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| MADRID | |||||||||
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Escriben en esta sección: Sofía Basalo, Nunci de León, Francisco Mejorada y Magda Ruggeri Marchetti. |
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UNA REPRESENTACIÓN DE MUY BUEN NIVEL: TRAVIATA
Estudio Lírico, vuelve a la escena madrileña en el Nuevo Teatro Alcalá con La Traviata de Giuseppe Verdi y libreto de Piave, basado, como es sabido, en La dama de las camelias de Alejandro Dumas (hijo), es quizás la ópera de repertorio más conocida y que curiosamente en su estreno fue un rotundo fracaso, aunque el maestro Verdi siempre creyó en ella y dijo, “El tiempo dirá”. El tiempo dijo y aquí está, en el cálido verano madrileño, con un gran éxito y en una gran producción basada en la que ya se presentó en febrero en la Gran Vía, con la misma dirección artística de Jesús Cordón, que insiste, para bien del espectáculo, en ese montaje clásico muy conseguido, que volvió a gustar al público. El tiempo jugó a favor del espectáculo pues se mejoró en el movimiento actoral y la actuación de los protagonistas, en esa ocasión muy equilibrada vocal y dramáticamente El elenco de cantantes consiguió momentos realmente grandes como el dúo de Germont y Violeta en las voces de Carlos Andrade y Graciela Armendáriz que concibió el personaje con una exquisitez digna de una producción de alto nivel y su actuación dramática es de lo mejor que uno ha visto en ese papel, y ha visto mucho. Carlos Andrade ha tenido una evolución excelente en cuanto a matices, conservando esa voz poderosa, pero con una flexibilidad que le dio a su personaje un tono muy superior a lo que habíamos visto en él. El público se lo reconoció ampliamente con sus “bravos”. El Alfredo de Pablo Rossi, al igual que en aquellos entonces de febrero, muy bien de principio a fin, con algunas pequeñas vacilaciones que no empañan en absoluto su gran actuación, apoyada en una bella y bien modulada voz. Bien el resto del elenco, Alaime Chirino como Amina, Andrés Mundo como Barón realmente notable, así como el Doctor de Francisco Santiago, esplendido de voz. Correcto Aldo Cámara como Gastón La orquesta Filarmónica Mediterránea, impecable, muy bien dirigida por Elena Herrera llenó la partitura de estudiados matices, cuidando a las voces y sacando gran partido del coro en momentos realmente brillantes como el concertante del final del tercer acto. El público respondió con una salva de aplausos y “bravos” los saludos de la compañía que puso el listón muy alto, en una representación supuestamente de bajo presupuesto pero que como viene sucediendo con bastante frecuencia, gracias al tesón y al buen hacer de sus directivos empeñados en una calidad de alto presupuesto se están alcanzando cotas realmente notables.. Enhorabuena a Estudio Lírico.
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BUEN REMATE A UNA TEMPORADA EXCESIVAMENTE CORTA: LA TABERNERA DEL PUERTO
La compañía Escena Lírica cierra su pequeño ciclo veraniego de zarzuela en el teatro Cofidis, con una de las obras maestras del género lírico español, La tabernera del Puerto, con música del maestro Pablo Sorozábal y libreto de Guillermo Fernández Shaw. La dirección artística al igual que en las dos obras precedentes la realiza Oscar Cabañas, y la musical José Antonio Irastorza. La escenografía está bien concebida, dentro de una línea clásica en la que se combinan elementos decorativos tradicionales, clásico cartón piedra para entendernos, con proyecciones de video comandadas por ordenador. El día del estreno, la coordinación entre el anochecer en el escenario y las proyecciones, no siempre funcionaron, suponemos que son pequeños detalles que se arreglarían en funciones posteriores. Un solo pero al video proyectado como Cantabreda; parecería más apropiado un pueblo costero del norte de España, que el de una playa mediterránea, que encajaría mejor en la ópera Marina. El movimiento actoral bien y las intervenciones de los protagonistas notables en algunos casos como ya explicaremos mas tarde. Un grupo muy reducido de músicos, no fue obstáculo para que Irastorza mostrara su veteranía como director de orquesta, sacando un buen partido a la partitura, notable en algunos momentos. El coro, a veces, despistado, ojo con los nervios del estreno pues las críticas se hacen en función de ese día. Cuando se ajustó a lo que el maestro les señalaba, resultó un grupo correcto. Como novedad se suprime el Chibiri de Juan de Eguía que se interpretó por primera vez en el estreno madrileño y se sustituye por una romanza que figuraba en la partitura original. En cuanto al elenco, destacaremos en los papeles principales la excelente voz del tenor Sergio Escobar, realmente notable en la interpretación musical de Leandro, quizás no tanto en la interpretación dramática, en la que parece menos avezado. Su romanza “No puede ser” es de lo mejor que hemos oído, y en ello incluyo a las grandes voces que la han interpretado. Muy bien también en el complicado tercer acto, concebido más para un heldentenor wagneriano que para un lírico. Ni un solo fallo, enhorabuena. Bien Santos Ariño como Juan de Eguia, en un papel que conoce a la perfección aunque a veces un poco escaso de fuerza vocal, que no interpretativa. Un Simpson impecable en voz, llena de matices e interpretación, la del barítono bajo Carlos London, un artista que podría actuar en foros de más nivel, si hubiera un poco menos de parcialidad interesada en la elección de cantantes. Impecable igualmente la Antigua de Carmen Dólera, capaz de impregnar de múltiples matices cualquiera de sus papeles. Una garantía para un director artístico, en cuanto a solvencia dramática y no exenta de posibilidades canoras como soprano cómica. Bien el Chinchorro del versátil actor y tenor cómico Rafael Álvarez de Luna, capaz de hacer de Lorenzo de Azucarillos.., Don Hilarión de Verbena… y Chinchorro de Tabernera en pocas semanas y todas ellas muy eficazmente. No nos gusta un Abel niño, niña en este caso, pues está concebido como papel femenino, con pocas posibilidades vocales, por no ser un papel fácil, y desde luego con muchas variantes dramáticas en toda la obra y bellos pasajes musicales. Es muy “tierno” llevar a escena niños de cara a la galería, pero sinceramente, pueden destrozar la obra. En cualquier caso Olivia Pablo hizo lo que pudo con gran entusiasmo. Correctos los papeles de Ripalda de Karmelo Peña y de Verdier de Isidro Anaya, que supo mantener esa tercera voz en el terceto, cosa complicada para muchos cantantes que se agarran a la voz de Juan de Eguia. Dejamos para el final a La Marola de Maria Jesús Sevilla, nerviosa en su debut escénico, que si bien empezó insegura, agarrotada, lo que le dificultaba “sacar” toda la voz y la parte hablada, al avanzar la obra fue sintiéndose segura y compuso un personaje interesante que anuncia un desarrollo lírico con grandes posibilidades. La representación en líneas generales fue exitosa y el público lo ratificó con sus aplausos y sus bravos. Nuestro comentario final es que, adelante con estas compañías que se esfuerzan en hacer un trabajo digno, que a veces supera la simple dignidad para convertirse en buenos espectáculos y que aportan detalles de montaje, y cantantes jóvenes con gran proyección.
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La obra es muy buena y equilibrada y mantiene en todo momento la tensión dramática. La música, preciosa, sugiere con el tema cosas nuevas, inusuales y escalofriantes. España 1949. Han pasado ya 10 años desde el final de la Guerra Civil, pero miles de guerrilleros republicanos aún se esconden en los montes sin abandonar la lucha. Esperan una intervención exterior que los libere de las garras de los vencedores, intervención que no llega. Tienen sus dudas, sus discusiones que se zanjan con un golpe de autoridad: Porque lo manda el partido. ¿Y por qué no viene el partido a hacerlo? Se sienten abandonados por una estructura piramidal invisible de la que sin embargo emanan órdenes que llegan hasta sus escondites montaraces. Ellos mismos se dan cuenta de que están reproduciendo los mismos esquemas de poder que tanto han luchado por eliminar, se pelean por dos cigarrillos y mil y una miserias de la clandestinidad. ¿Para esto merece la pena jugársela? De modo sincero y auténticamente revolucionario, los guerrilleros se sublevan contra lo establecido, ven cómo la crueldad de los vencedores se apodera de ellos. Mientras, en los pueblos conviven vencedores y vencidos, enlaces de la guerrilla y delatores, las familias se esfuerzan por salir adelante y el que más y el que menos lo único que quiere es alejar a sus hijos de la herencia del odio. Pero todo, hasta el amor, está marcado por odios, envidias. En algunos como Sagrario, las ganas de olvidar heridas recientes, no traerán la felicidad soñada.
Título: Maquis Autor: Rubén Buren Dirección: Paloma Pérez Montoro Reparto: Alberto Casas, Rafael Gallardo, Igor Estévez, Álex Cremades, Mara Zubiría Medina, Ana Salas, Paloma Pérez Montoro, Lidia de Nova Espacio: Teatro Lagrada Fecha: 28 de julio del 2012
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DOS BUENAS PRODUCCIONES DE UNA ENTUSIASTA COMPAÑÍA: AGUA AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE Y LA VERBENA DE LA PALOMA
Sigue la zarzuela veraniega, en esta ocasión presentada por la compañía Escena Lírica, en el teatro Cofidis, antiguo Alcázar. Se nos presenta un programa doble con dos obras del género chico, Agua azucarillos y aguardiente de Federico Chueca y Miguel Ramos Carrión y La Verbena de la Paloma de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega. La dirección artística la realiza Óscar Cabañas, y la musical José Antonio Irastorza. En la primera de ellas, se introducen alguna variaciones en el desarrollo escénico, como es que la parte del libreto en que se supone que alguno de los protagonistas está pensando, se reproduce en grabaciones a través de altavoces. También en el Gacho del arpa interpretado por la niña Olivia Pablo, que hace su entrada por el pasillo del patio de butacas. El resto es una buena presentación escénica, dentro de una línea clásica bien cuidada al igual que la dirección de actores. En nuestra opinión, se abusa de tics muy convencionales dentro de una línea chulesca, que aunque son del agrado del público, quizás habría que reducirlos para no caer en la reiteración, pues la obra tiene suficientes recursos cómicos para no añadir algunos manidos que perjudican a la calidad de la representación. El coro bien y muy bien la orquesta, afinada y matizada por José Antonio Irastorza que consiguió obtener un optimo rendimiento de una orquesta limitada a dieciocho componentes. El elenco, bien en una obra que no requiere un nivel canoro excesivo y puede ser interpretado por cantantes que aporten más en el terreno cómico. Nos gustó mucho Rosa Ruiz como Pepa a la que dio también una buena respuesta interpretativa Carmen Aparicio como Manuela. Bien conseguida la “cursilería” de Asia por Maria Jesús Sevilla y la picaresca de Serafín interpretada por Enrique R. del Portal. La pareja de “compadres” formada por Lorenzo y Vicente, bien llevada por Rafael Álvarez de Luna y Ángel Walter. Bien el catalanizado Don Aquilino de Karmelo Peña, otra de las innovaciones de Oscar Cabañas. Finalmente, muy bien en su corto papel Carmen Dólera como Doña Simona. Un breve descanso precedió a la gran Verbena de La Paloma, la gran obra maestra del género chico. Una diferente presentación, especialmente en la ubicación y tratamiento de don Hilarión y Don Sebastián, en la botica del primero, que cambió algunos matices clásicos de interpretación, agregando cambios de texto y saliéndose de la línea habitual de los muchos Hilariones que en el mundo han sido. Bien la escenografía y en cuanto al tratamiento actoral, bueno, aunque volviendo a los mil veces repetidos movimientos del Tabernero, bien interpretado por Karmelo Peña y los dos mozos, Antonio Fernández Virgala y Manuel Fernández Puebla, correctos, y el abuso en la “gracieta” de escupir la palabra “comprimirse”. Una concesión sin duda al público. La Verbena de La Paloma es una obra musicalmente excelente y como tal debe de ser tratada. Así sucedió afortunadamente, por parte de la orquesta, muy cuidada en su interpretación por el maestro Irastorza. Muy bien el coro, importante en muchos momentos, tanto en sus intervenciones marcadas en la partitura, como en su participación en los magníficos concertantes de la obra, que por cierto estuvieron muy bien interpretados El nivel medio del elenco fue bueno. Temíamos la presencia de Enrique R. del Portal en un papel dramático, pues su voz y estilo es más cercano a lo cómico. La verdad es que nos sorprendió con una brillante interpretación, con una sensibilidad poco corriente en ese papel, lástima que por el tratamiento escenográfico de esa delicada parte “Mas si te vas….” que la misma partitura indica que expresa un sentimiento, más que una pelea de dos bandos, no se le permitiera conseguir esos mismos matices, que estamos convencidos que aportaría. Una grata sorpresa. Bien el resto, Carmen Aparicio como Señá Rita, con una buena voz, especialmente en la parte alta. Las Casta y Susana de Maria Jesús Sevilla y Rosa Ruiz, bien, especialmente esta última, muy convincente de voz. El don Hilarión de Álvarez de Luna, con altibajos, por conferir algunos matices al personaje que lo “sacaban” fuera de contexto. La tía Antonia de Carmen Dólera, sublime; qué gran actriz. Bien Ángel Walter como Don Sebastián. Muy bien la voz de Carlos London aunque el tratamiento del personaje del Sereno, quede un poco descafeinado. El resto correctos. La cantaora Akemi Alfonso muy bien en voz e interpretación. El público satisfecho, en una tarde noche divertida, con unas buenas producciones, que aunque son de bajo presupuesto, presentan cosas muy interesantes y en absoluto de bajo nivel. Quizás muy superiores a lo esperado en función de las posibilidades económicas, suplidas por una profesionalidad y entusiasmo merecedoras de los mayores triunfos.
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SHOWTIME: ES TIEMPO DE DIVERSIÓN
La compañía de danza Ebd Theater Group recala en Madrid para tan sólo cuatro actuaciones que cuando salgan estas líneas ya habrán concluido, pero esperemos que vuelvan. Ya ha probado su valía en los mejores teatros del mundo y después de su paso por el Teatro Arlequín de Madrid, les esperan Segovia, Granada, Barcelona. La fórmula es infalible y, a pesar de ello, la mejoran cada día. Se trata de un recorrido por los mejores espectáculos de cabaret del mundo que pone al día los mejores números de los efervescentes locales del New York de la Ley Seca, como el Cotton Club, siguiendo con el Moulin Rouge de París, el show de Tropicana de La Habana y su carnaval traído desde Río de Janeiro, los clubes nocturnos de Bombay con su agiornamenteo bollywoodiense, el Armenonville de Buenos Aires con sus tangos (que también son cabaret) y, cómo no, los tablaos flamencos (que también lo son) originales de El Molino de Barcelona y los mejores espectáculos del pera Casino de El Cairo. Además, claro está, de ser un permanente homenaje a Kit-Kat, el cabaret de la película del mismo nombre protagonizada por Liza Minnelli y Bob Fosse, reclamo insustituible para el éxito cada vez que se pronuncie la palabra Cabaret. En constante ebullición y expansión, la Compañía Ebd Theater Group, formada por gente muy joven, crea constantemente nuevos números, como el dedicado a Fellini y su película Ocho y medio que hemos tenido ocasión de ver ayer en toda su frescura, pues contiene un topless muy bien ejecutado. Fellini fue un gran devoto de El Molino de Barcelona y en él encontraba inspiración para su filmografía, por eso está muy bien traído el topless en honor al maestro del cine. Showtime, El Musical, es conducido por el multifacético, divertido y transgresor maestro de ceremonias David Carrío, un personaje de esos supervivientes natos que se adaptan a cualesquiera locales, acentos e ideologías, circunstancias obligan que le obligan a disfrazarse de continuo, ya que la función juega y pone en escena los más diversos estilos de danza (Jazz Cabaret, Can Can, Bollywood, Árabe, Tango, Samba, Flamenco, Bolero y Salsa). Además, cuenta con algunos números con voz en directo interpretados por Idaira Fernández, de Operación Triunfo. No se han descuidado las coreografías para adaptar el estilo del show al cabaret más genuino, venga de donde venga. El público, en su mayoría joven y como con ganas de emular a los bailarines y cantantes, aplaudía con pasión, y también las familias, supongo que por el mismo motivo y por su implicación sentimental. Yo invitaría a toda la gente mayor a verlo, para que disfruten de la belleza y del recuerdo de esos lugares tan carismáticos ya desaparecidos, los cabarets, que en su día conocieron tal como eran.
