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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición del 30-4-2008

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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 DESDE LA PLATEA

 

En esta sección el editor se propuso comentar algunas funciones a las que asiste.

La incorporación como colaboradoras de María Anunciación Fernández Antón y de Sofía Basalo amplía los puntos de vista y enriquece la opinión. Asimismo nos ocupamos de comentar la ópera y lo hacemos gracias a la colaboración de Francisco Mejorada Jiménez que  se encarga de este género. Periódicamente estamos incorporando algunos artículos escritos por Magda Ruggeri Marchetti y de algunos escritores que ocasionalmente nos envían sus colaboraciones.

 . No se tratará de crítica, sino de su punto de vista como espectadores, o sea: lo que ve 

DESDE LA PLATEA

Aunque las funciones que se comentan ya no estén en cartel, las mantenemos en esta página durante un tiempo como elemento informativo

 

Índice de comentarios

Pulsa en la máscara junto al titular del comentario al que desees ir

LA LEYENDA DEL BESO: UNA LEYENDA CON SOMBRAS Y LUCES

Por Francisco Mejorada Jiménez

FIDELIO, EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

COMO UNA AGUJA EN UN PAJAR... - EL INCORRUPTIBLE

Por Sofía Basalo

¿CUÁL ES LA RAZÓN DE ESTA COMEDIA? - MENTIRAS, MENTIRAS

Por Sofía Basalo

CÓMO REFLEXIONAN LOS RIFLES... - ARIZONA

Por Sofía Basalo

ROSSELLA FALK INTERPRETA A MARÍA CALLAS - «VISSI D’ARTE, VISSI D’AMORE, UNA SERA CON MARÍA CALLAS», EN EL TEATRO MANZONI DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

SIN COMBATE - TÍO BOB

Por Sofía Basalo

MUJERES ANTE SÍ MISMAS... - MUJERES FRENTE AL ESPEJO

Por Sofía Basalo

QUÉ PELO MÁS GUAY

Por María Anunciación Fernández Antón

HABITACIÓN 21, DE KIKE TORRES, EN LA SALA ÍTACA

Por Salvador Enríquez

VERDAD O CONSECUENCIA, DE PAOLA MATIENZO, EN LA SALA LAGRADA

Por Salvador Enríquez

NADA QUE ENVIDIAR... - LAS CUÑADAS

Por Sofía Basalo

LAS RAÍCES DEL MACHISMO - EL PINTOR DE SU DESHONRA

Por Sofía Basalo

UNAS “VECINAS”.... MUY ESPECIALES

Por Susana Spano (Argentina)

