-¡Nunca lo es! VIEJO.-Tengo muchos años. La vida es el trabajo de los días que van cavando nuestra sepultura. Sólo el silencio, del que no se despierta, nos libera de arrastrar el ser atormentado. ¡Todo muere cuando en el horizonte se eclipsa la esperanza! MUJER.-Acudiré a su entierro con una pandereta. Tocaré muy bajito para no desvelarle. VIEJO.-¡Ja, ja, ja! Qué respuesta al absurdo... ¡Lamentarse no cura el mal que interpretamos! (Se levanta.) MUJER.-¿Qué importa el escenario de nuestra tragedia? El texto es el mismo para todos. (Se levanta.) VIEJO.-He gozado, señora, de su grata compañía. MUJER.-Lo mismo digo, señor. Su conversación ha sido muy amena. VIEJO.-¿Volveremos a vernos? MUJER.-No sé. Hay tantos náufragos prisioneros de ellos mismos. (Simula besarle la mano que le extiende.) VIEJO.-A sus pies, señora. MUJER.-Ha sido una alegría que nos haya presentado el infortunio. VIEJO.-Buenas noches. MUJER.-Feliz día. (VIEJO hace mutis por el centro del lateral derecho de su playa al mismo tiempo que MUJER hace mutis por el centro del lateral izquierdo de la suya. SILENCIO. Ruido sereno de las olas. UN MOMENTO. SILENCIO.) CORO DE OLAS.-El hombre inventa olas en un lienzo e ignora que puede ahogarse en ellas. Vuelve a nosotras para escuchar las palabras del mar que también ha pintado. La contestación sólo existe en sus pinceles. Las olas esperamos. (MUJER entra por el segundo término izquierdo de su playa y va hasta el centro de la orilla al mismo tiempo, y al unísono sin verse, que VIEJO entra por el segundo término derecho de su playa y va hasta el centro de la orilla.) MUJER.-Una vez, queridas olas, encontré un ser con el que hablé. VIEJO.-Hace tiempo conversé con otra persona muy lejos de mi eterno presidio. CORO DE OLAS.-Lo ignorábamos... MUJER.-Me gustaría tanto verle desde aquí nuevamente. VIEJO.-Lo que deseo volver a charlar como aquel día. CORO DE OLAS.-¿Pensaste que es una invención para huir de la soledad que te carcome? MUJER.-¡Existe! VIEJO.-¡Vive! VOCES DE OLAS.-¿Como tú...? MUJER y VIEJO.-¡¡Naturalmente!! VOCES DE OLAS.-La vida la crea cada uno. (Amenazantes.) VIEJO.-¡¡Estoy por destrozaros del cuadro en que os plasmé!! MUJER.-¡¡Voy a anular lo que hice realidad con mis pinceles!! (Se escucha muy fuerte el ruido de las olas y los personajes se tornan confusos. El ruido va decreciendo hasta dejar de oírse. Se muestran lúcidos. Bajan, al unísono, sus cabezas y ahora se ven. PAUSA.) VIEJO.-Usted... MUJER.-Cuánto tiempo... (PAUSA.) VIEJO.-La esperaba. MUJER.-Yo miraba al mar a todas horas para verle. VIEJO.-Ya estamos el uno frente al otro. MUJER.-Aunque nos separe una distancia inmensa. VIEJO.-Nuestras voces están próximas. MUJER.-Y la comunicación nos convierte en humanos. (PAUSA.) VIEJO.-Me apetecía... MUJER.-¿Qué...? VIEJO.-La verdad... No me atrevo. MUJER.-¡Pretende...! VIEJO.-Oh, no. Podríamos celebrar este encuentro... MUJER.-¿Cómo? VIEJO.-Bailando. ¿Le apetece? MUJER.-¿La orquesta interpretaría aquí...? VIEJO.-¡“El vals de las olas”! MUJER.-¡Lo adecuado! (Suena muy fuerte “El vals de las olas” de Strauss y las olas del mar siguen el ritmo. VIEJO deja el bastón. MUJER saca un abanico del bolsillo y se da aire. Los personajes están ajenos el uno del otro. UN MOMENTO. Baja la música y las olas coincidirán con su compás. Para ellos.) VIEJO.-Está el baile muy animado. MUJER.-¡Me sofoco! VIEJO.-Todas guapísimas. MUJER.-Tan atractivos... VIEJO.-¿Cuál elegiré? MUJER.-¿Quién se acercará? (La observa.) VIEJO.-¡Me gusta! (Vuelve un poco la cabeza.) MUJER.-¡Cómo me mira! Si se decidiese... VIEJO.-Me siento inhibido. MUJER.-¿Le gustará otra? VIEJO.-La voy a perder... MUJER.-Ay, si se animase. (La mira fijamente.) VIEJO.-¿Me aceptará? (Le vuelve rápida la cabeza.) MUJER.-Qué indiscreto. VIEJO.-Me rechaza. MUJER.-Que venza su indecisión. (Dialogarán.) VIEJO.