Título: Showtime Maestro de Ceremonias: David Carrío Al frente del espectáculo, como director, el bailarín Ender Bonilla Teatro Arlequín Gran Vía (San Bernardo, 5) Fecha: 25 de julio de 2012
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MONCHO BORRAJO: LOS TRUCOS DE UN GOLFO GOLFÍSIMO - GOLFUS HISPANICUS
Creo haber presenciado en La Latina, años ha, el embrión de este espectáculo, con lo cual vamos ya pisando sobre seguro. Por entonces no había nada por el estilo, tan irreverente; ahora, en nuestros días, los monólogos de tantos clubes de la comedia han hecho lo suyo, pero Moncho sigue siendo inimitable. Moncho Borrajo se mueve sobre el escenario como una anguila, y se entiende: todo lo ha hecho él. Los trajes, los atrezzos, las luces y el guion, todo es suyo, de él salido y puede hacer con ello lo que quiera. Lo hace. Y por hablar, es que no calla, pero es que lo habla todo él, pues se ha buscado un ayudante-esclavo (Antonio Campos) que es mudo, tal vez en justa compensación (o castigo de Moncho) por lo bien hecho que está el chaval, así que a callar. El epíteto asquerosus con que Moncho, su dueño, le interpela de continuo es uno de los pocos usados en masculino, en todos los demás y son muchos, claro predominio del femenino, pero sobre gustos... Así que Moncho Borrajo habla por los codos y tan pronto es un golfo cantarín, deslenguado y lenguaraz que repasa la Historia de España, como se acuerda de La Coruña y, ay, ese recuerdo le puede. Como Golfus, es muy hispano. Un bufón desgarrado y embustero (esto lo explico después) que, por ser fiel al personaje, es capaz de todo. De todo y de todos. Su discurso se plaga del mayor porcentaje de palabrotas por minuto que pueda caber en un pulmón airado y, sin embargo, les cae bien a las señoras que van de peluquería a verle con sus "santos". Son las que más se ríen con él y sus salidas de tono, y cuanto más bestias, mejor: Allí los hipíos, las toses y hasta lagrimeos frecuentes hacen parar a Moncho de rajar contra esto y lo otro, pidiendo que, por favor, los aplausos para más tarde, que el espectáculo ya excede en 20 minutos de las dos horas, Moncho es mucho Moncho. Y él como nuevo, explicándoles a las señoras que cogió la “Singer” y se hizo él mismo, cose que te cose como una posesa, estos trapitos que lleva puestos y que tan monos le quedan. ¿A que sí, a que sí? Y que le digan que no, bueno es él. Como si estuviera en una tertulia de amigas, en una demostración de tupperware, va hilando unas frases con otras olvidándose de que está en un escenario, de que aquello es público y puede salir de allí de una u otra forma. Él nada, a no dejar títere con cabeza y a cuajar todo de alusiones sexuales descaradísimas. Yo creo que él ve en ellas a sus madres, a sus hermanas, a sus almas gemelas en una palabra, pero no. Lo del sexo es otra cosa: un compartir complicidades, ellas con los maridos al lado, a todo que sí. Porque él no está allí trabajando por dinero, está allí por estas panzadas de comunicarse con las que tan bien le entienden, o de probarse a sí mismo, ¿y si no por qué? Porque Moncho, puesto a ser golfo, es hispanicus y romanus populusque, pero cuando se hace Monchiño, el de La Coruña, ese que llamaba papá y mamá a sus padres y que acompañaba al suyo, ya nonagenario, a visitar a los viejos de La Coruña, que miraban de frente a ninguna parte porque los habían echado de su casa hasta la hora de comer... Entonces es otra cosa y ahí Moncho bufón enternece hasta a las piedras. Ahora bien, lo de mentiroso va por esto: Dice que a Doña Ana Botella le molestan los pobres. Esto sí que digo yo que no porque el Centro de Madrid está prácticamente ocupado, nadie les mueve los colchones y quien quiera puede darse una vuelta y verlo. Esta noche mismo (la del 17 de julio) ha ardido una pared de la Iglesia de San Andrés porque guardaban allí, entre sus columnas, sus bolsas, sus colchones y sus ajuares, y hasta un sofá que llevaba allí años y se ocupaba por turnos. Yo creo que más ya no se puede. Después de Teresa de Calcuta, creo que Doña Ana se lleva la palma. Esto tómatelo como una bronca. Ah, y la andanada contra Feijoo, como que tampoco me la creo. Con todos estos trucos y muchos más innumerables, casi llenó un Teatro que no es un teatrito sino todo lo contrario. Un teatro de los de antes, que hay que ser muy grande para llenarlo. Y creo que Moncho en todas estas facetas tan opuestas es igual a sí mismo, tierno y feroz, pirata y embustero, por eso convence a un público que paga la entrada. Y si no me entienden, vayan a verlo.
Golfus Hispanicus Moncho Borrajo y Antonio Campos Producción de Alberto Blasco para Suspiro Teatro Infanta Isabel Fecha: 14 de julio de 2012
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La mayor característica de esta función es su intensidad, su afán por llegar al fondo de la cuestión planteada en sus más justos términos. Para ello echa mano de símbolos bellísimos tomados del surrealismo (kiwis como pájaros que no llegan a volar) e incluso de apariciones salvíficas (la mujer tormenta) que bien podrían mediar entre los seres que habitan este Faro y lograr el milagro. Nada es suficiente, sin embargo, cuando las heridas son profundas, cuando la rivalidad y la envidia toman las armas de la palabra y de la acción. Armas. Armas entre dos seres destinados a amarse y a apoyarse mutuamente, pero que como concluían las novelas decimonónicas, "pudo más el odio". El escenario no puede ser más romántico para el reencuentro entre los dos hermanos largo tiempo separados por la vida: un viejo faro oxidado por el tiempo y la sal. Pero igual de oxidado y agrietado está el recuerdo que ambos guardan sobre su infancia y juventud: sólo parecen acordarse de lo que les hiere, de lo que les rompe por dentro al mencionarlo. Hay un intento por reconocerse el uno al otro, y el uno en el otro. Un intento marcado por la sinceridad, y tal vez sea esta cualidad "maravillosa", la sinceridad, lo que intercepte la llegada del final feliz que anuncia la ansiada reconciliación. No hay punto posible de acuerdo, ni la mínima complicidad por lo compartido lejano. El hermano que oculta sus sentimientos se empeña en ser sincero (desagradable) al expresarlos, ávido por no trascender lo que le ata al odio, orgulloso de llamar al pan pan y al vino vino, y de nada vale que el otro hermano le ponga cara a cara con su realidad. La imposibilidad de reconciliar su pasado con su presente les llevará por senderos tortuosos que alejan la ansiada paz. ¿Cómo juntar el pragmatismo y el idealismo sin que la cosa explote? La reflexión queda abierta, la pregunta en el aire, no hay maquillaje ni promesas de bonanza. Cuando todo cambie..., ¿pero quién lo va a cambiar si no ellos? Parece que con estos protagonistas, la paz es imposible. Y se aman. Eso se ve, aunque no se dice. Qué tres grandes papeles, los dos hermanos y la mujer tormenta, intensos e intensamente jugados para desaparecer en la nada, sin alegría y sin fruto. Esto sólo pasa en las familias, desde la de Adán hasta el Romance de Lobos del gallego tan ilustre que murió pobre.
Título: Faro Autor: Félix Estaire Intérpretes: Carlos Jiménez Alfaro, Pedro Aijón y Genoveva Santiago Dirección: Rodrigo Alonso Espacio: Teatro Lagrada (Ercilla 20, Madrid) Fecha: 22 de julio de 2012 Nunci de León
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CENIZAS A LAS CENIZAS: LOS SECRETOS DE UN MATRIMONIO
Un matrimonio estilo Bergman, parece que se lo pasan fatal pero sólo lo parece, al final sobrevivirán. Sólo parecen compartir los refranes, las cancioncillas populares de entonces, de cuando ambos se conocieron jóvenes y risueños, pero eso es suficiente para hacerlos inseparables hasta la muerte. Puede que en alguno de estos matrimonios estilo Bergman, la muerte sea provocada de súbito por el otro, no es el caso y la función acaba como empezó, con el puño de él emulando al del supuesto amante en la garganta de ella. Un amante que la adoraba, con lo cual la muerte seguirá llegando a fuego lento en diálogos como éstos, no será súbita pero llegará. Son pequeñas piezas maestras que se adaptan perfectamente a la idiosincrasia de la sala La Puerta Estrecha, llamada así de modo nada inocente. Un matrimonio artístico, Ana Varela Lasheras y Rodolfo Cortizo, actores y codirectores ambos, tanto monta, representan a este otro matrimonio, más unido por la tortura que por lazos genuinos de amor. ¿Qué es lo que une más? El uno en el papel del inquisidor, se vuelve loco por querer saber, sufre como un perro en celo; la otra, rodeada de un muro de silencio, parece que teje recuerdos para él; recuerdos que pueden ser sueños pero que a él le empujan a más y más "porqués" subiéndose por las paredes, arañando la terrible soledad que comparte con ella. ¿Quién tortura a quién? Ella nunca contesta si no es con una nueva narración más y más inquietante, más y más torturadora que todas las tejedoras arácnidas, porque encima se alimenta de las anteriores. ¿Tuvo o no tuvo amantes? ¿La adoraban o la violaban o todo a la vez? La juerga padre o la tragedia madre, todo en una pieza. Una obra de arte entre tantos Harold Pinter que hemos visto en la presente temporada. Un reto entre dos seres en carne viva; tanto que lo mismo hace pensar en la tragedia más grande que puede mover a la carcajada más feroz. Algo muy serio y regocijante a la vez que habla de que los seres humanos no tenemos remedio.
Cenizas a las cenizas, de Harold Pinter Dirección e interpretación: Eva Varela Lasheras y Rodolfo Cortizo Versión: Ella. Escenografía vestuario y atrezzo: la manos Diseño gráfico: José Gonçalo País La Puerta Estrecha. C/ Amparo, 94 13 de julio de 2012
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“Verano” es la primera obra de teatro escrita por el polifacético actor Jorge Roelas. En ella, el nuevo dramaturgo, juega a las falsas apariencias, a los equívocos, a la mentira alimentada de silencios y a la búsqueda de una felicidad que espera paciente tras las tapas de un falso libro. En ella, el autor ha imaginado a tres mujeres, para las que la calurosa estación del año, transcurre de una manera muy distinta, debido a un personaje masculino que está presente en todo momento a pesar de no aparecer físicamente en escena. Este hombre ha marcado la vida de tres mujeres que poco a poco irán descubriéndose en los rostros de unas desconocidas con las que compartieron algo más que la decoración de una casa; con las que compartieron la insatisfacción de un hombre incapaz de ser feliz y de hacer felices a los seres que lo rodearon… Con las que compartirán por último, una herencia… He de decir que el planteamiento inicial me resulta conocido. No puedo determinar por qué razón y sin embargo no lo percibo como algo novedoso. Aún así, la obra engancha, resulta interesante y atrapa al espectador deseoso de saber qué pasará y asombrado ante la reacción final de una esposa, lo suficientemente valiente como para cobrarse una deslealtad cultivada verano a verano. Tal vez, la función resulta ágil gracias a la experta mano regidora de Tamzin Townsend; quizá la función derrocha energía gracias a la excelente labor de un trío de actrices realmente bueno. Las tres hacen de sus personajes seres entrañables, seres que muestran poco a poco, en pequeñas y efectivas dosis el interior de un espíritu dañado por la ausencia, por la falta de afecto, por un calor que ahoga, que asfixia y que las impide vivir. Ana Marzoa, Ruth Gabriel y Lidia Navarro, son los tres perfectos ases de una obra cuyo valor reside en aquello que respira detrás de las persianas de tres ventanas… Las tres protagonistas de la vida de un hombre que jamás supo pensar en nadie más que en sí mismo…
VERANO Teatro Fernando Fernán-Gómez. Autor: Jorge Roelas. Director: Tamzim Townsend. Intérpretes: Ana Marzoa, Ruth Gabriel y Lidia Navarro.
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Stanley Milgram era un psicólogo de Yale que, a mediados del siglo XX, llevó a cabo una serie de experimentos de psicología social cuyo fin era medir la disposición de un participante a obedecer las órdenes de la autoridad, aun cuando éstas pudieran entrar en conflicto con su conciencia personal (wikipedia dixit). Para los participantes que harían el papel de alumno y de científico, Milgram contrató actores, pero el rol de profesor lo hicieron aquellas personas que se prestaron para el experimento. Un 75 por ciento acabaron infligiendo el citado castigo. Tomando como base este experimento, la autora Lola Blasco toma como referencia el libro Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt, y pretende probar que todos somos capaces de todo bajo las presiones oportunas. Incluso aquellos que no nos atrevemos a matar una mosca, vamos, ni siquiera a pensarlo. La función se presenta al público semimontada basándose en el experimento de Milgram. Autor, director y actores debaten qué hacer con la propuesta escénica que el autor pone ante ellos y esto es lo más interesante; también lo más tedioso, ya que los actores se ven obligados a cada paso a leer el guion, como si no se supieran el papel o fingiendo no saber de qué va. Sin embargo, el equipo actoral ha valorado este proyecto del CDN que les ha permitido cuestionarse a sí mismos para llegar a la conclusión de que "todos somos Eichmann en potencia". ¿Se lo había discutido alguien? -pregunto-. No seré yo quien lo haga. "Me parece un asunto vigente y creí que era interesante ver cómo hoy obedecemos a la autoridad", señaló la autora Lola Blasco en el coloquio posterior que siguió a la representación del día 7 de julio. "No incito a la revolución pero sí a la toma de conciencia de los ciudadanos." Ana Blasco está convencida de que "nuestra forma de ser y de vivir provoca holocaustos". Julián Fuentes Reta dirige esta propuesta teatral, un proceso en el que todo el equipo trabaja mediante el debate, las ideas y las imágenes, perfilando situaciones y posibilidades, calificando esta iniciativa de "intensa y hermosa, porque ves las entrañas a la creación dramática. Una función que utiliza lenguajes muy diversos.
Proyecto Milgram abre el programa Escritos en Escena del Laboratorio Rivas Cherif. Se trata de una iniciativa de impulso y fomento de la dramaturgia actual consistente en la elaboración de un texto dramático durante un período de dos meses en los cuales el escritor está presente en la sala de ensayos pudiendo verificar en la práctica con un elenco de actores y un director de escena la potencialidad teatral de su texto. Finalmente, este proceso se completa con un último período de exhibición donde el escritor termina de ajustar su obra a partir de confrontarla con el público.
Título: Proyecto Milgram Autora: Lola Blasco Reparto: Delfín Caset, Pablo Huetos, Isabel Rodes y Rodolfo Sacristán Música: Óscar Villegas. CDN Sala Valle Inclán (Lavapiés) Fecha: 6 de julio de 2012
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UN HOMENAJE A LA MEMORIA HISTÓRICA: AINADAMAR
El absurdo, trágico y cruel crimen del poeta Federico García Lorca, setenta y seis años después, sigue generando todo tipo de manifestaciones entre las que no faltan expresiones artísticas de todo tipo. Es una de esas expresiones la que nos llega en forma de ópera al Teatro Real. Se trata de Ainadamar obra compuesta musicalmente por el argentino Oswaldo Golijov con libreto en ingles de David Henry Wang, traducido al castellano por el propio compositor. El director artístico es Peter Sellars y el musical Alejo Pérez. La obra argumentada desde la perspectiva de relación del poeta granadino con la actriz Margarita Xirgu, se divide en tres imágenes; la primera que hace referencia a Mariana Pineda, protagonista de una de las obras de teatro de Lorca más representadas por Xirgu, busca una similitud con la muerte de Lorca. La segunda está dedicada al propio poeta, desde su negativa a abandonar Granada hasta su asesinato pasando por la detención. La tercera nos lleva a Margarita Xirgu parte de los momentos anteriores de la representación de Mariana Pineda, recordando a su amigo Lorca hasta terminar con la muerte de la actriz en el destierro. El resultado es una ópera con momentos brillantes acompañados de alguna que otra innecesaria reiteración. En ella se combinan los momentos orquestales con alusiones al flamenco en diversas formas, en las que se incluye la coreografía. A pesar de lo que toda la historia ha supuesto en la memoria del país, nos parece que falta emoción en el planteamiento del libreto, aunque el montaje está bien llevado y el decorado escénico, minimalista, de tres paneles cubistas que en algún momento recuerdan al Guernica picassiano, aporta fuerza al desarrollo del libreto. La Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida, como ya hemos dicho, por Alejo Pérez, unida a la instrumentación musical flamenca, cumplió sobradamente en el desarrollo de la partitura. Igualmente el coro femenino realmente brillante. Bien integradas las Voces de la fuente y las niñas. Realmente notable la veterana gran actriz Nuria Espert recitando diez poemas de Diván del Tamarit, no contenidos en la obra original y que sin duda colaboraron en parte a suplir esa falta de emoción de la que anteriormente hemos hablado. El elenco estuvo correcto, destacando el canto flamenco de Jesús Montoya en el papel del “iluminado” Ruiz Alonso fiel servidor de las causas retrógradas que representaban las fuerzas rebeldes. Notable Jessica Rivera como la Margarita lírica. Un poco descafeinado el Lorca de Kelley O´Connor, bien Nuria Real y excelente Miguel Ángel Zapater como José Tripaldi. Bien Ángel Rodríguez y David Rubiera bien como Torero y Maestro. El público aplaudió y dedico bravos a todos los intervinientes, especialmente a Nuria Espert, y en general mostró satisfacción por la representación.