UNIVERSO DE PLÁSTICO - LA DAMA DEL MAR

Por Sofía Basalo

UNA ANTOLOGÍA COJA - LA VENTANA ROJAS

Por Sofía Basalo

PAN Y CHOCOLATE

Por María Anunciación Fernández Antón

BARTLEBY EL ESCRIBIENTE

Por María Anunciación Fernández Antón

TAMERLANO – HÄNDEL  - DOMINGO

Por Francisco Mejorada Jiménez

UNA COMEDIA... TRISTE - LA SEÑORITA DE TREVÉLEZ

Por Sofía Basalo

...CRUEL CUENTA ATRÁS... - CARNAVAL

Por Sofía Basalo

OPERA: RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

MEDEA, USTED DECIDE, en la sala lagrada

Por María Anunciación Fernández Antón

EL CID CAMPEA NUEVAMENTE - ROMANCES DEL CID

Por Sofía Basalo

UNA HUMANA LECTURA - REY LEAR

Por Sofía Basalo

INOLVIDABLE NOCHE DE SAN JUAN... - LA SEÑORITA JULIA

Por Sofía Basalo

LEJOS DE RUSIA... - TIO VANIA

Por Sofía Basalo

EN BUSCA DEL PARAÍSO - EN LA TOSCANA

Por Sofía Basalo

ÓPERA: «FALSTAFF» DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

...TUVE QUE VENCERME A MÍ MISMO... - ANTE LA JUBILACIÓN

Por Sofía Basalo

EL BURLADOR BURLADO - EL BURLADOR DE SEVILLA O EL CONVIDADO DE PIEDRA

Por Sofía Basalo

EL “RUGIDO” DE LA MARQUESA - EL PELO DE LA DEHESA

Por Sofía Basalo

EL DURO CAMINO HACIA LA LIBERTAD - EXORCISMO DE SIRENA

Por Sofía Basalo

MARI PURI CONTRA LA MALVADA ANDRAJOSA

Por María Anunciación Fernández Antón

LAS LUCES DE PIZZI EN LA GIOCONDA

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN MONTAJE ESPECTACULAR EN LA ZARZUELA: LA GENERALA

Por Francisco Mejorada Jiménez

 

LA LEYENDA DEL BESO: UNA LEYENDA CON SOMBRAS Y LUCES

 Nos llega una nueva producción del teatro de La Zarzuela, se trata de una de las obras calificadas como “gran zarzuela” y realmente lo es, pues si bien no es de las más populares y representadas, musicalmente es un prodigio. Hablamos de La leyenda del beso, de Soutullo y Vert, esa pareja de compositores que nos han dejado obras inolvidables y que alcanzaron la cima con esta obra. El libreto pertenece a tres escritores curtidos en el género lírico español, Enrique Reoyo, José Silva Aramburu y Antonio  Paso (hijo). Quizás por esta amalgama de estilos la obra es poco sólida dramáticamente, aunque en esta producción se reduce sensible y afortunadamente el texto.

 La línea de la actual dirección del Teatro de La Zarzuela, es la de consolidar la progresión de este género y para ello ofrece grandes montajes y unos elencos de gran nivel.  Así sucede con esta obra, de gran complejidad en lo referente a lo musical y a las voces. La complejidad musical está bien resuelta por la orquesta titular del Teatro dirigida por Miquel Ortega, aunque en varios momentos el ritmo es algo lento quitándole fuerza a determinados números, como el dúo de soprano y tenor. Bien llevada La Zambra e interesante el famoso intermedio, al darle predominio a los violines; otra forma de ver la partitura. El tema de las voces lo trataremos más adelante.

 El montaje escénico está dentro de la más ortodoxa línea marcada por la obra y con la necesaria exclusión parcial de texto, pero con falta de ritmo y de luz, por lo que se resiente la obra, especialmente en los números cómicos. Algo más de fuerza dramática  en las situaciones de celos también se echaron de menos.

 En cuanto al elenco,  la buena intención del Teatro de ofrecernos  cantantes de un buen nivel,  en esta ocasión no dio los resultados apetecibles, pues quizás la inexperiencia en este género de un cantante de la relevancia de Aquiles Machado autentico “fichaje” para esta obra, le jugo una mala pasada y  no estuvo a la altura esperada, aunque sin duda tuvo momentos brillantes. Tampoco María Rodríguez estuvo bien, pues se encontró vocalmente fuera de la obra en varios momentos, lo que nos hace dudar de la idoneidad de este papel para ella o que no se encontraba en un buen momento. Manuel Lanza empezó con dudas, pero pronto se convirtió en el referente de la noche tanto vocal como dramáticamente. El resto bien, tanto los menos curtidos en escenarios líricos, como los veteranos Rafael Castejón y Pepa Rosado.

 El ballet, muy importante en esta obra por su intervención en La Zambra, cumplió ampliamente su cometido, y fue generosamente reconocido por el público. Es indudable que  Madrid está ávido de un ballet estable.