-Señorita... MUJER.-Caballero... VIEJO.-¿Tiene el honor de concederme este vals? MUJER.-Estoy tan cansada... Pero sus deseos... (Guarda el abanico.) VIEJO.-¿Bailamos? MUJER.-¡Bailemos! (VIEJO baila sólo por su playa como si la llevase agarrada por la cintura y MUJER, bailando igualmente sola por la playa, se deja llevar. La música se escucha muy fuerte y las olas la acompañan. Sonríen felices. UN MOMENTO. Baja la música y el movimiento de las olas. PAUSA.) VIEJO.-La veo tan apetecible... MUJER.-¿Se insinúa...? (Simula apretarla y llevarla hacia él.) VIEJO.-¡Me fascina esta música! (Se aparta discreta.) MUJER.-¡Señor! (Se aparta.) VIEJO.-No piense... MUJER.-Los hombres... (Se escucha muy fuerte la música y las olas la acompañan. Los personajes bailan, como al principio, muy rápidos y por la totalidad de cada una de sus playas. UN MOMENTO. Voz alta.) VIEJO.-¡¡Qué bello es el vals!! (Va bajando la música y las olas lo hacen igualmente. Bailan en el centro de cada playa. Voces normales.) MUJER.-¡Embriaga! (Cesa la música y el seguimiento de las olas. Simulan separarse. Vuelven a sus orillas.) VIEJO.-Muchas gracias, señorita. MUJER.-Muy amable, caballero. (Se vuelve y va a marcharse.) VIEJO.-¿Se va? (Vuelve a la orilla.) MUJER.-No... (Coge el bastón.) VIEJO.-Actuamos como dos desconocidos y nos hemos soñado toda la vida. MUJER.-¿Usted cree...? VIEJO.-¿Le parece bien que nos tuteemos? MUJER.-Si usted lo prefiere... (Se miran. PAUSA.) VIEJO.-Eres... hermosa. MUJER.-No sabía. VIEJO.-Te llevo tantos años... MUJER.-¿Tú...? ¡Un otoñal que porta la primavera dentro! (Tira el bastón y deja de encorvarse.) VIEJO.-¡¡Has enterrado mis años para siempre!! ¡¡He vuelto a ser joven como tú!! MUJER.-Y los dos, en nuestro interior, también somos iguales. (VIEJO pone la rodilla derecha en la arena y las dos manos en el corazón mientras MUJER se torna extasiada y cruza sus manos en el pecho.) VIEJO.-Estaba solo y la ilusión eran cenizas en las palmas de mis manos. Conversaba con las olas o yo inventaba sus respuestas. El mar ocultaba el horizonte y surgiste en él como una estrella. La soledad desaparecía y era ocupada por la palabra amor. MUJER.-¡¡Oh!! VIEJO.-¿Puedo tener alguna esperanza? (MUJER deja caer sus manos y se vuelve.) MUJER.-¡¡No!! (Retira las manos de su corazón y se levanta.) VIEJO.-¿Te visita algún nadador? (Se vuelve.) MUJER.-¡Cómo...! Estoy celosa. Tendrás tantas en diversas playas... (Se miran. PAUSA.) VIEJO.-¡¡Mi amor!! MUJER.-¡¡Cariño!! (VIEJO simula abrazarla con todas sus fueras y MUJER simula entregarse en sus brazos. UN MOMENTO. Dejan caer sus brazos.) VIEJO.-Tus labios... MUJER.-Son tuyos. (Sereno ruido de las olas. Los personajes simulan coger agua del mar entre sus manos. Se miran. Cesa el ruido. Besan el agua imaginaria. Se escucha un fuerte y prolongado beso. UN MOMENTO. Dejan caer sus manos. Se tornan felices. PAUSA.) VIEJO.-Tengo una sorpresa para ti. MUJER.-Yo también guardo otra. (Ruido sereno de las olas. Los personajes llevan, al unísono, una mano a un bolsillo y la sacan con el puño cerrado. Lo muestran.) VIEJO.-¡Aquí está! MUJER.-¡Se oculta en la palma de mi mano! CORO DE OLAS.-No os demoréis, amigos. (Se agachan.) MUJER.-Las olas tienen prisa. VIEJO.-¡El mar llevará nuestro sueño entre sus aguas! (VIEJO y MUJER, al unísono, introducen sus puños en el mar.) CORO DE OLAS.-¡Soltad lo que queréis que arribe! VIEJO.-Haced que llegue a su destinataria. MUJER.-Entregadlo a la puerta de su dueño. CORO DE OLAS.-Las palabras del mar son mensajeras. (Abren el puño y se incorporan. Accionan.) VIEJO.-¡¡Adiós!! MUJER.-¡¡Iniciad la travesía!! (Se miran ilusionados.) VIEJO.-Cada nave navega hacia su puerto. MUJER.-Y en él va serena la esperanza. (Se oye muy fuerte el ruido de las olas. Alzan sus voces.) VIEJO.-¡¡No!! |