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…UN PLATO DE ENSALADILLA… CUBANA. - HABANA PASIÓN
Lo ostentoso de este proyecto y de la familia que lo ha puesto en pie, con su nombre y su calidad mediática, aparece en el propio programa de mano de un musical que más que eso, se asemeja a una pobre ensalada de canciones, con música en directo. Este afán pretencioso viene dado, en primer lugar, al afirmar que Rosario Mohedano es un nombre sobradamente conocido “de la escena española”. Sí, Rosario “Chayo” Mohedano es un nombre sobradamente conocido, pero no de la escena española precisamente. ¿Me equivoco? (Lo que no quiere decir que lo esté intentando, que haya grabado tres discos y que hace poco ofreciese un concierto en el Auditorio Nacional… Pero conocida, famosa, mediática, no lo es por su trabajo). Por otra parte, se asevera que pertenece a una saga de artistas… No sé, pero yo creo que en su familia, la única artista fue su tía. Los demás… más que artistas, son cuentistas, pero la artista, repito, fue su tía ¿Me equivoco? Hechas estas aclaraciones, procedo a analizar esta ensaladilla cubana, que no rusa, que se ha denominado musical cubano hecho con mucha pasión… ( perdonen la ironía) He buceado en internet, más que nada para ver si es que mi “mala época” me impide “hilar” el argumento que se asegura existe en este espectáculo. Según parece, “Habana Pasión” “va” de una chica que se llama Belén (Rosario Mohedano). Ésta atraviesa una crisis existencial. Se separa. (Suelta un monólogo que culmina con una canción de su tía). Le endosa el niño a su madre y se va a Cuba. Allí conoce a Juan (Yuro Leyva), se enamora, se casa y se “nacionaliza” cubana por amor… En fin… Hasta ahí uno se entera… Otra cosa es que esta “apasionante” historia esté bien contada, bien anexionada, con las canciones “metidas” oportunamente y no con calzador; que el estupendo Ballet haga su trabajo y éste sea creíble y obedezca a un porqué lógico y armónico… Esas cosas que sí pasan en un “Musical” bien hecho y en condiciones. Aquí no ocurre. Aquí nada tiene sentido… No hay lugar para “el actor”… claro, que La Mohedano no es actriz (si se hubiera incluido un mínimo argumento, con sus diálogos, sus personajes llenos de matices… la chica no se hubiera lucido)… Y para qué engañarnos, esto se ha organizado para lucir a la niña, que se cambia por lo menos diez veces de traje y explota el timbre de voz ya de por sí ciertamente parecido al de su tía, aunque ella y su familia, supongo, se empeñan en asemejarlo al máximo, sin darse cuenta de que es esto precisamente lo que empaña su labor, su trabajo y su discutible o no, talento. “Habana Pasión” tendría un pase si se limitara ser lo que verdaderamente es: Un concierto. Un medio para recuperar canciones, bailes típicos cubanos… Un vehículo repleto de colorido y de buen baile, que nos invita a viajar a Cuba, con música en directo. Pero en el momento en el que se pretende hacer de eso un espectáculo de “teatro musical”… No nos queda más remedio que suspender el proyecto… Suspenderlo porque no hay mimbres, no hay libreto, no hay hilo argumental, no hay trabajo actoral… Y porque el fin último, repetimos es lanzar (de una vez) a la sobrinísima… Lanzarla a costa de “tapar” y “esconder” y “nublar” el buen hacer de un partenaire que podría comerse con patatas a “la estrella”.
HABANA PASIÓN. Teatro Nuevo Alcalá. Directores: Isdel Mori y Gito Maletá. Asesor artístico: Amador Mohedano. Intérpretes: Rosario Mohedano y Yuro Leyva, entre otros. Cuerpo de baile: Habana Pasión Ballet.
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ÚLTIMOS DÍAS DE UNA PUTA LIBERTARIA
Con este estruendoso título, se hace referencia a los días anteriores a la muerte de un ser tierno y frágil que, en su extrema decrepitud, no se rinde. Una idealista, esta Remigia que, en sus ideales libertarios, quiere creer que sigue siendo libre; libre al menos para llamar a las cosas por su nombre. Ella parece no tenerle miedo a nada, pero daría su alma al diablo por un poco de amor. O por un poco de afecto, o por un poco de compañerismo. Y como no consigue nada de esto, se cierra y acumula. De todo. Todos los síndromes tiene La Remi. Pero la culpa no es de ella, claro. Bien dicho queda que todas estas ansias de amar y ser amada se le convierten en un esperpento al chocar con la realidad, y lo único que consigue este ser puro hoy en día es mover a risa. O a compasión. Y ella no quiere nada de eso. En efecto, qué vocabulario más desgarrado, qué manera de maldecir a los vecinos de su Comunidad (un nido de víboras sería más propio llamar a este ente, tiene razón) que la quieren encerrar. La salva su rabia, su furia impenitente que fustiga la hipocresía porque ella no se acobarda ni ante la muerte, pero el precio es la soledad. Remi, que vive fuera de cualquier norma, se convierte además en el espejo de problemas actuales: Vive muy cerca de nosotros, ahí en Mesón de Paredes, La Corrala mismo, y no la vemos porque tal vez sólo baje a la calle de noche para no llamar la atención de los nuevos moradores del barrio, tan jóvenes que desentonaría. Además, no hay ascensor y la escalera está muy mal, se tiene que achispar para bajar y subir. También asistimos con ella al derrumbe de antiguos ideales y a la superficialidad empezando por el lenguaje que todo lo disfraza, al mobbing inmobiliario por parte de los vecinos... Un cuadro en el que no caben ya seres como La Remi que sigue con sus ansias de darse por entero. ¿Pero a quién? Un texto brillante y una actuación bárbara que se sigue con verdadera pasión, hábilmente secundada por la abogada y el vecino.
Autor: César López Llera Dirección: Pedro Casablanc Con Mª Alfonsa Rosso, Inma Alcántara y Francisco Maldonado Escenografía y atrezzo: Pepe Miralles y Pedro Casablanc Un proyecto en colaboración con Instituto Andaluz de las Artes y las Letras-Consejería Cultura Junta de Andalucía. Espacio: Sala Triángulo. Fecha: 7 de julio de 2012
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Se trata de una superproducción dedicada a la memoria de la radio, un homenaje a aquellos tiempos en que la radio lo era todo en los hogares españoles. El director Álvaro Sáenz de Heredia quiere homenajear así a su tío, José Luis Sáenz de Heredia, nacido en 1911, en el centenario de su nacimiento. Y es el propio Álvaro Sáenz de Heredia quien escribe la adaptación teatral del mayor éxito cinematográfico que aquél conoció, Historias de la radio, estrenada en 1955. Un homenaje a su memoria de la forma que a él más le hubiera gustado, ya que él que siempre amó el teatro y, dentro de sus géneros, la comedia: hacer reír y sonreír a la gente. De hecho, José Luis Sáenz de Heredia comenzó su carrera artística precisamente en los escenarios con obras como “A mi no me mire usted” o “Yola”. Eran tiempos difíciles en los que, por unas pesetas, ¡uy! lo que éramos capaces de hacer por unas pesetas. La adaptación del libreto, la escenografía y la dirección de la escena han significado un apasionante desafío para el sobrino, quien argumenta que había que conservar al máximo la ternura -y yo diría la textura- de la trama y el frescor de los diálogos. Otro objetivo era no renunciar a los numerosos decorados que conformaban la película y que el espectador se sorprenderá de encontrar tal cual eran sobre el escenario. La escenografía, en efecto, es sencilla y eficaz, con el añadido entrañable de que siempre llueve, ya sabemos que "la lluvia es cosa del pasado", y se agradece esta nostalgia en la que uno se recrea a gusto mientras afuera, en la calle, la chicha nos calcina hasta el alma. El argumento de Historias de la radio lo conforman tres historias de risa enlazadas por una de amor, aunque todas, en el fondo, hablan, en conjunto y por separado, de una gran pasión: la de patentar un invento, salir de la rutina, ayudar a los demás. Ser un poco héroes, en una palabra, y destacar por sobre la monotonía ambiente. El fabuloso mundo de la radio de los años 50, que hacía reír soñando porque así era España. Qué bien está esto de recordar que éramos muy pobres, ahora que volvemos a serlo. Pobres de una España donde había unos concursantes que por 3.000 pesetas -un capitalazo de entonces-, habían de llegar al estudio disfrazados de esquimales ¡y a tiempo!; había también un ladrón bueno e incauto que se pone a contestar a una llamada de teléfono en la casa donde está robando (esta historia inspiró a Woody Allen en su película Días de radio) y un maestro de escuela que participa en un concurso para poder sacar dinero con que curar a una pobre niña de su pueblo: que está en silla de ruedas pero es la dulzura personificada a pesar de su padecimiento. Todo de lo más genuino y realista, y que da que pensar. Un rato muy agradable hablando de un medio, la radio, que aún resulta muy necesario y que no ha sido desbancado por las nuevas formas de comunicar. Mucho más participativo e ilustrador que todas las demás. Y que ayuda a dormir, algo nada despreciable. Hablar por hablar, ¡qué historias!
Título: Historias de la radio Dirección, adaptación del libreto y escenografía : Alvaro Saenz de Heredia Reparto: Manel Castillejos, Kepa Fersan "Pingui", Carlos Viaga, Emily Suarez, Felix Granado,Elena Villalba, Juan Carlos Moya, Lucia Alonso, Luken Hidalgo... Teatro Fígaro-Adolfo Marsillach de Madrid (Doctor Cortezo 5) Viernes 29 de junio a las 20:30 horas
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EL DOLOR Y SUS ALEDAÑOS: Prólogo y epílogo del dolor
Prólogo y epílogo del dolor es el título del montaje, raro y precioso, que protagonizan Marco Magoa y Melania Olcina. Él pone la palabra de actor poeta, ella aporta la belleza de la danza, tan elocuente la una como el otro, tan eficazmente combinados ambos que uno no entiende nada pero lo entiende todo. El espectáculo está basado en las experiencias vividas por Marco Magoa en El Cairo durante más de un año y medio, pero se inicia con las palabras inmortales de Sófocles y su Antígona, aquellas que aluden a los rigores de Zeus sobre la desgraciada estirpe. No perdonará ni un ápice del dolor a la descendencia de Edipo y los hijos han de pagar por los padres. ¿Por qué? En tan terrible contraste y modernidad con el clásico, se unen así las dos orillas del Mediterráneo. La revolución egipcia es el punto de partida de este espectáculo que habla de cómo los pueblos gestionan sus identidad, los sentimientos e ilusiones que se desatan tras una guerra, una revolución o fuertes revueltas sociales como las vividas en el mundo árabe en los últimos tiempos. Un deseo para que tan altas expectativas no se desvanezcan en la nada o sean engullidas por un engranaje que haga añorar lo anterior. La danza sobre las fosas comunes, ¿puede resultar una belleza? Pues sí, siempre y cuando mire hacia adelante, como un duelo necesario, para seguir.
A lo
largo del montaje, videos realizados por el actor en la plaza Tahrir
durante la revolución y las posteriores revueltas de este último año en
Egipto, ilustran y dan un fondo inequívoco a las palabras necesarias de
los clásicos, que van desde la Antigüedad griega a la llamada "primavera
árabe". También se proyectan videos realizados en España, uno de ellos en
el Museo de Historia de Madrid por Javier Hernández.
Título: Prólogo y epílogo del dolor Autor y director: Marco Magoa (sobre textos de Mayakovsky y Sófocles) Compañía teatro4m Música: Shomberg, Nossib Shama y Richard Strauss Iluminación: Roberto Cerdá 8 de Julio en Teatro Lagrada. Calle Ercilla 20, Madrid.
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BLACK OUT. CUARTO OSCURO (DARK ROOM)
En el seno del Festival Visible, que cada vez lo es más, he tenido la suerte de ser invitada a esta visita guiada por ese lugar tan misterioso cuyo nombre tanto remite a la infancia aunque no sea precisamente apto para niños, el Cuarto Oscuro. ¿No era acaso allí donde nos encerraban -o amenazaban con hacerlo- cuando habíamos sido muy malos? Pues claro que sí. Y seguro que quien puso a este espacio tal nombre jugó con aquella denominación originaria hasta vaciarla de miedos y llenarla de las fantasías con las que los combatía en sus solitarios encierros, pues si bien en aquella oscuridad de nuestras pesadillas infantiles nos íbamos a encontrar solos en el más total aislamiento, listos para ser devorados por un monstruo a fin de que reflexionáramos sobre nuestra réproba conducta, aquí también se reflexiona pero se hace en medio de un equipo completo de actores que hacen de ese lugar misterioso y evocador de pesadillas un lugar de encuentro y de puesta en común. Allí no íbamos a hablar, pero aquí se habla mucho, se canta en menor medida y cómo no, el aire se llena de sonidos onomatopéyicos que se asocian a cualquier actividad física imaginable, porque, como verse no se ve, cada uno puede imitar en la libre expresión de sus emociones al animal que quiera e incluso al que uno lleva dentro. La función va, en efecto, destinada a todos aquellos que quieran sentir miedo, descubrir lugares nuevos, perderse en la oscuridad de una mazmorra casi medieval del centro de Madrid y creer que todo está por descubrir, o simplemente sientan curiosidad porque nunca hayan estado en un Cuarto Oscuro.
Black Out Creación: Juan Gómez Alemán y Juanma Carrillo Producción: Emociones produce y Casual teatre Colaboradores Chicos del Lumoo: Rebeca Durán, Joss Ronda, Sixto Cid, Carlos Vázquez DT Espacio escénico Reina, 9
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DESOBEDECER PARA VIVIR - LA ESCUELA DE LA DESOBEDIENCIA
Nos trasladamos a la Francia del siglo XVIII, época en la que la mujer tenía pocas opciones para realizarse como ser humano, época en la que una mujer que se preciase debía dedicarse a leer libros de santos, ser santa y hasta parecerlo, época en la que la hipocresía era la única norma válida en una sociedad en la que por ejemplo, la prima monja de nuestra protagonista (Fanchon-Adánez) osa regalarle un vibrador para consuelo de su “más que probable” soledad y aburrimiento. Ante este panorama, Sussane (Cristina Marcos) –prima de vida disoluta de Fanchon- acude al rescate temiendo que los progenitores de ésta intenten ingresar en un convento a la inocente niña. Así, comienza a instruirla en la más que recomendable ciencia de la desobediencia, con el fin de desaprender las nocivas lecciones de moralidad que hasta el momento han “entontecido” a la joven. Estas lecciones son impartidas de un modo magistral por una actriz sensacional que ha sabido aprovechar y de qué manera, la oportunidad de meterse de lleno en una comedia. Una comedia ácida e irónica donde ésta, Cristina Marcos, se desenvuelve de un modo genial. No se queda atrás María Adánez, si bien, la primera muestra su veteranía y quizá la riqueza de matices que no acabamos de descubrir en la segunda. Es completamente acertada la interacción con las dos intérpretes musicales que dotan al espectáculo de un sabor dinámico dentro de su clasicismo. “La escuela de la desobediencia” es una crítica feroz, llena de inteligencia y actualidad, hacia una sociedad empeñada en encerrar en el pecaminoso silencio la sexualidad y el placer femeninos. Acentúo la actualidad, pues si bien es cierto que no es comparable la situación que vivimos en la actualidad, también lo es que hablar de sexo, mostrar las vías de placer femeninas, reivindicar el sexo por el sexo y la libertad a la hora de vivirlo, siempre que esa libertad sea conjugada en femenino, siguen siendo temas escabrosos, temas de “segunda división”… La mujer no buscará su propio placer sin ser tachada de “fresca” o “desvergonzada”, mientras que el hombre siempre será más hombre cuantas más mujeres “se pase por la piedra”… Perdonen la expresión, pero “al pan, pan y al vino, vino”… Y aún nos queda mucho por desobedecer y más aún por desaprender. Enhorabuena, pues, a todo un equipo capaz de reivindicar con alegría, humor, inteligencia y buen hacer.
LA ESCUELA DE LA DESOBEDIENCIA. Teatro Bellas Artes. Autor: Paco Bezerra. Director: Luis Luque. Intérpretes: María Adánez, Cristina Marcos, Sofía Alegre y Rosa Miranda.
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Poppea y Nerone es una versión actualizada orquestalmente por Philippe Boesmanns de L´Incoronazione di Poppea de Monteverdi. El libreto es de Giovanni Francesco Busenello. La dirección artística corresponde a Krzysztof Warlikowski y la musical a Sylvain Cambreling. Es una producción por encargo del Teatro Real. Esta obra concebida por Busenello, hombre de ideas liberales, quizás más afines al mundo actual que a su propia época, plantea una obra nada moralista en la que el triunfo de Amor, uniendo a Poppea con Nerón aun a costa de todo tipo de actos inmorales, que van desde la incitación al suicidio de Séneca, al repudio de Ottavia por parte de Nerón y un largo etcétera, que finalmente llevan a Poppea a ser coronada Emperatriz. El montaje de Warlikowski está más dedicado a resaltar las ambigüedades sexuales de los personajes, sin duda existentes en la obra, pero exageradas hasta la saciedad, difuminando así la tragedia que representa el libreto, obsesión que este director de escena ya nos mostró en El rey Roger. El final con Poppea con traje masculino y Nerón como vedette con lentejuelas de los tiempos de Celia Gámez sonaba a tomadura de pelo. La escenografía a caballo entre la modernidad y el clasicismo se desarrolla en un aula universitaria, se supone que anglosajona, y nos introduce en la acción a través de Séneca profesor en ese aula, que después de un discurso, hablado, en ingles, dialoga con los estudiantes que en definitiva son los protagonistas de la obra. A partir de ahí el aula se transforma de una forma parcial para sustentar los diferentes cuadros de la obra, cuya duración excesiva consiguió que gran parte del público abandonara la sala. Las voces son típicas de la nueva dirección artística del teatro. En su mayoría correctas, otras francamente deficientes. Ninguna de ellas especialmente sobresalientes. La sensual Poppea, esta bien interpretada por la alemana Nadja Michael con una voz potente, bien timbrada y una impecable línea. En la misma línea, pero con altibajos, el tenor norteamericano Charles Castronovo en el papel de Nerón. Excelente como excepción en el elenco Willard White, el bajo jamaicano que ya vimos en Mahagony, como Séneca. Correcta la Ottavia de la mezzo suiza Maria Ricarda Wesseling. Muy eficaz dramáticamente en el papel cómico de nodriza de Poppea, el tenor español José Manuel Zapata, aunque irregular vocalmente. Correctos, los personajes de Ottone y Drusilla, interpretados por el contratenor ingles William Towers y la soprano rusa Ekaterina Siurina, respectivamente. Con respecto a la dirección musical de Sylvain Cambreling digamos que apagó con su monotonía, lamentablemente, la innegable brillantez que Boesmanns ha conferido a la partitura y que en un director con más brío y más matices, hubiera llevado a cotas muy altas a la orquesta Klangforum de Viena. El público abandono masivamente la sala en el intermedio y poco a poco en un incesante goteo antes de terminar la obra. En nuestra opinión un fiasco que seguro que los directores del Real consideraran culpa del poco instruido público de Madrid, o sea en época de campeonatos futbolísticos echaran balones fuera.