 En resumen, una representación con altibajos, siempre en una línea de buen nivel pero sin duda a un nivel inferior a anteriores producciones.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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FIDELIO, EN EL TEATRO REAL

Dentro del ciclo Beethoven programado por el Teatro Real, se ha incluido la única ópera  del compositor de Bonn, que tuvo su embrión en Leonora, pero que finalmente terminó por llamarse Fidelio.  El principal atractivo de esta representación era la dirección del director musical, ClaudioAbbado, al frente de la Mahler Chamber Orchesta en dos de las representaciones, reservando la tercera  para el joven director Elvind Gulberb Jensen

 La producción que ofrece el Real es una coproducción de  los teatros de Reggio Emilia, Comunale de Módena y Ferrara y Festival de Baden-Baden bajo la dirección artística de Chris Kraus, con escenografía de Maurizio Balò

 Fidelio es una obra no demasiado representada en España a pesar de que musicalmente es un auténtico prodigio, si además está interpretada por una orquesta del nivel de la  Mahler Chamber Orchesta el resultado puede llegar a ser  magistral. Esta orquesta formada bajo la dirección de Abbado, es una de las mejores formaciones del mundo  gracias a un exhaustivo trabajo del maestro, sustentado en una excelente selección de músicos. El resultado es un sonido perfecto bajo una dirección perfecta,  que nos llevo a un vibrante Fidelio.

 La dirección artística, basada en la siniestra oscuridad de una prisión, nos pareció interesante, aunque pueda resultar en determinados momentos asfixiante. Muy buena la propuesta de las máscaras, símbolo de la falta de libertad, el anonimato y a la vez la desgarrada frialdad de unas cabezas pasadas por la guillotina, rodando por el suelo. Quizás la dirección de actores a pesar de ser un reconocido cineasta, nos pareció simple, con unos arcaicos conceptos de un tullido, Don Pizarro, cayéndose sin motivo, para forzar el dramatismo del momento. Muy bien el uso de las luces que culmina con el estallido de luz final, estallido de la libertad, que se ensombrece con la aparición de guillotinas y la de nuevo el ejército que provoca la separación del poder y el pueblo.

 En cuanto al elenco de cantantes, Clifton Forbia, sustituto del inicialmente anunciado Jonas Kaufmann en el papel de Florestan, cumplió con el papel,  tiene una potente voz  pero con un agudo excesivamente apretado... No nos gusto la Leonora de Anja Kampe pues a pesar de su bella voz, tuvo varias desafinaciones imperdonables en un escenario como el Real. El Rocco de Giorgio Surjan correcto y en la misma medida juzgaremos a su “hija” Marzelline, Julia kleiter. Nos gustó Albert Dohmen en su tullido Don Pizarro. Muy bien también el  Don Fernando de Diógenes Randes, voces rotundas las de ambos,  potentes y bien timbradas. En resumen, un elenco algo irregular y con nivel general  simplemente  correcto.

 En resume, una interesante representación con una orquesta excelentemente dirigida, en una partitura de la más alta calidad,  con un elenco de cantantes que no aportan nada a la obra y un  gran montaje que subrayó las intenciones criticas de una ópera orientada a reflexionar sobre la injusticias y las desviaciones del poder.

 

  Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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COMO UNA AGUJA EN UN PAJAR... - EL INCORRUPTIBLE

Vivimos en un mundo corrupto; repleto de ángeles con más o menos predisposición a la caída; de ángeles que perdieron sus alas en una tienda de empeños a cambio de un ascenso, de un aumento, de un honor mancillado... de ángeles sin alma, se les quedó pegada en el camino sin retorno al paraíso... fiscal. Pero hasta el ángel caído fue una vez un ángel... ¿o no?

Cuando Helder Costa pensó en escribir un texto sobre la corrupción política se encontró con que ya había muchos y todos llevaban el sello del escándalo... fraudes, sobornos, cohechos, chantajes... con lo que decidió abordar el tema desde otra perspectiva. Una visión heroica, incomprendida a veces, inocente e ingenua casi siempre y cómo no repleta de ironía y sarcasmo.

El protagonista sería un hombre, un político llamado “Honesto” que no consigue caer en las garras de la corrupción y eso que lo intenta... porque es demasiado ingenuo o sincera o llanamente porque no lo invitan “a la fiesta”.