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UNA DELICIOSA VERBENA DE LA PALOMA
Ya estamos en verano, y ya llega la zarzuela a Madrid como todos los años. La primera, esa joya del género chico, La Verbena de la Paloma de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega. Nos la presenta la Compañía Lírica Ibérica en el Teatro Arenal. Sobre esta compañía ya teníamos buenas referencias después de haber visto sus montajes en el Teatro Alcalá hace un año. Como prólogo a la representación se nos ofrece una deliciosa actuación de Estrella Blanco como cupletista, ayudada de la complicidad del público que hizo las delicias de los muy numerosos asistentes, para pasar luego al plato fuerte de la tarde, la representación de La Verbena , muy en la línea de lo que conocíamos de esta compañía que lidera la propia Estrella, es decir, montaje clásico, bien realizado por Jose Luis Gago y Estrella Blanco, con una buena dirección de actores, figurantes y coro, éste corto pero correcto en toda la obra. Puede ponerse en cuestión alguna novedad como la conversión de la romanza cómica de Don Hilarión, Una morena y una rubia que aquí se convierte en una ensoñación aderezada con un pequeño ballet, pero queda acriterio del espectador. Algo excesivos los guardias asignándoles una condición de bebedores que originalmente no tenían. El resto muy eficaz y bien dirigido como ya dijimos. El elenco, con muchos altibajos. Bien todos los veteranos, José Luis Gago como Don Hilarión aunque un pequeño retoque para simular una mayor edad no le habría venido mal, Ángel Castilla, en un buen Don Sebastián, y muy bien Guadalupe Sánchez impecable de voz e interpretación como Señora Rita. Por problemas físicos no pudo actuar Amelia Font que fue sustituida con brillantez por Carmen Dónera encarnando a la Tia Antonia. Bien el punto cómico del Tabernero de Adolfo Pastor. Brillante en todos los aspectos el Sereno de Carlos Londón En cuanto a los papeles protagonistas de Julián y Susana, el primero interpretado por Axier Sánchez, exhibió una buena voz con un potencial de futuro interesante. Bien en la faceta dramática la Susana de Natalia Salom, aunque un poco corta de voz que no de estilo. Bien la Bailaora de Azucena del Castillo. El resto, coreografía de Yolanda Garcia incluida, francamente bien superando con creces las posibilidades del presupuesto que actualmente permite las representaciones en estos teatros de limitado aforo. Una orquesta de ocho componentes, bien dirigida por Arturo Diez Boscovitch, sacó adelante la partitura con muy escasos desajustes. Muy bien en general los concertantes, muy importantes en esta obra, con un coro afinado y bien empastado. En resumen una buena representación que satisfizo al numeroso público de esta obra maestra de la zarzuela.
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Todas las horas de todos los días y de todas las noches: Muestra final del Curso 2012 Escuela Cuarta Pared
Todas las horas de todos los días y de todas las noches: Muestra final del Curso 2012 Escuela Cuarta Pared Largo título para una tragedia tan honda y que aún late, una exploración del alma y del cuerpo llevada a cabo en su día por especialistas, verdugos en absoluto carentes de sensibilidad, al contrario, y llegada hasta nosotros por amor al arte. Sólo por eso. Se trata de una obra coral en la que nadie desmerece. Catorce actores conté, y muchos más eran los personajes representados, pero en ningún momento se pierde el hilo ni el interés. Su longitud tampoco es desdeñable (1,45 h.) pero no sobra nada. Todo aquí es necesario y bello para explicar el horror y para sobrevivir a él. Necesario y bello, qué fácil decirlo, y qué difícil hacer algo así, salir del puro desgarro de cagarse-en-tó para trascender ese dolor y, gracias al arte, transmitirlo de forma asequible. De otra forma no te lo quiere nadie, bien lo sabemos; que la gente huye de los que sufren, también es necesario, así lo recomiendan los galenos. Por eso qué difícil, actores casi niños, hay que ser muy virgen para tocar el horror como en un juego. El horror que está intacto, latente -otra vez- como conservado en el aire, en los harapos y en las camitas encaramadas al vacío Claro, que ellos (los actores, los protas) no eran los auténticos protagonistas del drama, sólo estamos en un Teatro, lo tenemos más fácil a la hora de contarlo. Pero sí lo fue la auténtica protagonista, Charlotte Delbo, autora de esta obra coral y que sin dudarlo le debe la supervivencia a su pasión por el Teatro. Envidiable desde este punto de vista, y sólo desde él, esta autora francesa, que vivió en primera persona los horrores del nazismo, merece seguir siendo actual. Para que no olvidemos, sí, pero por su forma de ahondar en lo vivo sin olvidar lo humano, porque aún hace falta mucha herramienta para construir un mundo en el que estos horrores no vuelvan a ser posibles. Nota: Charlotte Delbo fue detenida y encarcelada por la policía francesa en 1942 junto a su marido por elaborar panfletos contra la ocupación alemana. Posteriormente fue entregada a la Gestapo. En la cárcel perdió a su marido, ejecutado por los nazis. En enero de 1943 fue deportada a Auschwitz en un convoy formado por 230 presas francesas, y más tarde a Ravensbrück, hasta la liberación de Abril de 1945. Sólo regresaron 49. Persona de teatro, colaboradora habitual del actor y director Louis Jouvet, debería citarse siempre junto a nombres como Primo Levi, Imrez Kertész o Boris Pahor.
Dramaturgia y dirección: Mariano Llorente Intérpretes: Patricia Vera, Tania Tajadura, Belén Méndez, Olatz Goti, Clara Santafé, Beatriz Ortega, Shandra Sánchez, Isabel Arenal, Sara Alonso, Noelia Sánchez, April Nomad, Carlos Leandro, Antonio Martín, Víctor Sigüenza Diseño Iluminación: David Roldán; Vestuario: Tania Tajadura,Shandra Sánchez, Víctor Sigüenza Fecha: Lunes 25 de junio de 2012
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LA MALDITA CONVIVENCIA: MISERIAS DOMÉSTICAS
Quien no haya tenido que compartir piso en su vida no conoce las glorias ni las miserias de una convivencia en este habitáculo mísero -y generalmente urbanita, aunque todo se andará-, donde todos chocan con todos, es imposible la intimidad más elemental y la propiedad privada se ve asaltada a cada paso por los mangutas que nunca tienen de nada, ni para papel higiénico. ¿Quién cogió mi botella de vino? ¿Y mi chorizo y mi aceite? ¿Y ahora con qué preparo yo los spaguetti? Lo tienes todo tan expuesto, que te lo pueden robar todo, hasta los novios que, para eso, llegan a la casa dos horas antes de la cita. Ah, y quien no haya compartido piso no conoce lo que es perder de vista estas maravillas, eso sí que es lo mejor: pirarse: Oh respiración gozosa, oh maravilloso sueño reparador. Esto, cuando esa maravillosa convivencia se da en condiciones de igualdad, pero la protagonista de esta función no tiene tanta suerte porque también en esto, como en todo, la cosa va a más y de repente, ¿qué pasa si realquilamos?, ¿si vamos más allá y algún listillo le añade a las miserias físicas las otras? Entonces, ay Dios mío entonces, los primeros son más crueles con el que llega, pero infinitamente más, mucho más de lo que en su día lo fue el propietario con ellos al darles las llaves y les aseguro que las condiciones del antiguo explotado sobre su víctima se vuelven drakonianas, lo asfixia, le estafa, lo estrangula, no le deja vivir si no es de rodillas. Pregúntenle en los pisos patera a quién temen más: ¿a su paisano, que es su par y que les acogió amorosamente a la llegada, o al dueño del piso al que nunca verán la cara pero al que adornan invariablemente en la distancia todos los vicios de la civilización? Así en la vida como en la tierra. y siempre por en medio la lucha de poder, el querer someter al ingenuo por los medios que sea, para exprimirlo, a cuenta de esa posición de poder. ¿Será así en los palacios? ¿Será así en los vertederos? No me cabe la menor. Y cuando las mujeres talibanas te cuentan que prefieren a los talibanes que "lo que hay ahora", que es mejor una ley mala que una No ley, por algo será. Todo esto, unido y desarrollado a fondo en cosa de hora y media por 4 personajes, es lo que da "Miserias domésticas", que dirige y escribe Mariano Rochman, un hombre versátil que se atreve con todo y que en todo le gusta llegar hasta el fondo. Para que nos sigamos conociendo, mirando sin parar en el espejo de nuestra realidad. Y ríete después de haber temblado, porque lo que pudo ser una broma compartida, tiene, merced a las cuatro actuaciones verdaderamente extremadas, un dramático final. Hay que ser precavidos. Hay que guardar el ticket, que no aprendemos nunca.
MISERIAS DOMÉSTICAS
Autor y director:
Mariano Rochman. Espacio: Teatro Lagrada: Fecha: 16 de junio de 2012
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LA VICTORIA DEL AMOR - HISTORIA DE DOS
El Teatro Amaya ha abierto su temporada teatral veraniega con una historia de amor tierna y no exenta de humor. Los protagonistas son un profesor en horas bajas; cuando su vocación docente comienza a flaquear al ver, día a día, cómo sus alumnos desoyen sus consejos y hacen mofa de sus enseñanzas; y la madre de uno de sus pupilos. Una mujer luchadora, con poco tiempo para cultivarse y muchas ganas de aprender. La obra parte de los recuerdos de este viejo profesor, el día de su jubilación. Ante los pupitres vacíos, el maestro recuerda el momento en el que todo cambió para él: Cuando creía tenerlo todo perdido y apareció ella; una mujer un poco vulgar, con mucha energía, defendiendo a un hijo que intenta educar en soledad; una mujer casi analfabeta pero con un deseo inmenso de aprender… Eso quizá hace que en el profesor resurja la esperanza, una ilusión que poco a poco se transformará en amor. Un amor correspondido por una mujer necesitada de afecto y protección. La historia es bonita, aunque a mi parecer debería concluir cerrando el círculo del recuerdo del protagonista masculino; pues si empieza como una evocación, creo que debería de concluir en el mismo tiempo, en la misma situación, pero no ocurre esto. El final de “Historia de dos” es precipitado, con las gracias típicas de los personajes que, en los últimos tiempos ha popularizado Bonilla y con un abrazo tan rápido y fugaz como poco apasionado. Ana Ruiz interpreta bien su personaje. Hemos de acentuar la dificultad del texto que a menudo debe declamar la actriz, al dar vida a una mujer con un léxico deficiente y complejo para memorizar. “Historia de dos” es, en definitiva, un buen pretexto para pasar una hora y media fresquita, viendo algo agradable con la ilusión (irreal) de que el amor puede vencer las barreras del tiempo, la clase social y la falta de cultura.
HISTORIA DE DOS. Teatro Amaya. Autor: Eduardo Galán. Director: Gabriel Olivares y Jesús Bonilla. Intérpretes: Ana Ruiz y Jesús Bonilla.
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ÓPERA: LE NOZZE DI FIGARO DE WOLFGANG AMADEUS MOZART EN EL TEATRO COMUNALE DI BOLOGNA
Tras una ausencia de quince años, hemos podido contemplar de nuevo en el antiguo teatro boloñés esta “commedia per musica”, producción del Teatro San Carlo de Nápoles sobre libreto de Lorenzo da Ponte. Derivada de la comedia de Pierre A. C. de Beaumarchais, se estrenó en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786. La ópera, que forma parte de la Trilogía de la gran madurez mozartiana, surge de la feliz colaboración con Da Ponte y se separa del original de Beaumarchais por abrirse menos a los influjos políticos y sociales que constituyen la fuerza revolucionaria del modelo. El resultado es una comedia ciertamente menos comprometida, pero no por ello constreñida a los estrechos límites de la commedia dell’arte, de la que se diferencia por la vivacidad y humanidad de los caracteres, sin perder garbo e intensidad. Por lo demás, la música se adhiere magistralmente al espíritu de los distintos personajes y al brío del enredo y de las situaciones jocosas o sentimentales.
El sujeto, como es sabido, es la continuación ideal de “El barbero de Sevilla” y presenta personajes más maduros, en una situación evolucionada que deja más espacio a la profundización y al análisis de los caracteres. Para clarificar su personalidad e involucrar más al público, el conocido director Mario Martone, coadyuvado por el escenógrafo Sergio Tramonti, adopta el expediente de mover a los actores simultáneamente en varios planos, obtenidos con la ampliación del escenario a la propia sala. De tal manera la escena, sin perder unidad, se fracciona en múltiples lugares dedicados a momentos específicos de la acción, rigurosamente contenida en el arco clásico de un solo día, en que la luz marca el paso del tiempo. Esta luz, en la que asumen especial evidencia los colores del vestuario, perfectos de tonalidad y matices, contribuye así a hacer la escena siempre cambiante y a dar la idea del fluir del tiempo bajo la presión de los acontecimientos. Colabora en crear y sostener la mágica sugestión de la escena la atenta y sentida batuta del maestro Michele Mariotti, que dirige por vez primera esta ópera. Bajo sus indicaciones los intérpretes han dado lo mejor de sí mismos, ofreciéndonos magníficos duetti, terzetti y diferentes concertati. El cast, completamente italiano, ha sido brillante también desde el punto de vista actoral bajo la excepcional dirección de Mario Martone. Nicola Ulivieri ha prestado a Fígaro su potente voz de barítono bajo de timbre viril y vibrante, siempre muy aplaudido, especialmente en el aria «Aprite un po’ quegli occhi». Cinzia Forte, con perfecto dominio de su bella voz de soprano lírica ligera, ha dibujado en Susanna una figura femenina seductora y coqueta, pero compuesta. El barítono Simone Alberghini, con su voz cálida y dúctil ha expresado brillantemente el drama del Conte, hombre de mediana edad que se debate entre los placeres de la vida y los deberes de la elevada posición social. La soprano lírica Carmela Remigio, dotada de refinada musicalidad, ha dado forma a una Contessa delicada y patética, apasionada y contenida a la vez. Marina Comparato, mezzosoprano, ha interpretado a Cherubino con notable argucia y vivacidad. Buenos todos los demás artistas, entre los que destaca Bruno Praticò, magistral intérprete del personaje de Bartolo, el médico de Sevilla. Un magnífico espectáculo que ha recogido los calurosos y sentidos aplausos de un público entusiasta.
Dirección musical: Michele Mariotti. Director de escena: Mario Martone. Escenografía: Sergio Tramonti. Figurines: Ursula Patzak. Iluminación: Pasquale Mari. Intérpretes: Simone Alberghini, Carmela Remigio, Cinzia Forte, Nicola Ulivieri, Marina Comparato, Bruno Praticò entre otros. Orquesta y Coro del Teatro Comunale di Bologna. Bolonia, 17 de junio de 2012.
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“Málaga” no es una ciudad, ni una provincia, ni un destino turístico. Aquí “Málaga” es el símbolo de la irresponsabilidad, de una culpabilidad cargada de rencor y resentimiento, de la presunción dolosa de una omisión cansada de ser la que siempre soporta, la que siempre calla, la que siempre aguanta, la que siempre está ahí sin rechistar, para que el otro “irresponsable” pueda serlo sin carga de conciencia… “Málaga” son los restos de un naufragio matrimonial en el que el salvavidas es una hija, una moneda de cambio que se tiran a la cara unos cónyuges cansados de mirarse sin verse, unos cónyuges que no se permiten iniciar una nueva vida sin el lastre de un pasado que está ahí, necesitando su cuidado… el cuidado de los dos. La obra de Lukas Barfuss disecciona magistralmente las emociones de los dos protagonistas, así como las del joven que a la postre será quien finalmente se quede al cuidado de la hija de ambos, ese personaje omnipresente que, sin embargo, no aparece en ningún momento sobre el escenario. A lo largo de poco más de una hora, iremos desentrañando el dolor de ambos cónyuges, sobre todo de la mujer, presunta culpable a tenor del título de la obra (A mi parecer que ésta se denomine Málaga, siendo el lugar al que ella pretende ir con su pareja, le otorga el triste rol de principal irresponsable). En más de una ocasión se queja ante su ex marido, echándole en cara las numerosas veces que ha tenido que quedarse con la niña por imprevistos suyos… Suponemos que esta mujer está cansada, suponemos que esta mujer está harta de ejercer el papel de madre de su ex marido, de guardián severo de la actitud adolescente de un hombre incapaz de asumir que es padre y que por tanto que no ha de pensar sólo en él… Quizá sea éste un error en la educación de una sociedad que le “endosa” sin más ni más el papel de “cuidadora” a la madre, mientras el padre campa a sus anchas en una vida social sin más responsabilidad que aparentar ser “un machito”… Y no crean, esto no sólo ocurre con los hombres “de antes”, hay muchos hombres “de ahora” que huyen del compromiso y de cualquier gravamen. Aitana Galán ha dirigido esta puesta en escena interpretada por un trío de lujo. Dos actores más que solventes: Ana Wagener y Roberto Enríquez; junto al joven Críspulo Cabezas, quien con su interpretación, siembra el desconcierto y el suspense en una función más que interesante.