Desde su honestidad, verá cómo su amigo de toda la vida va ascendiendo a la par que sus actos corruptos; cómo ese amigo le ofrece un trozo de pastel y cómo no es capaz de saborearlo; cómo su mujer desprecia su honradez; cómo una psicóloga y un psicoanalista argentino le aconsejan entre interminables recetas de Prozac mantener siempre el pensamiento en positivo “yo puedo ser corrupto y por tanto puedo conseguir lo que me proponga”

El texto está lleno de humor, inteligencia e ironía. El ritmo es ágil, más aún cuando en esta puesta en escena sólo son dos los actores que dan vida a la infinidad de personajes que aparecen en escena, puesto que el tercero en cuestión, Óscar Huéscar, es el protagonista, Honesto.

La escenografía es enormemente sencilla y rotundamente eficaz.

Las alusiones son directas, claras y dan en la diana con estudiada premeditación y alevosía.

Supongo que “Ángeles Caídos” hay en todas partes, pero para Hélder Costa el ángel de los ángeles caídos tiene un gran sentido de la patria, le gustan las gaviotas y su caída tiende a la derecha.

Quizá esta propuesta debiera ser ideológicamente más imparcial, pero ¿quién lo es?... además mojarse siempre es bueno y más ahora que llega el buen tiempo...

 

EL INCORRUPTIBLE.

Sala Pequeña del Teatro Español.

Autor y Director: Helder Costa.

Intérpretes: Óscar Huéscar, Cecilia Solaguren y Rafael Campos.

 

  Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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¿CUÁL ES LA RAZÓN DE ESTA COMEDIA? - MENTIRAS, MENTIRAS

 La última comedia de Juan José Alonso Millán estrenada en Madrid, está basada en otra función que vio la luz en 1974 en el Teatro Benavente, ya desaparecido, con intérpretes como Mari Carmen Prendes y Rafael Somoza. Para esta ocasión el autor afirma haber actualizado en algunos aspectos esta pieza que aún así resulta antigua, muy antigua. Es antiguo el planteamiento, antiguo el envoltorio, antiguos los comportamientos de los personajes e incluso la interpretación, cuando no nefasta...

Una mujer (Silvia Tortosa) encierra a un hombre (Paco Hernández) y lo mantiene engañado durante treinta y cinco años diciéndole que la guerra civil no ha terminado. Todo este complot viene dado por el miedo de la primera a perder al hombre que ama. El miedo aviva su imaginación e inventa nuevas estrategias bélicas, inexistentes partes de guerra, bombardeos... llegando incluso a contratar “los servicios” de tres milicianos impostores que semanalmente acudirán a su domicilio con la intención de “dar el paseo” al fascista que tiene retenido en su casa. “La víctima” escucha con extrañeza las noticias de las reiteradas Batallas del Ebro... hasta plantearse que en todo ese tiempo las tropas del glorioso ejército de liberación nacional podrían haber dado mil y una vueltas a España... sin entrar en Madrid que a estas alturas sigue siendo “el último bastión rojo”... Benito, que así se llama el protagonista, en ningún momento desconfía de su mujer que ha logrado la anuencia de todo el vecindario, incluso de una asistenta que sigue fregando los suelos de rodillas y cocinando con carbón... El desenlace se precipita cuando un marchante de arte (Benito pinta y su mujer a escondidas ha hecho de él todo un artista) ha organizado una exposición y exige la presencia en la misma del autor. Benito, bueno como él solo, no sospechará la verdad cuando proceda a dar su primer paseo por el Madrid de 1974 y descubra grandes avenidas hechas según su creencia para el paso de los carros de combate (esto me pareció muy ingenioso, la verdad), descubra los socavones “gallardonianos” y los confunda con trincheras que realizan voluntarios sin cascos... o vea a un grupo de hinchas merengues y los confunda con anarquistas... Benito “el inocente”, seguirá amando a su mujer cuando el párroco le cuente una a una “las bolas” que le ha metido su mujer y le explique el porqué de las mismas... El final es lógico, los dos se casan en un refugio antibombardeos, porque el pobre Benito que pasó su vida encerrado, se ha hecho a ello y para qué va a salir ¿no? Si lo mismo viene otra guerra...

El argumento, los personajes, las reacciones, los porqué de estos personajes son antiguos, muy antiguos... y no voy a decir “machistas” porque quizá se me vea como demasiado radical, pero el personaje femenino protagonista que interpreta Silvia Tortosa me parece ridículo... con mucha imaginación, pero ridículo...

La dirección así como la interpretación es deficiente y en según qué casos inaceptable...

De este calificativo “demoledor” puedo excluir a Paco Hernández y a Perla Cristal. Silvia Tortosa me parece cursi, forzada, muy poco creíble... pero realmente su personaje es tan irreal que qué va a hacer la mujer ¿no?...

El resto de la “trouppe”... se podría haber quedado en su casa, sobre todo “la guapa, alta y delgada” Eva Raboso que según Juan José Alonso Millán “borda su papel, incorporando su personaje nuevo a la comedia y augurándole un futuro fantástico en la interpretación”... no sé qué ha visto el autor en esta señorita, bueno sí lo sé, pero de augurarle un futuro yo lo hago en el campo de las pasarelas, porque es lo único que hace en la obra. Lucir modelitos a cual más sofisticado mientras deja en el escenario el desagradable sabor de una interpretación nefasta y burda. El trío de milicianos no canta mal, cuando lo hace, sólo que se lanza al mundo de la música al final, con lo que salvo los tartamudeos del tercero en discordia... nada que añadir... ¡Ah, sí un sacerdote!... que es invisible...

A todo esto hemos de añadir el hecho de que resulta, además, demasiado larga... con lo que... lo tiene todo ¿no?

 

MENTIRAS, MENTIRAS

Sala II del Teatro Arenal

Autor: Juan José Alonso Millán

Director: Juan José Alonso Millán

Intérpretes: Silvia Tortosa, Paco Hernández, Perla Cristal, Eva Raboso, Favio León, Susana Lois, Félix Granados e Ignacio Fernández.

 

  Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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CÓMO REFLEXIONAN LOS RIFLES... - ARIZONA

 George (Alberto Delgado) y Margaret (Aurora Sánchez) esperan pacientemente en el desierto la oportunidad de reflexionar con sus vecinos del sur...

Unos vecinos a quienes no conocen. Unos vecinos que no son niños, se disfrazan de niños para engañarlos, para despertar en ellos una ternura que los debilite. Unos vecinos que quieren subir al norte para robarles sus propiedades, para menoscabar su libertad, para despojarles de su patria... unos vecinos que desconocen la moral y la decencia... unos vecinos que no tienen derecho a serlo...

George y Margaret han de velar por la seguridad del país, por su propia seguridad. George y Margaret han de reflexionar, rifle en mano, si es preciso, con unos vecinos a los que no se les otorga ni tan siquiera el beneficio de la duda...

... La duda... el gran enemigo del dogma, de la violencia por la violencia misma, de la intransigencia y la intolerancia...

La duda que personifica Margaret. La interrogación, la fuerza de una humanidad que comienza a ver grietas en los muros levantados por el miedo, la fuerza de la sensatez que intuye la mentira en la propaganda hueca y mediática que pretende convertirnos en meros monigotes.

La duda frente al dogma, George. La duda frente a la ignorancia y el miedo. La víctima que no se permite pensar, “no se puede pensar, no se debe pensar, es peligroso tratar de comprender...” La debilidad protegida por unas afirmaciones categóricas y endebles... La debilidad que no se puede permitir ser débil... Que no resistiría la posibilidad de equivocarse, la posibilidad de admitir que hace mucho tiempo pudo ser un vecino que llegó a un país para sobrevivir... Que no sería capaz de respirar en un universo abierto y sin fronteras, en un mundo diferente al que se ha construido, mentira a mentira...