MÁLAGA Teatro Auditorio Federico García Lorca de Getafe. Autor: Lukas Barfuss. Directora: Aitana Galán. Intérpretes: Roberto Enríquez, Ana Wagener y Críspulo Cabezas.
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…DEL CINE AL TEATRO - ORQUESTA CLUB VIRGINIA
Aquí podríamos volver a hablar de la dificultad de trasladar una realidad cinematográfica a una realidad teatral. Aquí podríamos volver a hablar de la dificultad de plasmar un interesante número de espacios que en cine es algo habitual y fácilmente realizable, pero que en teatro puede resultar tedioso. Aquí podríamos hablar de lo que en cine puede funcionar y no en el teatro. Una propuesta sin conflicto, lineal, guiada por un narrador omnisciente que, al mismo tiempo, protagoniza la historia de una orquesta humilde, especializada en los clásicos ritmos del bolero y la salsa. Personalmente, esta propuesta resulta lenta, sin emoción; a la mitad llega a decaer, encontrando sin ningún género de duda su punto fuerte, su mayor acierto en la actuación de Macarena Gómez, interpretando la canción italiana “No tengo edad” y en el magnífico descubrimiento de Miranda Gas. Los intérpretes hacen bien su trabajo; sin embargo, por ejemplo, no descubrimos a un Antonio Resines diferente del que estamos acostumbrados a ver en las series de televisión en las que ha trabajado. Creo, sinceramente, que la intención del equipo artístico es buena. La filosofía, el por qué de la recuperación de este clásico del cine español es loable e incluso llena de poesía; pero considero que el error radica en tratar de plasmar literalmente su argumento, su idea. El teatro no es cine y el primero jamás podrá superar al segundo a la hora de reflejar la verdad espacial. Si ya lo sabemos, la pregunta sería ¿por qué se sigue intentando hacer?
ORQUESTA CLUB VIRGINIA. Naves del Español. Director: Manuel Iborra. Autores: Manuel Iborra y Joaquín Oristrell. Intérpretes: Antonio Resines, Víctor Elías, Jorge Sanz, Juan Díaz, Enrique San francisco, Pepón Nieto, Macarena Gómez, Guillermo Montesinos y Pau Riba, entre otros.
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LA CASA INCIERTA: QUIÉN ERA YO ANTES DE SER YO
Este hermoso título es la historia de una revelación amorosa. Un título que bien puede ser verso, Quién era yo antes de ser yo, y que remite a la mística y a los mejores poemas de amor en general, religiosos y paganos, reproduce el encuentro inesperado entre el hijo y la madre, dos desconocidos hasta entonces en la vorágine de lo material: Qué sería yo de no haber nacido, tal es lo que se nos dice que significa ese título, sí, pero también qué sería yo de no haber nacido al amor, de no haberte amado o no haber sido amado por ti. Porque el nacimiento de cada cual se produce -o no- cuando se nace al amor y esto está en toda la lírica clásica y moderna y en esta función maravillosa destinada a los niños pero sobre todo a los adultos. "Quería contarle qué era para mí el mundo antes de que ella fuera el mundo para mí", dice una novelista extraordinaria, Rosa Chacel, en su novela La Sinrazón. Es el momento sublime e irrepetible en que dos seres se dan cuenta de que existen al amor del otro al que a su vez dan existencia, ese momento que no dura y que por eso hacen falta obras como ésta que nos lo renueven. Dichosos los que tienen madre, qué ganas de ir a abrazarla y a revivir juntos ese momento perdido en la vorágine de la vida. Con palabras absurdas, como cogidas y puestas allí al azar, unas al lado de otras pero que juntas conforman un universo misterioso y loco, lleno de constelaciones disparatadas y amorosas entre las que no se menciona la palabra amor, ¿se lo imaginan?, componen una obra de tal belleza que sólo es superada por los gestos y las miradas luminosas de los dos actores. Sólo una vez estalla la palabra, una sola palabra que es reconocible como de este campo semántico de la relación materno filial: Voy a ir darte todos los besos olvidados, mamá. "Besos, mamá", juntas e inseparables ya para siempre. Hasta entonces, nada, trivialidades que hacen oscilar cubos de estaño con algún objeto raro y cotidiano en su interior, compases muy desacompasados, arena derribada, gotas de aceite, figuras de papel... pero también centros comerciales, la locura consumista como meta feliz de una vida dichosa de casada que se sabe ya en estado. La conquista de un status de poder. Hasta que el amor estalla no se sabe cómo, es una rebelión del niño, pero también una revelación de la madre, son los dos ya juntos que se rebelan a su manera contra todo lo establecido, con b y con v, que parece querer anular al amor volviéndolo innecesario y cursi.
Título: Quién era yo antes de ser yo Compañía: la casa incierta
Dirección y dramaturgia:
Carlos Laredo
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…ETERNO TEMA, SIN ELABORACIÓN… - MENDIGANDO AMOR
Una vez más, una pequeña compañía teatral se pone de acuerdo para elaborar un consabido análisis del porqué del desamor, de los errores que comete, en este caso la mujer, al iniciar una relación sentimental, de la necesidad de, a su vez, sentirse necesitada por un hombre; de la necesidad de sentirse querida y admirada, de la seguridad y estima que no es capaz de otorgarse por ella misma… Mientras queda a la expectativa de una ficticia confianza que le ha de dar esa persona. ¿Que esto es algo muy manido, muy trillado? Sí. ¿Que a estas alturas no hace mucha gracia? Personalmente, sí. ¿Que a pesar de todo puede funcionar? También. ¿Por qué? Porque ya se sabe que el ser humano es el único animal empecinado en “avanzar” por el mismo sendero, aunque éste sea el equivocado, aunque no nos lleve a ninguna parte… Y aunque sea el único que a la postre pueda hacerle el más infeliz. “Mendigando amor” se compone de una serie de sketches que interpretan Belén López Valcárcel y Majo Cardona sin demasiada complicación; pues se trata de distintos personajes que no necesitan mucha elaboración, al ser muy simples y además, girar sobre un mismo eje. Quizá el gag más afortunado sea el que retrata a dos amas de casa, maduras, cansadas y aburridas. Una, desesperada por la pasiva actitud de su marido y la otra sin más aliciente que el de responder con monosílabos a la histérica perorata de su amiga, mientras plancha sin parar. “Mendigando amor” no tiene más. Puede funcionar porque se trata del eterno tema de las relaciones humanas, amorosas o sentimentales, pero aún así, no hubiera estado de más que el autor y director e incluso las actrices, hubieran elaborado el proyecto un poquito más.
MENDIGANDO AMOR. Pequeño Teatro Gran Vía. Autor y director: Roel García Serrano. Intérpretes: Belén López Valcárcel y Majo Cardona.
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QUE SÍ QUE NO: DRAMMATICO VEGETALE - QUÉ ENVIDIA SER NIÑO
En el contexto del Festival Rompiendo el cascarón que organiza cada primavera el Teatro Fernán Gómez de Madrid, se ha producido este año, del sábado 26 al jueves 31 de mayo, el estreno absoluto de Que sí que no, la nueva producción teatral de Drammatico Vegetale / Ravenna Teatro. No es la primera vez que la Compañía Drammatico Vegetale actúa en España ni en Madrid, sino que cuenta ya con numerosas giras por todo el territorio nacional: de Málaga a Vigo, de La Coruña a Vitoria. Esta vez lo hace con un espectáculo delicioso que retoma el tema de la elección (la capacidad de escoger y decidir, de renunciar a algo por parte de los niños), algo que conduce al desarrollo natural a través de la poesía de la simplicidad. Esa magia que, sabiamente manejada, se da en elementos tan cotidianos como el agua, la savia de las plantas, los juegos de luces y las coloraciones más sorprendentes. El niño se ve así sumergido en un mundo nuevo extraído de lo que hasta ahora ha manejado a diario prácticamente sin verlo. Porque está aprendiendo a discernir y su fantasía se desenvuelve sin límites ni complejos. Un color que mancha un libro, una mano que se desliza por la savia de una hoja, un trozo de madera que cae al suelo y levanta un aluvión de cuestiones en los sentidos del niño. Palabras, sólo unas pocas, las más simples, los síes y lo noes que se despiertan en torno al eterno presente de la infancia: Me gusta, no me gusta; es hermoso o es feo; lo quiero o lo rechazo. De este modo, el niño mira, escucha, descubre e interpreta el mundo mientras crece. De un aparentemente banal Sí-No, el niño construye paso a paso, un mundo complejo de relaciones con las personas y con los seres. De esto trata Que sí que no, de crear pequeños espectadores y disfrutadores del espectáculo de la vida
QUE SÍ QUE NO, la poesía de la elección Cía. Drammatico vegetale Teatro Fernán Gómez de Madrid Sábado 26 de mayo a las 12 horas
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TRÍPTICO O LA DESOLACIÓN DE RAFAEL. LA LUCHA POR LA CREACIÓN
El título lleva a pensar que se trata de Rafael Alberti, quién si no el Rafael por antonomasia de las letras españolas e hispanas puede dar título por sí solo a una obra y a mil; quién si no él, como hombre de Teatro, poeta y artista plástico, se plantea la preponderancia de sus diferentes facetas que entran en discusión unas con otras a la hora de culminar una obra dramática. Nadie más capacitado que él, por eso durante la representación que tuve la suerte de presenciar el sábado, pasaron todas estas ideas por mi magín: El hombre deshabitado, El adefesio, El tonto de Rafael: Yo era un tonto y ahora con lo que he visto ya soy dos tontos; aquí son tres los... Pero también hay para otros personajes de alcurnia: ¿Quién era Rafael sino el ángel que guió al joven Tobías después de quedarse ciego? Uno sale de allí lleno de preguntas y más ayuno de información que cuando entró, he ahí la capacidad de la función de enfrentar al espectador con su propia ignorancia o con su propia amplitud de miras. Y resultó que no, que de Alberti nada. Y del joven Tobías, menos, pero ahí están los dos, se quiera o no. ¿De quién es este texto tan poético, con tantas reminiscencias creativas que van del surrealismo al simbolismo, volviendo al más crudo realismo, que plantea de una forma tan implacable las maneras de enfrentarse a la creación? No hay información ni tríptico de sala para guiarnos en el entendimiento de este tríptico de Rafael. Para colmo, alguien me sugiere que el texto podía ser, que le suena que sea del austriaco-alemán (vaya usted a saber entre qué guerras anduvo) Thomas Bernhardt, y dónde tendré yo el dossier que me remitió semanas ha Joaquín Gómez, el actor que ha estado siempre en medio de los tres. Rafael se prepara a ensayar una obra. Sentado en el medio de un escenario blanco, entabla un desafío en un juego de espejos multiplicador en el que se ve reflejado confrontándose a sí mismo. Tres Rafaeles o uno solo, visto desde distinto ángulo. ¿Cuál es el más fuerte? ¿El actor que da paso al escritor, o el director que sucede a ambos? Sobre ellos, la conciencia que condiciona sus reacciones. Tres personalidades. Tres vocaciones que luchan por imponerse la una a la otra y en el medio el eterno conflicto del artista: Ser más que nadie o dejar de ser. Muchas claves interpretativas se manejan aquí. En la escena, todo es tan exhaustivo, que va del blanco al negro, implacable Una obra muy exigente para con el público y sobre todo para con los tres actores. No hay tregua ni descanso a tanto esfuerzo, todo lo domina el desasosiego constante, el continuo plantearse y replantearse la creación dramática. Y están dispuestos a llegar hasta el final.
Título: TRÍPTICO O LA DESOLACIÓN DE RAFAEL Autor: Joaquín Gómez Elenco: Fernando Roca, Joaquín Gómez y Arístides Naranjo Dramaturgia, dirección y puesta en escena: Joaquín Gómez Escenografía y vestuario: Bombín Teatro Espacio: Garaje Lumière (C/ Ciudad Real, 12) Madrid Fecha: 26 de mayo de 2012
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Plácido es Cyrano, Cyrano es Plácido
La madurez y calidad artística del universal tenor madrileño, nos referimos, claro está, a Plácido Domingo, le permite crear, más que interpretar, vocal y dramáticamente, personajes que va incorporando a su trayectoria. Es el caso de Cyrano de Bergerac, basada en la obra de Rostand, compuesta por Franco Alfano con libreto de Henri Cain, estrenada en el año 1936 en Paris. Es el propio Domingo el que elige esa obra para su momento actual de voz y dotes dramáticas y acierta plenamente ya que consigue una interpretación realmente magnifica, con un emocionante final que, sin duda, será de referencia para todos aquellos cantantes que se decidan a abordar este papel. Esta ópera musicalmente, aunque se habla de obra maestra, término que ahora se aplica con excesiva ligereza, no nos parece que sea una pieza redonda, pues si bien los actos III y IV son realmente buenos, los dos primeros son bastante mediocres, indecisos en cuanto a estilo y bastante aburridos. El montaje artístico del director rumano Petrika Ionesco es brillante dentro de un clasicismo, atípico en la línea general del equipo director actual del Teatro Real. Quizás por eso resultó bastante relajante, aunque también podría aducirse que hay excesivos elementos escénicos, pero claro acostumbrados a estos minimalismos tan neutros que podrían servir a cualquier obra, recordemos Iolanta y Persephone, este montaje puede resultar hasta abrumador, aunque a nosotros nos pareció francamente atractivo, dinámico y acorde con el libreto. Muy buena la dirección de actores y brillante la actuación de los espadachines. El elenco sufrió una variación con respecto al programado, debido a problemas de la soprano Sondra Radvanovsky propuesta para interpretar el papel de Roxana, lo que nos permitió ver en escena a una de las sopranos españolas marginadas por el coliseo operístico madrileño, Ainhoa Arteta, en esta ocasión propuesta por Domingo como sustituta. Ainhoa demostró varias cosas en su intervención, lo injusto de su marginación, la falsedad de que los cantantes españoles carecen de estilo operístico y, por ultimo, que está en un momento extraordinario y eso le permitió hacer una magnifica interpretación, entre las mejores que se han visto en el Real, mejores y escasas, ya que en general los cantantes que vienen son generalmente vulgares y algunos realmente flojos como ya hemos denunciado en alguna crítica. El rol de joven enamorado, Christian, realizado por Michael Fabiano, bien y muy bien Ángel Ódena como De Guiche. Destacable La Dueña interpretada por Doris Lamprecht. El resto correctos dentro de una buena línea general, sin excesos. La orquesta nos sonó poco brillante, carente de matices, aunque correcta, bajo la batuta de Pedro Halffter. El coro magnifico como siempre. El público aplaudió a rabiar la obra en general y especialmente a Ainhoa Arteta. Lo de Plácido Domingo, como siempre, el público mostro ese entusiasmo y cariño ante un gran artista, en forma de bravos, aplausos y todo un repertorio de muestras de admiración. Afortunadamente vimos eso que esperamos en el Teatro Real, una ópera, en la que en esta ocasión el personaje sustituyó al actor. Efectivamente Cyrano de Bergerac hizo de Plácido Domingo.
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ÓPERA: L’ITALIANA IN ALGERI DE GIOACHINO ROSSINI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA
Estrenada en 1813 en el Teatro San Benedetto de Venecia, sobre libreto de Angelo Anelli, basado en la obra homónima de Luigi Mosca, este «dramma giocoso» narra la historia de la joven Isabella que, habiendo salido en busca de su enamorado Lindoro, cautivo de Mustafá, naufraga y cae también en manos de sus piratas. Con su astucia, sus trucos y artes de seducción, Isabella conseguirá liberar a todos los prisioneros y a embarcarse con ellos de vuelta a su tierra. Rossini trató la farsa y los esquemas «buffi» con tal virtuosismo, tal realismo cómico, que dio nueva vida y argucia a la ya cansada ópera buffa italiana. Stendhal definió esta pieza «une folie organisée et complète». La música tiene un ritmo trepidante, es melódicamente fluida, refinada y al mismo tiempo chispeante y alegre. El director musical Paolo Olmi, con su magistral habilidad, supera las exigencias de la partitura, muy compleja desde el punto de vista técnico, y da una interpretación dinámica sabiendo ser puntual en los tiempos, en la expresividad y subrayando la alegría y la animación del libreto. La orquesta mantiene un nivel nada fácil, haciendo vibrar el aire con acordes originales, notas tímbricas inesperadas y sonoridades de rara factura.
Desde el punto de vista vocal esta ópera exige prestaciones excepcionales. Señalamos los trabalenguas, el parloteo onomatopéyico del final del primer acto o el célebre terzetto Pappataci, donde las voces distintas suenan integradas. En efecto nos encontramos ante un elenco de altura que ha superado con holgura estas grandes dificultades. Marianna Pizzolato se expresa con gran seguridad, magistral dominio de la partitura, floreos perfectamente modulados, y combina la belleza de la voz con la gran habilidad vocal. Su cálido y delicado timbre dona a Isabella una vivacidad que suple la escasa afinidad al personaje de una figura que tampoco el vestuario favorece. Yijie Shi (Lindoro), típico tenor di grazia, conjuga una notable potencia de emisión con una entonación segura incluso en las notas extremas, manteniendo el límpido timbre de su voz sin esfuerzo ni incertidumbres. Paolo Bordogna es un Taddeo demasiado cargado que se inspira en la máscara napolitana de Pulcinella, pero a veces exagera cayendo en lo grotesco. Perfecto Michele Pertusi que, con su gran experiencia borda un Mustafá con cierta dignidad y compostura con su voz potente de timbre cálido y pastoso. El coro sirve de fondo a la acción, moviéndose como los reflejos fragmentarios de los personajes principales que intenta imitar desmañadamente. La escenografía es muy sencilla. A lo lejos se nota el mar, que separa las dos realidades, Occidente y Oriente, y es también la única vía para volver a la patria italiana, evocada en la única escena no cómica de toda la obra. En efecto, en «Pensa alla patria» se percibe una anticipación del Risorgimento, como revela la repetición de las palabras «patria, dovere, onore».