Juan Carlos Rubio escribió “Arizona” a partir de una noticia en la que se decía que “civiles norteamericanos se habían organizado para patrullar juntos la frontera entre México y Estados Unidos y contener así el constante flujo de inmigrantes ilegales...” El Gobierno Americano, dio la callada por respuesta. La tierra de la libertad demostró de nuevo la gran falacia en la que está instalada, la gran mentira que la mantiene como altruista defensora de los países oprimidos por la tiranía... Pero ésta es sólo la excusa. No estamos a salvo de los feroces rifles reflexivos... En este caso es Arizona, pero fronteras, vecinos, miedo y dogma hay en todas partes... Con este texto el autor andaluz obtuvo la mención de honor del Premio Lope de Vega de teatro. José Monleón lo apunta en un texto que se incluye en el programa de mano de la obra, el único “pero” que se le puede poner a “Arizona” es su duración. Es excesivamente corta, con lo que los matices, la evolución de los personajes, el porqué del final absolutamente rotundo resultan un tanto precipitados.

Aurora Sánchez y Alberto Delgado están perfectos, más que eso incluso. Ella como la mujer callada y sumisa en un principio, mar tempestuoso de dudas, preguntas y humanidad, después. Él como el tipo americano, poseedor de la verdad absoluta a la vez que débil, quebradiza y aplastante. Incapaz de responder preguntas. Incapaz de resistir el primer ataque de sensatez y cordura. Incapaz de comprender que tal vez esos vecinos puedan ser niños y no adultos disfrazados de niños para engañarlo... No puede haber otro mundo fuera de aquel en el que su terror se mueve, con lo que no puede haber otra salida cuando la puerta se ha abierto y el más allá ha sido mostrado por alguien que no ha venido del sur precisamente...

Juan Carlos Rubio no ha necesitado añadir nada más al absurdo de la situación, al absurdo del comportamiento de estos personajes, irreales por sí mismos. Puede pensarse que se exceda en el boceto de la personalidad de estos seres, pero no lo creo, porque claramente está plasmando una realidad, no es algo que el autor se haya inventado. Americanos hay muchos y cómo no, de muchas clases, y con muchas formas de “reflexionar”... pero al igual que fronteras hay en muchos lugares y de muchas formas... seres como George hay también en muchos lugares y también, muy cerca, demasiado cerca, quizá...

 

ARIZONA

Teatro Triángulo

Autor y director: Juan Carlos Rubio

Intérpretes: Aurora Sánchez y Alberto Delgado.

 

  Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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ROSSELLA FALK INTERPRETA A MARÍA CALLAS
«VISSI D’ARTE, VISSI D’AMORE, UNA SERA CON MARÍA CALLAS», EN EL TEATRO MANZONI DE BOLONIA

Autora e Intérprete:  Rossella Falk.

Dirección: Fabio Battistini

  Rossella Falk, gran actriz e intérprete de tantas emocionantes heroínas, leyendo libros, revistas, entrevistando testigos y ordenando sus recuerdos personales, ha recogido toda la vida de su entrañable amiga María Callas y metiéndose en su misma piel ha montado no un sencillo recital, sino un verdadero espectáculo dirigido por Fabio Battistini.

Ya en Madrid habíamos visto Master Class sobre la gran soprano interpretada por otra excepcional actriz, Nuria Espert, pero se trataba sólo de una breve parte de su vida. Este espectáculo, estreno absoluto en Bolonia, abarca toda su existencia y se ha presentado después en los más importantes festivales de teatro, abriendo la temporada del Teatro Valle de Roma.

 Rossella Falk sube al escenario desde el patio de butacas con un traje largo y oscuro acompañada por la voz grabada de María Callas en la famosa aria de Tosca: Vissi d’arte, vissi d’amore. Habla como si fuera la misma cantante y cuenta su vida, imitando perfectamente su voz y sus ademanes como si estuviese abriendo su corazón al público. Empieza por su terrible infancia en Nueva York donde había nacido en una familia de griegos inmigrados y después en Grecia donde había sufrido el hambre. Poco agraciada, obesa, con gruesas gafas, última en el afecto de su madre que prefiere a la hermana guapa y espigada, lucha desesperadamente para cuidar su voz en la que ella cifra acertadamente su fortuna.

Rossella Falk continúa reteniendo la atención del público que sigue encantado sus palabras, sus movimientos, mientras la acompañan grabaciones originales de las más conocidas arias interpretadas por la gran soprano. Pasa revista a sus primeras pruebas, a sus derrotas, al encuentro con Meneghin, su primer admirador, empresario y después marido, a las angustias de los estrenos hasta el gran amor con Onassis, insensible, rudo y vulgar. Pero subraya también el orgullo de ser consciente de su magnífica voz, el engreimiento por los exaltantes éxitos, considerándose sin rivales y refiriéndose con desprecio a las demás sopranos, porque nadie se había visto rodeada de tanto cariño y admiración por sus incondicionales, ni había arrancado tantas ovaciones como ella.

En la segunda parte es Rossella Falk quien se interpreta a sí misma presentándose en el escenario con una bata y hablando de la amiga del alma. Recuerda los primeros encuentros con ella y en particular el último, quince días antes de que María muriese sola en su casa de París. En efecto el 1 de septiembre de 1977 la convencieron con dificultad a ir a cenar Chez Maxim’s y a la salida una multitud la rodeó aplaudiéndole, algunos le ofrecieron rosas rojas y Rossella intentaba darle ánimos haciéndole ver cuanto la amaba y admiraba el público. María contestó: «He recibido flores, mensajes de amor, pero en todos estaba escrito: te queremos, mientras nadie me ha escrito: te quiero».

El público, en pié, aplaudió entusiasmado gritando: «Brava, Rossella». ¡Verdaderamente un gran éxito!

 

  Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti

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SIN COMBATE - TÍO BOB

Ciertamente el texto de Austin Pendleton es un combate a corazón abierto. Un combate dialéctico tras el cual laten presurosos y llenos de angustia los miedos de dos seres que intentan vivir lo más alejados posible de lo que realmente son. Bob es un hombre solitario, desencantado quizá de una sociedad hipócrita y vacía; asentada en una superficialidad que la convierte en un ente evanescente e incoloro. Bob odia, desprecia incluso lo que desea, lo que necesita, lo que quiere en el fondo. Bob pretende convencerse de que va a morir solo, necesita morir solo sin la compasión falsa y hueca de una mujer que anhela verlo muerto, de un hermano que lo detesta en unas fotografías contempladas día a día con emoción, de un sobrino que le echa en cara lo que lleva duramente a cuestas... Bob es un hombre lleno de amor. Un amor que ha esperado años, que ha negado generosamente, que ha guardado entre las páginas de unos libros que escribió consiguiendo ser, quizá, lo que no se reconoce... un amor que encuentra su reflejo en los ojos de un sobrino que tiene una novia a la que no ama, que se duele de un padre que lo desprecia, que acude a la llamada silenciosa de un tío al que adora... sin saberlo, sin admitirlo, sin poder evitarlo... Los insultos, los golpes, las humillaciones se suceden necesariamente para poder extraer de las ruinas de esas dos vidas la fuerza incorruptible del amor, la fuerza invencible de la dignidad, de una verdad que nos hace libres del verdugo más implacable, aquel que conjuga su delito en primera persona.

Miki Molina ha escogido un buen texto para emprender su primera aventura como productor. La puesta en escena es notable. Él mismo como Tío Bob resulta veraz, auténtico. Con intensidad y fuerza cuando el personaje lo requiere. Podría incluso estar sobresaliente si a su lado tuviese a un actor solvente, pero desde mi perspectiva, no es así. Carlos Pulido no cuenta con la entidad que necesita un personaje tan complejo, tan problemático, de tantos matices. No expresa más que la superficie de un joven que desprecia a su tío porque se desprecia a sí mismo. La fuerza que alguna vez emana de él lo hace de un modo anodino. Con lo que ese combate a corazón abierto rara vez se manifiesta sobre el escenario... entre otras cosas, porque tengo la impresión de que Carlos Pulido se deja el corazón en el camerino...