Director musical: Paolo Olmi. Director de escena y figurinista: Francesco Esposito. Escenógrafo: Nicola Rubertelli. Iluminador: Andrea Oliva. Director del Coro: Lorenzo Fratini. Intérpretes: Michele Pertusi, Marianna Pizzolato, Yijie Shi, Paolo Bordogna, Anna Maria Sarra, Giuseppina Bridelli y otros. Orquesta y coro del Teatro Comunale de Bolonia. Mayo 2012.
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BRINDEMOS A LA SALUD DEL TERCER TEATRO: LA VIDA CRÓNICA DE ODIN TEATRET
No hay nada más estimulante que un buen
espectáculo teatral... porque nos hace sonreír, quizá reír, sentir, y
además pensar... Así me he sentido, tras pasar poco más de una hora con Odin Teatret... Antes de empezar, he observado las tablas de una tarima sobre las que se apoyaba, lo que parecía, una mesa, y que se ha ido transformando en túmulo, lecho, ataúd… y, al fondo, un depósito que recordaba a la fresquera de un carnicero, donde aguardaban los ganchos, desnudos, que se han ido rellenando con los restos de la vida, y la guerra... Las escenas pasaban ante mis ojos como si estuviera recorriendo en coche el paisaje tras la batalla... Desfilaban las mujeres que lloraban a sus seres queridos, perdidos. Aunque sus historias nos hablaban de muerte, de violencia, de odio, ellas sonreían, cantaban, bailaban, porque la vida sigue, después de enterrar a los muertos… Y nosotros sonreíamos con ellas, porque sus comentarios sonaban tan ingenuos en sus bocas que resaltaban la ironía… sobre la verdad, la cruel realidad… Las mujeres y los niños eran los narradores, sufridores de esa crónica, porque al fin y al cabo, ellos son los daños colaterales de la guerra, de la violencia... Una guerra que heredan de padres a hijos. Ellos han sido los desfavorecidos en el reparto de cartas… pero, cuando intentan huir, una puerta les cierra el paso “al país de la maravillas”... ese mundo donde el azar ha puesto el dinero, y por tanto hay comida y bebida, y todo se puede comprar, incluso, el sexo, las drogas y el rock and roll… La historia se sucede vertiginosa ante nuestros ojos, narrada con habilidad, como una fábula, en la que las víctimas recuerdan a sus muertos, con fotos que son naipes, naipes que vuelan como mariposas, con frases que se burlan de lo absurdo del odio, de las guerras, y que lloran o ríen, mientras entonan canciones tradicionales, clásicas o contemporáneas… Y es esa música la que nos abre la puerta a la esperanza de que sea posible dejar otra herencia a nuestros hijos... la convivencia… No en vano nos recuerdan What a wonderful world o La Oda a la alegría, de la Novena de Beethoven, un símbolo de libertad… Cuando las luces se apagan, se hace un silencio emocionado, sólo roto por los aplausos, después los espectadores salen, despacio, aún conmocionados... Como diría Hamlet, “levanto mi copa mi señor, para festejar con vos, el Tercer Teatro…”
La vida crónica De Odin Teatret Dirección Eugenio Barba Una coproducción de Nordisk Teaterlaboratorium, Teatro de La Abadía y el Instituto Grotowski
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No me duele calificar de “bodrio” a un bodrio. No me duele decir que algo es insufrible cuando es insufrible. No me duele decir que hay que tener muy poca vergüenza para “escribir” algo así y defender o intentar defender de mala manera algo indefendible. No me duele, porque lo doloroso es tenerlo ante los ojos y tener que ser profesional para no coger tus cosas, levantarte de la butaca y salir por piernas… La obra es absurda, los personajes son absurdos, las situaciones son absurdas… Es absurda e inadmisible la voz en off que se supone es la de un locutor incapaz de hablar correctamente… Son absurdos los “intérpretes” que dan vida a unos seres, afortunadamente, inexistentes en un mundo absurdo… Son vulgares y soeces las “bromas” que el “autor” ha colocado en boca de un cura que lejos de constituir algo crítico contra el clero, consigue lo contrario… Es ridículo el personaje del psiquiatra que sin venir a cuento se comporta de un modo idiota y exagerado… Según parece, en alguna función ha habido una desbandada de espectadores. Yo fui al estreno, y ya se sabe, al estreno acuden amigos, familia… y claro, no hay desbandada e incluso se escuchan sonoras carcajadas… tras las que “una” que no es pariente de nadie, se pregunta: ¿De qué se ríe esta gente. Qué se ha tomado?... En fin, esta “obra” es mala, mala con ganas, mala con intención, mala a sabiendas… Dolosamente mala… Vamos, que sólo viendo el cartel, sabes que la función va a dejar mucho, pero mucho que desear… Los actores son malos, más malos que un dolor… Pero ya se sabe, de todo se aprende… Y las cosas como son, hacer algo tan malo es sumamente difícil, y eso hay que reconocérselo.
EL ENCARGO. Teatro Calderón. Autor y director: Luis Ant. Rodríguez Juan. Intérpretes: José Tejado, Esther Fernández, Javier Paez, José Luna, Silvia Nieto, Alberto Rodríguez, Giovanni Anastasi y Antonio Jiménez.
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Hay que situarse en una atmósfera de irrealidad para acercarse un algo a la realidad que plantea esta función. Una atmósfera que llegó al gran público de manos de maestros mexicanos de la talla de Juan Rulfo, o de Carlos Fuentes, para aprehender historias en las que los vivos se mezclan con los muertos y lo fragmentado del detalle expuesto puede dar idea y compendio de una realidad global inabarcable. Imposible de narrar. Para ello hay que apelar al surrealismo, incorporado ya como huella a las vivencias más cotidianas porque en México hablar de realismo mágico resulta un tanto desvaído. Uno se siente desasido y no hay otra que dejarse llevar; más que entenderlas, este tipo de historias hay que dejarse entender por ellas y disfrutar por ellas. El resumen es éste: "El teniente Fabián Romero vuelve al pueblo Sabaiba, el lugar de sus orígenes que él desconoce. Allí es recibido por los espíritus de los muertos, que le llevarán en un viaje mágico a conocer la historia de sus antepasados y del destino colectivo de Sabaiba. Una historia de pasiones y venganza, de sueños e ilusiones que se estrellan con la realidad. Como protagonista, un pueblo dominado por un cacicazgo yermo y despótico." Como ven, el argumento da para una trilogía clásica de aquellas que duraban tres tardes enteras al aire libre, con entradas y salidas de vendedores ambulantes. Hasta 10 artistas en escena, algunos de ellos con variado personaje y ninguno secundario. Un lenguaje poético que deja sin aliento al principio y que después marea, por lo inabarcable, que se extiende a generaciones y acciones dramáticas múltiples. Porque podía haberse ceñido a algo pequeño y habernos pasmado, pero se ha bifurcado y nos ha abrumado sin compasión hacia nuestros formatos habituales. Una tortura y un don sin complejos, aunque no estemos preparados para recibirlo. A lo grande o nada, ha debido pensar el director, puesto ante el dilema de podar o realzar el material dramático recibido. Ha hecho justicia y el público es mucho más que un espectador indiferente y cómodo. Es casi, casi, un coro griego, impelido y yo diría que hasta desafiante. Con su silencio. ¿Se nota que me faltan las palabras?
Título: El camino rojo a Sibaiba
Autor: Óscar Liera Intérpretes: Fernando Escudero, Alba Ferrara, Manuel de la Fuente, Marta Malone, Álvaro Navarro, Ximena Palacios, David Pinilla, Daniela Saludes, Doriam Sojo, Álex Tormo Diseño plástico: María Marcos Patiño Música y espacio sonoro: Tomás Virgós Ayudante de dirección: Manuel de la Fuente Difusión y prensa: Patricia Marcos Producción: ARTISTAS Y. Sala Teatro Lagrada Fecha: 19 de mayo de 2012
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LA BOTICARIA. TEATRO ACCESIBLE EN LA CUARTA PARED
Cuando la boticaria era la mujer del boticario. Estamos en el siglo XIX, hay que situarse en un contexto parecido al que permitió escribir a Pío Baroja su novela La canóniga, ambientada en Cuenca; o a Gustave Flaubert su Madame Bovary. Tal es la Rusia que permite a Chéjov escribir su novela corta La boticaria. ¡Qué disfrute de leer! Apoyándose en su atmósfera y en sus valores estéticos, el colectivo Vista Palabra presenta un nuevo código teatral que permite la integración y disfrute de todas las personas, tengan o no discapacidad auditiva. El precioso texto vertebra esta experiencia teatral que está enriquecida con los siguientes elementos: 1. La función se organiza a modo de visita guiada, por lo cual se inicia como un recorrido en grupo que, ya desde el hall de la sala, permite poner en función todos los sentidos (olfato, tacto) y no sólo el de la vista y el oído. De hecho, la función está expresamente dirigida hacia invidentes, que pueden suplir a través del tacto y del olfato. Hay carteles de información en el hall sobre teatro accesible para que uno se fije en ellos mientras se cobija del calor de la calle. 2. Touch tour llamado así porque el público, que acaba de acceder en la sala en grupo guiado, hará un recorrido por el espacio escénico tocando los elementos de atrezzo y vestuario. También hay olores de aquellos tan genuinos que remiten a una rebotica o a un dormitorio, olores antiguos y de campo o de pueblo: madera, cabello, ropas, cuero de botas, betún... 3. Por fin empieza la asistencia al espectáculo, que contará con subtitulación y bucle magnético. Las representaciones tienen una duración de 20 minutos, por lo cual resultan sumamente estimulantes y llenas de sugerencias, son un verdadero disfrute para los sentidos y se saborea (aunque el sentido del gusto no vaya incluido) un buen fragmento de la Rusia de Chéjov. Se dan a entender muchas más cosas que las que se muestran o se narran. Todo se pone de manifiesto pero es un mundo de sugerencias el que se abre cuando la función termina. Este proyecto tiene como fin postular el que en las Escuelas de Arte Dramático se enseñe Teatro Accesible y que los creadores también lo tengan en cuenta al escribir Teatro.
Título: La boticaria, basado en un relato de Anton Chéjov Compañía: Cuarta Pared Sala: Cuarta Pared Fecha: domingo 13 de mayo a las 13:30 h.
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…LA VENGANZA DEL COSTUMBRISMO… LA VENGANZA DE LA PETRA
El Teatro Arenal ha recibido la comedia más divertida de Carlos Arniches, según dicen, uno de los dramaturgos más célebres del teatro español de principios del S.XX. En el programa de mano se alude a un hipotético lenguaje ingenioso, a unos conflictos y situaciones más que acertadas y a un perfecto acabado de personajes. Supongo que todo esto se escribe, se afirma, si nos situamos en la época, a principios del S. XX. Seguramente en esos años ese lenguaje sería ingenioso e inteligente. Seguramente en esos años ese humor sería incluso inteligente. Seguramente en las primeras décadas del siglo XX esos personajes estarían más que elaborados, hoy no. Hoy este tipo de obras sobran. Hoy este tipo de obras nos retrotraen a un pasado execrable, machista y ridículo. Hoy este tipo de obras no aportan nada; como nada pueden hacer unos intérpretes que sin estar mal, resultan ridículos en según qué roles, rozando incluso la exageración y la vulgaridad. Por otra parte, podríamos pensar que al ser ésta una propuesta elaborada por una compañía privada, se recurra necesariamente a un título que va a contar con un seguimiento de un público “fijo” y “fiel”... Sin embargo, este argumento no es suficiente, no lo considero suficiente puesto que el teatro no es sólo un negocio con el que ganar dinero. El teatro debe ser algo más y con títulos como éste… eso parece olvidarse… Para viajar al Madrid de los años veinte o treinta, para instalarnos en una casona muy bien amueblada, para arrimarnos a unos “chulos” y “chulas” perfectamente caracterizados… Para, personalmente, no reírme porque según qué situaciones no me hacen gracia y creo que no debería hacernos gracia… Ya que si eso es así (como parece que es) nos indica que en lo esencial seguimos siendo igual, seguimos siendo los mismos y eso no me parece positivo.
LA VENGANZA DE LA PETRA Teatro Arenal. Autor: Carlos Arniches. Director: José Luis Gago. Dirección artística: Estrella Blanco. Intérpretes: José Luis Gago, Ruth Terán, Didier Otaola, Sonia Cruz y Natalia Jara, entre otros.
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¡VIVA EL TEATRO MODERNO!: EL TRAJE ABRE EL TELÓN DEL FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA
He tenido el placer de celebrar la fiesta teatral de esta Primavera de la mano de Peter Brook quien, con su genialidad, nos demuestra que el teatro puede seguir siendo fresco y clásico, en este siglo XXI, que solo necesita ser fiel a sus orígenes, y contar historias que nos hagan sentir y sonreír. Ni artificios, ni decorados, sólo un poco de imaginación para construir un espacio, y las voces que nos relatan la fábula. Este veterano maestro, a sus 86 años sigue experimentando, y nos induce a conocer este remozado Traje, para que participemos de este rito milenario. Un traje que, como nos adelanta el título, es un figurante, que se convierte en protagonista de esta tragicomedia. El otro protagonista invitado es la música, que abre la escena, incluso antes de que se nos presenten los personajes de la historia. Brook, siguiendo el ejemplo de los grandes clásicos, convierte las canciones, y a sus intérpretes, voz, guitarra, acordeón, piano, trompeta… en partes integrantes del relato. Este traje, ahora rescatado, se nos narra, en inglés, y a través de un hilo conductor, construido con canciones, algunas clásicas, otras populares, que nos cuentan como si fuera una farsa, una broma, lo ocurrido en la Sudáfrica del apartheid. Pero la comedia, fiel a los cánones clásicos, por momentos, se muta en tragedia, y los protagonistas, pasan de la risa al llanto. Tenemos que quitarnos el sombrero ante la natural profesionalidad con que todos encarnan sus distintos papeles… Los intérpretes son tan genuinos que, ante nuestros ojos, parecen auténticos sus personajes, sus historias, sus sonrisas, sus lágrimas, sus celebraciones y sus problemas… Y, para que sintamos que formamos parte de esa historia, Brook acerca a los espectadores a la escena, incluso algunos son invitados a participar sobre las tablas de la fiesta que organizan los protagonistas. Como broche final, la emoción gana al público que vitorea y aplaude a los intérpretes que, conmovidos, agradecidos, ovacionan a su público. Tenemos que celebrar que Brook haya aceptado visitarnos, que Goldenberg le haya convencido un año más para participar en el Festival. Y hacemos votos para que los dioses del teatro bendigan a esta troupe por muchos años, para que sigan regalándonos más fiestas teatrales, como ésta…
Théâtre des Bouffes du Nord The suit (El Traje) de Can Themba, Mothobi Mutloatse y Barney Simon
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TÍO VANIA O LA NECESIDAD DE SEGUIR
Como consecuencia de su éxito en los Teatros del Canal, el espectáculo Tío Vania llega al Teatro Fernando de Rojas, del Círculo Bellas Artes de Madrid. Tantas veces representada la pieza, estamos ante un clásico ya de la escena -española y universal- basado en la obra del gran clásico de la literatura rusa Anton Chéjov. Se trata de una función en la que han apostado por lo más alto desde la Comunidad de Madrid hasta la embajada de Rusia, particularmente el Centro cultural de Rusia con su sede en la C/ Atocha 34. Allí estuvimos muchos en una mañana de hace ya meses escuchando a los que glosaban las virtudes de la obra, presentándola a los medios, en una palabra, en aquellos salones lujosos y a la vez ruidosos. Todos los pasos tienen su eco. En Tio Vania, ocho personas, en una casa en la Rusia del siglo XIX, se plantean cómo cambiar el rumbo de sus vidas. Para ello, Tío Vania cuenta entre su elenco con ocho grandes actores, un cuidado vestuario y una esmerada escenografía que contribuyen a realzar las cualidades de los ocho caracteres a los que dan vida. La música en directo añade el encanto imprescindible para que todo conduzca al espectador hasta la Rusia de finales del siglo XIX, así como a la condición y el sentir generales de aquella época. Su argumento, con haberla presenciado muchas veces, resulta llamativo y a la vez cotidiano, actual pero me temo que a situaciones como ésta, jamás nos acabaremos por acostumbrar: De ahí que cada acto de la función termine con un arrebato musical o dancístico que para mí viene a significar lo inexpresable, el chillido y la rabia ahogados en vodka. Se trata de una familia media, con tierras y con siervos, en la que todo se desmorona. Deudas, apariencias, parásitos encumbrados la corroen por dentro, pero tienen visita y eso parece que va a desencadenar "algo". Algo que quedará en que todo siga igual, qué desesperación. Todos están descontentos y rondan sin cesar en torno a algo o al alguien, como si acabaran de descubrir que no son felices y hubieran vivido en el limbo. De repente, lo que hasta ahora se daba por seguro y estable, se tambalea, soplan otros aires y los roles sociales y personales se ponen en cuestión. Matarse es una opción. O dejarse morir poco a poco como hace todo el mundo. Los protagonistas ya no saben si hasta ahora han sido buenos o simplemente tontos, si con su bondad han contribuido a destruir -más que a construir- cuanto les rodeaba y que tanto amaban: un status, un lugar en el mundo, un entorno que defender. En la función, L´Om Imprebís ha puesto el acento en el peligro de perder toda posibilidad de idealismo y aceptar, sin más, una realidad que acaba aplastando al ser humano. El "cultivemos nuestro jardín" volteriano no es tan fácil cuando soplan otros vientos, y hay que ser muy fuerte para resistir.
Título: Tío Vania, del ruso Anton Chéjov Reparto: Rosana Pastor, Sandro Cordero, Vicente Cuesta, Paca Ojea, Carles Castillo, Carles Montoliu, Xus Romero y Carmen Arévalo Dirección y versión de Santiago Sánchez Vestuario: Elena Sánchez Canales Escenografía: Dino Ibáñez Música en directo: Víctor Lucas. Espacio: Círculo de Bellas Artes de Madrid Fecha: 12 de mayo de 2012
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DE LAS COSAS BIEN HECHAS: LA CHULAPONA
Las cosas bien hechas nunca pierden vigencia, y con el tiempo hasta mejoran su imagen y su valor. Esto ha sucedido con la producción de La chulapona, del Teatro de La Zarzuela del año 1988. La dirección de Gerardo Malla, la excelente coreografía de Goyo Montero y la dirección musical de Miquel Ortega son un buen referente para llevar adelante un espectáculo de gran nivel, con una brillante escenografía de Mario Bernedo, fallecido en 1993. Como ya dijimos en anteriores críticas, esta producción está encuadrada dentro de un clasicismo escénico, que lleva la acción al tiempo en que Guillermo Fernández-Shaw Federico Romero y Moreno Torroba definen la obra, los años 30 del siglo XX. La tensión dramática está muy bien sostenida dentro de un libreto extraordinariamente avanzado para su género, en que una mujer capaz de valerse social y económicamente por sí misma, renuncia a su amor por los engaños de su novio y acepta el matrimonio sin amor con un hombre mayor y reflexiona sobre lo que le espera, sin amor, a cumplir como una buena ama de casa, asumiendo ese triste destino. La definición de los personajes es realmente notable y el desarrollo de un argumento muy interesante conforman una obra de gran envergadura. Musicalmente la obra está considerada superior a Luisa Fernanda a pesar de ser ésta la que ha tenido más éxito. Unos dúos, romanzas y coros de excelente calidad, amén de los añadidos flamencos, por parte de los responsables de la producción en un alarde de coreografía de Goyo Montero, que nos deja su impronta en toda la obra, y desde luego brillantemente en el Chotis, muy bien interpretado por el coro vocal y dramáticamente y los figurantes. El elenco muy equilibrado, con una Milagros Martin que imprime a La chulapona la fuerza de siempre. Gran voz e interpretación dramática Susana Cordón en el papel de Rosario, con momentos como el comienzo del dúo femenino del último acto mostrando una línea de canto impecable, como impecable fue el José Maria de Antonio Gandía, lleno de matices y como alguien con experiencia nos comento, sin chillar, siempre en una perfecta línea de canto. Digno sucesor de Rafael Castejón se nos mostro su hijo Jesús, experimentado actor, que imprime su toque personal creando un convincente Chalina. Muy bien la actuación de Charo Reina como Venustiana, con gran carácter interpretativo y una gran fuerza cómica, su experiencia en los escenarios tanto como actriz como cantante se nota. Nos pareció la mejor interpretación dramática de la representación. Destacado también Gerardo Malla, director artístico de la producción, en el papel de Don Epifanio. El resto bien, en una labor en conjunto, muy notable. Destaquemos el coro, con una importante intervención en toda la obra y que sobresalió como ya comentamos en el Chotis. Brillante la labor de Miquel Ortega al frente de la orquesta, dotando a la ejecución de la partitura de una finura que la aparta de posibles excesos casticistas. Muy matizada cada una de las intervenciones. Muy bien el ballet flamenco y la cantaora Eva Duran. Grandes aplausos de un público, realmente entregado a la belleza plástica que destila esta gran producción, que como el buen vino, con el tiempo mejora.
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GEOGRAFÍA DE UN SOÑADOR DE CABALLOS
Geografía de un soñador de caballos es una obra enigmática porque te pone en contacto con realidades que la mayoría de los mortales no conoceremos en nuestra vida. Por suerte. Que te secuestren por ser un genio no está al alcance de todos. Es, sin embargo, metáfora de las gentes a las que un don excepcional, lejos de proporcionar la felicidad, les resulta una maldición. Ya lo trató Andersen en el cuento La hiedra, metáfora universal del parasitismo sedentario de los que quieren vivir de un don sin poseerlo. Luego están los envidiosos, los inquisidores del don, su geografía circundante e indeseada. Con estas coordenadas, más le valía al pobre desgraciado haber nacido libre de dones. Los sitios que se aluden en la obra son sórdidos: Casinos, moteles de carretera, escenarios todos familiares de esa franja llamada Nuevo México donde uno supone -por el cine, por los noticieros- que sólo ocurren crímenes. Allí se mueve el genio, siempre huyendo en manos de sus explotadores, secuestrado por ellos como un objeto, esa gente sin escrúpulos que tortura al genio. Pero lo terrible es que éste necesita para sus intuiciones (corazonadas, si se quiere) inspirarse en los paisajes que conoce y ahí viene la tragedia: Como secuestrado, no debe memorizar nada y, para ello, mejor no ver nada. Ojos tapados, un pobre monstruo ciego obligado a tener pesadillas -nada iluminadoras, por cierto-, de tesoros y números de la suerte. Hay personajes que le acompañan y hacen su vida peor o mejor: Geografía humana deberíamos llamarlos porque así se da un repaso a los tipos que rodean a alguien que tiene algo codiciable: una virtud, una genialidad, un tesoro escondido, algo que dé dinero y que por ello sería la panacea de los males de alguno, el cumplimiento de la soberbia de otros. Tú tienes el genio, pero ellos tienen el poder, le dice en un momento al soñador uno de sus carceleros, el más benévolo y que se permite dialogar con él jugándosela, otros son los que mandan, invisibles por ahora. Son muchos, como en toda cadena, los que de él dependen y entre todos ellos, componen un coro griego que es todo un tratado de caracteres y personalidades en esa frontera difusa entre el miedo y la tiranía, la compasión y la traición, el vender hasta a su padre por unos dólares y perderlo todo porque la tensión ya no se aguanta.
Geografía de un soñador de caballos de Sam Shepard Reparto: Rubén Villoslada, Agustín Bellusci, Nacho de Diego,Pablo Torelló, Isidro Vigo, Lola G. Otero Dirigida por David Amitín Escenografía: Richard Cenier Le Cabinet Iluminación: Pedro Yagüe Vestuario: Nacho de Diego Teatro Lagrada 29 de abril de 2012
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Son diez actores, diez registros vocales distintos que se pretenden inconfundibles, diez maneras de moverse en el escenario con sus neuras, su alegría de vivir y su mala uva. Los mismos diez actores y actrices hacen de jóvenes, de adultos padres y madres, es una vuelta al pasado detrás de otra en medio de un presente de paz que no se acaba de asumir cuando se han vivido tales cosas. La obra requiere una implicación especial del espectador, hay personas que se salen recién empezada, no resisten más: Otra de judíos, como si no lo supiéramos ya lo que pasó, era el día del estreno y siempre se esperan novedades eficaces jamás contadas, los asistentes han visto mucho teatro en su vida. Además, si el ser humano aprendiera, pero ahí está la historia contumaz repitiéndose a cada nueva oportunidad. Somos escépticos de que estas ceremonias de exhumación sirvan para algo pero ahí están esos diez con toda su fuerza y su juventud dando lo mejor de sí mismos. Hay uno que, a pesar de haber muerto a manos de sus amigos, sigue presente en escena hasta el final. Como la mala conciencia de los que sobreviven. Autor y directora, casi en mi fila, atrás del todo, están como flanes viendo todo esto. Veo sus caras y todo el trabajo que han hecho en espera de que algo, al menos algo, le llegue al exigente público. La obra se basa en un hecho histórico de la Segunda Guerra Mundial: Una localidad polaca (de nombre Jedwabne) es invadida por los nazis. Y en esa ciudad, hay judíos desde siempre, perfectamente integrados, nacidos y crecidos en ella. Todos los judíos en número de 1.600 son muertos en un gallinero, apaleados hasta la muerte. ¿Por los nazis? Eso creíamos pero no. Han sido sus vecinos que ansiaban sus negocios. La anécdota es aleccionadora a más no poder de cómo los que son amigos inseparables infantiles, colegas y cómplices de aventuras juveniles, se pueden convertir en enemigos encarnizados en cuanto se cambian las tornas. Y en cuanto le aprietan a alguno el tornillo, aún más. Y ahí, en ese cambio entre el amor sincero y el odio a muerte, entran en juego todas aquellas pequeñas rencillas que parecían tan inocentes al ser aludidas en la paz: las envidias sanas hacia el que destaca en algo, la novia que se acaba casando con el amigo inseparable, el trabajo y la beca conseguidos por otro, la posesión de algo que otro tiene, en suma. Y sigue. Ahí sale todo a relucir y todo se resuelve en delación y muerte. Igualito que aquí en las aldeas cuando la Guerra Civil. No es la ideología: es la revancha, tan largo tiempo esperada, el verdadero motor de la acción en los sitios pequeños donde todo el mundo se conoce. Generaciones de odio larvado que se descubre de repente y salta. Todo por los aires. Duró casi tres horas, hubo descanso. Mereció la pena. Toda una meditación y ojalá que trascienda, por lo bien hecha, por su perenne actualidad. Por cierto, acabo de ver la película titulada Hijos de un mismo Dios, también de judíos, deportaciones, trenes y de trasfondo la indescifrable psicología infantil. Nunca estará todo dicho, pero es duro, claro que lo es.
Autor: Tadeusz
Slobodzianek Espacio: Teatro Fernán Gómez Fecha: 16 de abril de 2012
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EN LA OTRA HABITACIÓN DE PALOMA PEDRERO
Paloma Pedrero es una autora que indaga en los profundos conflictos del alma humana, pero siempre teniendo presente la realidad del momento socio-histórico y siempre escribiendo un teatro comprometido. También ha estudiado una tremenda realidad de hoy: grupos urbanos de jóvenes que llevan la violencia al límite del absurdo (Cachorros de negro mirar) e indaga en la psicología de los personajes para que el espectador consiga comprender lo que impulsa acciones tan violentas. No es casualidad que su compañía se denomine Teatro del alma. Y de problemas psicológicos de la realidad de hoy trata esta pieza cuyo núcleo es la relación entre padres e hijos en un mundo enajenado como el actual. En particular aquí el conflicto surge entre una madre de hoy, realizada en su autonomía profesional, y una hija que no se siente amada y la percibe como una rival por la presencia física y en el terreno intelectual. La novedad y actualidad de esta relación conflictiva consiste en su naturaleza postmoderna en la que la hija, superando la reivindicación de mayor libertad, reclama de la madre un papel materno más tradicional. La obra, construida con una perfecta economía del tiempo y del espacio, respeta como siempre las tres unidades y la cronología dramática coincide casi exactamente con la real. Amanda vuelve repentinamente de un viaje a París porque ha descubierto por algunos mensajes que su madre Paula se ha citado para un encuentro adúltero precisamente en su buhardilla, un espacio que la hija considera propio, y, peor aún, con un querido amigo suyo del que está secretamente enamorada. Ella ha tenido una educación muy de hoy, con mucha libertad y disponibilidad económica, pero querría una madre más convencional, más presente, más preocupada por ella. Paula ha alcanzado, con gran esfuerzo y lucha en un mundo hostil para la mujer, una posición laboral satisfactoria como profesora y como guionista de éxito, y ahora quiere mantener y disfrutar lo que ha conquistado. Esta es la novedad del conflicto generacional. La madre que ya no está entregada a la familia y que se ha situado al precio de un gran empeño y dedicación, a menudo con sacrificios económicos, y la hija que lo ha tenido todo regalado, pero que se ha sentido sola y que sobre todo ve su futuro con gran incertidumbre, como la mayoría de los jóvenes de hoy. Desde su punto de vista las dos tienen su parte de razón, pero es la sociedad actual la que propicia estos conflictos, en especial porque los jóvenes no ven salidas para sus vidas mientras saben con certeza que su mundo será mucho peor que el de sus padres. En esta obra subyace también una competición personal entre la hija y la madre como mujeres: la joven se siente menos atractiva que la madre y sufre un fuerte complejo de inferioridad que se manifiesta patológicamente. El montaje, dirigido por la propia autora, es impecable. Perfecta la escenografía que presenta una buhardilla transformada en una habitación, apropiada para una chica que quiere hacer de ella su espacio personal, una música escogida con cuidado y adecuada a los distintos momentos. La melodía sensual, que se oye al comienzo de la representación, subraya el deseo de juventud de la madre, encarnada por Isabel Gálvez, que, moviéndose a su ritmo y acariciándose el cuerpo, revela una sensualidad difícil de contener. Cada gesto revela la expectación por el encuentro adúltero que espera. Poco después llega la hija (Marta Castellote), una chica brillante, algo inmadura, pero decidida a enfrentarse con la madre, e inmediatamente estalla el conflicto que se mantiene sostenido y en continuo crescendo durante toda la función. Sapientemente medido el ritmo del pasaje de la comprensión entre las dos a la crisis histérica de la hija que se abalanza sobre los platos de pasta engulléndola furiosamente, revelando la patología en que ha desembocado la relación con la madre. Como siempre, los personajes de Paloma Pedrero son complejos y requieren un trabajo actoral intenso. Nadie mejor que la propia autora para dirigir con firmeza los movimientos y actitudes de las actrices que han conseguido representar perfectamente el doloroso enfrentamiento de dos seres que parecen incapaces de llegar a comprenderse. Los espectadores contuvieron la respiración hasta el final en que prorrumpieron en aplausos y ovaciones.
Dirección: Paloma Pedrero. Iluminación y escenografía: Covadonga Mejía. Intérpretes: Isabel Gálvez, Marta Castellote. Teatro Conde Duque. Madrid.
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LAS MIL NOCHES DE INSOMNIO DE EL CAVERNÍCOLA
El Cavernícola celebra sus 1000 funciones (ahorro los comentarios al uso en estos tiempos cutres, tales como "con la que está cayendo..., tal como está la cosa...", que dichas frases ya las he oído trillar y hollar por doquier) y me uno a las felicitaciones a alguien cuya principal virtud es la ser un grandísimo currante. Porque sí, porque lo digo yo. De la palabra y de la música, pero sobre todo de la palabra, tratando con ella de entender el mundo y de poner un poco de orden a su alrededor, Nancho Novo es un currante. Su personaje convence sobre todo porque es humilde y se sabe ganar al público con esa infatigable cualidad del que no se cansa de agacharse y volverse a levantar, de dar y de recibir lo que sea, aunque sea una (ya sabéis). Si no lo fuera. intentaría un espectáculo mudo, con sketches que recordaran a Groucho Marx, o a Chaplin, pero como sabe que sobre todo y por encima de todo es un narrador gallego, un embaucador de la palabra como aquellos que afilaban cuchillos de matanza por la Castilla sedienta, habla y saca sus miserias a relucir y hace de ello su modo de vida. Es ahí donde se gana al público, siendo como es y mostrándose como tal, no escondiéndose detrás del personaje. El Cavernícola es una obra desternillante e intuitiva sobre el modo en que se explora de la distancia entre los sexos. Y esa exploración está hecha por parte de alguien cabal, un hombre que está encantado de serlo con todos los reproches que ello le acarree, que le gusta ser como es y que por ello ama la dialéctica de los sexos, las benditas diferencias lo que le obliga a poner un poco de cordura en los tópicos y en la maldita tan traída y llevada corrección política. Se merece el aplauso general por poner los puntos sobre las íes: lo primero, de la Real Academia de la Lengua, y después, de todos los demás. Un gran defensor de la lengua, Nancho Novo. Escritor, músico, payaso, compositor, casi médico pero, ante todo actor, lanza una llamada a los productores de cine con ese humorismo de los cómicos de la legua: que ya le podéis llamar; que le habéis respetado estos cuatro años de éxito con El Cavernícola y os lo agradece, pero que ya podéis volver a contar con él. Vale.
El Cavernícola, de Rob Becker Teatro Fígaro - Adolfo Marsillach de Madrid. 26 de abril de 2012
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UN ESPECTÁCULO INCLASIFICABLE: THE LIFE AND DEATH OF MARINA ABRAMOVICH
Es indudable que Gerard Mortier consigue crear expectación en sus planteamientos sobre la programación del Teatro Real. La polémica, presente tanto en el público como en la crítica, colabora a ello. Después de Choers uno de los peores espectáculos que uno ha visto en ese teatro, nos llega The Life and death of Marina Abramovich, dirigida por Robert Wilson, un director que ya nos aburrió en Peleas y Melisande con sus planteamientos estáticos, pero que al ser lo que un directivo del Real nos comentaba, de la “compañía de ópera” de Mortier, estamos seguro que nos honrará con su presencia mientras el belga esté con nosotros. Sabido es que el personaje central de la obra, Marina Abramovich es uno de los iconos del llamado Performance, y esta producción del Teatro Real en colaboración con varios teatros europeos, estrenada en el Manchester International Festival, pretende ser su biografía teatral. El planteamiento de Wilson es contar a través de un personaje, interpretado magníficamente por el actor americano Willem Dafoe, un corifeo con reminiscencias del estilo de Joel Grey en la película Cabaret. El relato va acompañado de la escenografía, muy brillante a veces, aburrida otras, de Wilson que como siempre abusa y en esta ocasión satura, de las “andaduras a cámara lenta” de los personajes de la obra. Las escenas, enormemente estáticas y a veces inconexas con el devenir de la obra, rompen la tensión dramática, que solo la calidad de Dafoe consigue mantener. Musicalmente la obra dice poco pues se convierte en una especie de recital de un cantante pop Antony, nueva versión de Demis Roussos, contagiado del estatismo de Wilson y con la esporádica intervención del contratenor Christopher Nell, que poco tiene que ver con el argumento. A ello se une también la intervención del Svetlana Spajic Group interpretando danzas eslavas. Las intervenciones de la protagonista, Marina Abramovich, tanto en su parte hablada como cantada, fueron vulgares. ¿Es un espectáculo fallido? En nuestra opinión no, quizás inclasificable, pues independientemente de su excesiva duración y su escenografía reiterativa, está dotada de una brillantez visual con el gran dominio de la iluminación de Bob Wilson y una sólida interpretación por parte de Willen Dafoe. La cuestión que se ha planteado en múltiples foros es ¿se trata de una ópera? A nosotros nos parece un espectáculo, teatral, con un cantante que nos “suelta” sus canciones. En líneas generales nada que ver con lo que se espera de una ópera. ¿Quiere esto decir que en el futuro la temporada oficial del teatro se abrirá a la música pop y veremos a cantantes como Dani Martin, ex del Canto del loco o a los decibelios de Lady Gagá? No lo sabemos sinceramente. En la rueda de prensa previa al estreno, Bob Wilson se quejaba amargamente de que los protagonistas, en su mayor parte residentes en Nueva York, no habían conseguido que sus obras se estrenaran en el Metropolitan, tachando a este teatro de ópera de conservador. A lo mejor la respuesta está en que lo que se espera en esta sala neoyorquina es ópera, y más teniendo en cuenta que al igual que en Madrid, hay salas especializadas en otro tipo de teatro, experimental, alternativo, en las que perfectamente cabe un espectáculo, por lo demás interesante, como el que se ha presentado en el Teatro Real.
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EL DÚO DE LA AFRICANA - LOS BAJOS PRESUPUESTOS BAJAN LA CALIDAD
Dentro del programa de las fiestas de 2 de Mayo se programa una zarzuela de género chico El dúo de La Africana, conocidísima obra de uno de los mejores compositores dentro del género, el maestro Fernández Caballero con libreto de Miguel Echegaray. Es una producción del Teatro Arriaga de Bilbao bajo la dirección artística de Emilio Sagi, lo que ya de por sí constituye un aliciente, añadido a la presencia de una de las mejores sopranos del panorama lírico español, la granadina Mariola Cantarero. La sorpresa para el público es que en vez de una orquesta, la dirección musical de Rubén Fernández Aguirre se ciñe a una interpretación al piano que él mismo realiza, eso si, con brillantez y que creíamos solo privativo de centros culturales y compañías de aficionados. En cualquier caso teníamos curiosidad por ver los resultados que lamentablemente no fueron muy halagüeños, pues como toda representación de zarzuela, que se considere de un mínimo nivel, la presencia de una orquesta que le proporcione soporte musical, tal y como lo concibieron sus autores, es imprescindible, porque de lo contrario la obra resulta pobre. La misma pobreza se sintió en el coro, de seis cantantes femeninas y seis masculinos, mejores las primeras, pues es una obra en la que el coro tiene una importante participación, en números de un gran nivel musical. Respecto a la dirección artística, el indudable ingenio de Sagi salva las deficiencias presupuestarias de las que adolece toda la obra y dentro de un clasicismo, que esta zarzuela agradece, el dinamismo del tratamiento actoral y escenográfico, en los que Sagi es un auténtico maestro, recordemos su magnífica dirección de I due Figaro en el Real hace unas semanas, compone una producción muy consistente. El elenco actoral y canoro presenta altibajos. Muy bien Mariola Cantarero como Antonelli, sobrada para esta obra, con esa voz potente, bien timbrada y llena de matices, que acompaña con una gran soltura dramática incluso en su parte hablada. Una muy buena voz la del tenor Javier Tomé en un más que notable Giuseppini. Excesiva la Amina de Itxaso Quintana, agotadoramente histriónica. El Querubini de Felipe Loza simplemente correcto, algo envarado, en un personaje que requiere de una vis cómica, que en este papel aún no parece haber desarrollado. El resto bien en general. Tanto Loli Astoreka, como la sastra, Mitxel Santamarina como bajo de la compañía, Lander como Inocente y el todo el reparto secundario. El público aplaudió sin demasiada convicción excepto en los protagonistas, Cantarero y Tomé y se echo de menos la presencia de Sagi, auténticos “salvadores” de una representación con muchas carencias.
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REALIDAD SOCIAL URBANA CON HUMOR E INGENIO: PERRA VIDA, DULCES SUEÑOS
Afortunadamente aún tenemos la suerte de asistir a espectáculos como el que se nos presentan en la Sala El Montacargas, Perra vida, dulces sueños, en la que dos personas, hombre y mujer, nos cuentan su vida, con sus sueños, sus tristes realidades son dos trabajadores de una empresa sujetos a las veleidades de sus superiores, un supervisor, maltratador psicológico del trabajador y una cándida secretaria cuya perspectiva vital se la marcan los horóscopos, hasta que sus sueños astrológicos parecen cumplirse, en una interesada relación con su jefe, el director general. La realidad para ambos toma un sesgo duro, que finalmente acaba con un final tan esperanzador como inesperado. Las ilusiones retornan, la vida sigue. Toda la obra esta soportada por un más que sólido texto de Miguel Morillo que si bien refleja la realidad, no desdeña la comicidad combinándola con toques de tristeza, a través de unas actuaciones actorales magnificas de Aurora Navarro, creando un personaje que inspira ternura, lastima y a la vez desarrolla una comicidad que invade al espectador y, por otra parte, Manuel Fernández en ese papel de operario de la empresa al que todo le sale mal, eternamente cabreado con la vida, con el mundo y en particular con su supervisor. Es realmente notable que una producción de muy bajo presupuesto, pueda alcanzar cotas de ingenio como las que alcanza esta obra, capaz de despertar la sonrisa, la carcajada y la emoción del público. El ritmo que se imprime a la obra es enloquecedor, sin respiro ni para los actores ni para el espectador. En resumen, si se quiere pasar un rato delicioso, con el ingenio de una obra en la que muchos se pueden ver reflejados, pásense por la sala El Montacargas. Lo disfrutaran.
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UNA VEZ MÁS, SANTIAGO MONCADA… - VIOLINES Y TROMPETAS
Esta comedia tuvo un rotundo éxito en 1977, año de su estreno. Eran otros tiempos, había otra mentalidad, otras costumbres, otras formas. Supongo que el momento que vivimos es el idóneo para que un texto de estas características regrese y vuelva a triunfar. Supongo que las circunstancias que estamos atravesando son las aptas para disfrutar con las vivencias de tres músicos de cámara que comparten no sólo la profesión, sino también sus objetivos amorosos. Supongo que estos fines resultan logrados. El trabajo de los intérpretes, incluida la labor de Ivonne Reyes, es notable; aunque no debemos olvidar que son personajes simples, sin aristas; son personajes lineales, que no presentan complicación alguna, más allá de la de provocar la hilaridad en el espectador. Los avatares que van sufriendo son simples, comunes y para qué negarlo, muy trillados. Las situaciones “imaginadas” por el autor son muy similares a las “creadas” para otros momentos teatrales, con lo que casi se podría decir que además de inspirarse en sí mismo, Santiago Moncada puede haber cambiado los nombres, los parentescos y las profesiones de sus personajes para escribir lo mismo una y otra vez… Pero al público, que advierte estas circunstancias, parece darle igual. Siendo objetivos, la escenografía y vuelvo a repetir, el trabajo del elenco es correcto; más que eso es la labor de Antonio Vico, quien se lleva al ovación más cerrada del público. Ivonne Reyes, casi debutante en estas lides, defiende con soltura su personaje… Pero más allá hay poco. En más de una ocasión he podido charlar con Jesús Cisneros (quien alterna su trabajo en la obra con Javier Tolosa) y me ha afirmado que una compañía privada no puede aspirar a más; que una compañía privada no puede arriesgar su dinero en obras de teatro más profundas, con mensaje, o en propuestas que inviten a la reflexión a un público que quizá ante un título de estas características no llenaría el teatro. No sé si este pensamiento es el correcto, pero parece que a Descalzos Producciones esto le funciona y al fin y al cabo es lo que cuenta. “Violines y trompetas” es una propuesta aceptable dentro de la “normalidad” que la caracteriza y no está mal… Ese no está mal, viene dado, repetimos por el trabajo interpretativo notable de cuatro actores convencidos de lo que hacen.
VIOLINES Y TROMPETAS. Teatro Muñoz Seca. Autor: Santiago Moncada. Dirección: José Troncoso. Intérpretes: Ivonne Reyes, Cristina Peña, Antonio Vico y Javier Tolosa.
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No sé si recuerdan ustedes La cerillera, aquel terrible cuento infantil de Andersen en que una niña, en Nochebuena, se acuerda de su madre mientras pasa hambre, frío y soledad. Su madre también era cerillera, como ella, y la niña ha heredado el puesto, el frío y la desatención de los paseantes. La acción transcurre en plena calle, al lado de una farola, todo escarcha y noche de fiesta. Por las ventanas, se ve a las familias celebrando felices la Navidad entre buenos manjares, abrazos, brindis, felicitaciones... Todo reluce, incluso la nieve que se viste de gala, y entre tantas promesas de felicidad, la niña pobre espera un milagro... Ver a su amorosa y sonriente madre... ¿La verá? Para un espíritu de niño, éste es un reto. Todos deseamos crédulamente que la niña aterida encuentre el calor que necesita, que pueda ver a su madre y revivir... que esa cerilla, la última que le queda y por la que recibirá una paliza si no lleva a casa el producto de su venta, resista hasta lograr el milagro. La voz de Olga es sugerente y maternal, con unas resonancias navideñas de canción de cuna que alcanzan a todas las culturas, Olga habla un español tan perfecto, que parece de Colombia. Es de Bulgaria pero lo ha trabajado mucho, muchos años en España y, dentro de España, en Asturias. La niña, aunque hecha del material de un títere, no nos duele menos en su necesidad y en su ilusión que si fuera de carne, tan bien manejada está por su autora. Su tierno espíritu apela al hada madrina que todos desearíamos ser en ese momento. Parece que por fin la niña va a vencer el frío bajo el conjuro mágico de la voz de Olga. Todo es suspense hasta el final. Con sabiduría, se dosifica y se alimenta el misterio de cada cerilla, tanto que, incluso para los que se hayan leído el cuento, tiene algo de magia e intriga ¿Habrá alguna esperanza para la pequeña cerillera? ¿Se acabarán cumpliendo sus pequeños deseos?
PEQUEÑOS DESEOS está basada en el cuento de Andersen Texto, voz y muñecos: Olga Churchic Director: Aleksandar Curcic Escenografía Olga Churchich Marionetas Olga Churchich Diseño iluminación Alberto Ortiz Para todos los públicos a partir de 6 años Fecha: 20 de Abril de 2012 Teatro Riera (Villaviciosa, Asturias)
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AFUERA ES DE NOCHE Ó COMO SI LO FUERA POR ÚLTIMA VEZ: COMO SI FUERA ESTA NOCHE
Dos mujeres en un mismo espacio que la luz dibuja y marca: la una cose, pobre cabeza gacha bajo una bombilla escuálida que cae sobre la labor, y recuerda; la otra, más joven de apariencia, llega cargada de novedades y proyectos, pero sobre todo temores. Temores por su estado, temores ante la felicidad. Son madre e hija. La hija va sobre horribles tacones que deja en cuanto puede, y ciñéndole espalda y cuello la horrible correa del bolso. ¿Se iba a ahorcar y no encontró árbol? No hay esperanza. Parece que lo que diferencia a la hija de la madre es que aquélla sólo conoció un hombre. La escena se divide así en dos mitades casi simétricas que pretenden ser antagónicas pero que, no nos engañemos, son pasado y presente del contingente femenino de una misma familia cuya carga genética no ha cambiado tanto. Dos generaciones, la misma historia compartida como si no hubiera llovido, Como si fuera esta noche. De nada sirve morir. Tan vivas y presente están en la hija estas vivencias como la figura de la madre, que murió víctima de su amor pero que sigue presente, con sus mismos anhelos, en el cuerpo de la hija que tiembla ante la posibilidad de ser rechazada, la certeza absoluta de no creerse lo suficientemente buena para su hombre. Debería ser delito, pero es una realidad que se hereda, aquí y en Vietnam. Que tengo miedo a perderte porque bastante suerte he tenido al conocerte. Esta manía de las mujeres de prepararse para no decepcionar, ¿quién la resiste sin morir? La emoción es vivísima por cuanto que es real lo que tenemos delante, conocemos estos personajes, esas luces cenitales que los crean y recrean han vivido cerca de nosotros en el último medio siglo. Desearíamos vengar a esas mujeres. ¿De quién? Los hombres no tienen la culpa, dignos de lástima también. ¿Quién, entonces? ¿Todos y nadie? La escala de valores, las malditas apariencias. No sé si es suficiente. Nunca es suficiente. Me admiró esta función por la sencillez y la naturalidad de ambas actrices, más aún la madre. La escena no puede ser más escueta y realista, más equitativa, pero sale uno más lleno de rabia y de anhelos de acción que de muchos discursos feministas. Crees que va a ser un bodrio por el título de tango, y el masoquismo del tema recurrente que tanto promete, pero la función se desarrolla de manera prodigiosa y, mucho más allá de tópicos de postguerra, lo que deja claro es que hay heridas que siguen vivas porque se heredan como un legado irrenunciable.
COMO SI FUERA ESTA NOCHE Autora: Gracia Morales Dirección: Manuel Galiana y Óscar Olmeda Actrices: Julia Sanz y Susana Sanz Decorado y atrezzo: Local103 Regiduría y montaje: Mercedes Villegas, Pilar Ávila, Myriam Gas Producción: Martes Teatro Distribución: cuentame@martesteatro.com Sala Lagrada Fecha: 14 de abril de 2012
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…UNA REGENTA “DELUXE”… - LA REGENTA
A Marina Bollaín le gustan los retos y las empresas difíciles. Cuando le llegó la propuesta para adaptar una de las tres grandes novelas del siglo XIX, no dudó en su elección ni en su respuesta afirmativa. Así, tras leer “Pepita Jiménez”, “Fortunata y Jacinta” y “La Regenta” consideró a esta última como la más universal y también la más actual. De hecho “el catetismo” y “la crítica arbitraria” siguen siendo algunos de los lastres más pesados con los que carga el ser humano. Hoy en día también hay “Regentas”; mujeres que como “Ana Ozores” ven expuestas sus vidas privadas no sólo en tertulias más o menos reducidas, sino en ámbitos más amplios, en ámbitos globales que pueden resultar aún más humillantes que en la época en la que “Clarín” escribió su gran novela. Hoy en día “lo público” y “lo privado” caminan por un mismo sendero, sin fronteras, sin una separación que nos indique hasta dónde podemos llegar, que nos indique qué línea no debemos traspasar… Podrían pensar que esa frontera la marca el respeto, el buen gusto, la ética, la educación… ¿Se han perdido estos valores. A qué han cedido su puesto? Marina Bollaín ha trasladado el mundo literario de Clarín al mundo actual. ¿Cuál sería el ámbito en el que la vida de cualquier persona quedaría a la intemperie? Es claro, el plató televisivo de cualquier programa. Ése es el comienzo de la realidad teatral que ha imaginado la directora y adaptadora de esta propuesta. Un programa de máxima audiencia, al que acuden los diversos “testigos” de la infidelidad de la mujer que esa noche será “despellejada”. La puesta en escena funciona como un reloj. El humor es irónico e hiriente. La crítica es abrumadora. He leído algún comentario escrito por personas que han visto esta obra, en el que se quejaban del tratamiento que se da al público; estas personas consideran que se alude éste como un ser “tonto”, “poco capaz”… ¿No sería mejor que esa queja se reflejase en las audiencias. No sería mejor exponer esa queja a las cadenas televisivas que ofrecen basura, tras basura. No sería mejor pararse a pensar, a reflexionar si verdaderamente el público actúa de una manera poco inteligente? En esta “Regenta” somos público. Público de un programa televisivo, en el que el tiempo de acción se intercala. Así, vemos cuál ha sido la relación de Ana Ozores con su “psicólogo” de cabecera; cual ha sido su vehículo de unión con el galán de cine, con el que a la postre le será infiel a su marido; cómo ha sido su relación con un cónyuge bastantes años mayor que ella, a la que él adora como si de un padre se tratase… Considero que esta libre versión conserva la esencia del texto original; el fin con el que la novela fue concebida: Un fin crítico, un fin con el que colocar ante los ojos del lector, espectador, una realidad que necesita ser variada, un fin quizá hiriente para que reaccionemos y vivamos… Y dejemos vivir… A Marina Bollaín le gustan los retos y una adaptación, más cuando ésta es libre, es siempre un reto. En este caso el desafío está muy bien logrado. El reparto es notable y su trabajo magnífico… Entre otras cosas porque tras ver esta obra de teatro, nos asalta el deseo de leer o releer una de las grandes novelas de nuestra literatura.
LA REGENTA. Teatros del Canal. Autor: Leopoldo Alas “Clarín”. Adaptación: Marina Bollaín y Vanessa Montfort. Dirección: Marina Bollaín. Intérpretes: Mariona Ribas, David Luque, Chiqui Fernández, Alberto Vázquez, Paca López, Raúl Sanz y Ángel Savín.
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