 

TÍO BOB

Teatro Arenal

Autor: Austin Pendleton

Adaptación: Sandra Blakstad y Juan Calot

Dirección: José Luis de Damas

Intérpretes: Miki Molina y Carlos Pulido.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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MUJERES ANTE SÍ MISMAS... - MUJERES FRENTE AL ESPEJO 

Todo comienza con un equívoco, tal vez, inocente. Una actriz ha de acudir a una prueba para protagonizar una película y confunde la dirección, presentándose en el domicilio de una escritora que no atraviesa por su mejor momento. Una escritora que buscando inspiración ha concertado una cita con un gigoló para, a partir de esa experiencia, hilar un argumento que cubra las expectativas de un editor exigente y asfixiante, a veces. A las ocho y media, Alicia (Ruth Lezcano) llamará a la puerta de Raquel (Amparo Ferrer-Báguena). Ése será el comienzo de un juego de equívocos, engaños, conflictos de caracteres e intereses entre dos mujeres aparentemente distintas. Un juego en el que se descubrirán a sí mismas a través de un proceso doloroso, casi cruel e inevitablemente necesario. La imagen y el ser se funden en dos mujeres que no acaban de conocerse y reconocerse en lo que se espera de ellas, que quizá no es lo que desean. Alicia es una joven actriz cuya rutina se viste de negativas, de fracasos conjugados en un tiempo condicional hipotético y de límites estéticos colocados en la cima del futuro de un modo arbitrario. Raquel, por su parte, es una escritora que desconoce su fuerza, su capacidad y su valía; ha pasado su vida al lado de un hombre al que ella atribuye su éxito y ahora se encuentra sola y desvalida y desamparada y en brazos de los ansiolíticos y atrapada en la mirada cristalina de un espejo al que no logra reconocer... Será ese encuentro, generosa dádiva de un destino que no existe si no es por nuestros pasos, el que haga despertar a nuestras dos heroínas, el que consiga que se miren a los ojos, en los ojos de un espejo que no deja de ser ellas mismas...

El planteamiento realizado por Joaquim Candeias es correcto e incluso impactante. A la labor física y directa de las actrices se unen unas proyecciones que no aportan demasiado, quizá porque la equivocación carezca de importancia y constituya en sí un débil planteamiento para lo verdaderamente relevante que es la lucha dialéctica de las dos mujeres, su descubrimiento y revelación.

El trabajo de Ruth Lezcano y Amparo Ferrer-Báguenas es simplemente correcto. Su presencia, a mi parecer, no llena el escenario del Teatro Lara. Las he visto demasiado frágiles, demasiado delicadas, sin la capacidad de modificar un registro que lógicamente se debe ver alterado tras lo que ocurre esa tarde... Sus voces tampoco consiguen convertir el texto en algo inolvidable... años atrás fueron Blanca Portillo y María José Alfonso las dos actrices que dieron vida a estas mujeres que se sitúan frente al espejo... Supongo que quien viera aquel montaje podrá llevar a cabo la ingrata labor de la comparación... yo, lamentablemente... o no,  no puedo.

 

MUJERES FRENTE AL ESPEJO

Teatro Lara

Autor: Eduardo Galán

Dirección y dramaturgia: Joaquim Candeias

Intérpretes: Amparo Ferrer-Báguena y Ruth Lezcano.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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QUÉ PELO MÁS GUAY

En este clásico de Sexpeare, que otros más afortunados que yo han visto ya antes y con antes, la compañía sigue investigando en lugares tan gratos como esos donde ocurren las cosas extrañas. Allí donde los objetos desaparecen por la fuerza de... ¿de?, y hay que entrar a por ellos con el peligro de no regresar si no es siendo ya otros. Donde uno deja de ser quien era para ser otra cosa. Más peluda, menos peluda, que de ahí no pasamos pero otra cosa, el caso es no quedarse quietos. Y es en este rebuscamiento en lo vulgar donde Sexpeare entronca con los grandes clásicos del humor, pero sobre todo del absurdo existencial, siempre acompañados por una música épica y prodigiosa que pone aún más de relieve lo nimio de la aventura humana.

Se diría que con su trabajo tan delirante, tan concienzudo, abren grandes simas a la imaginación para que lo vulgar se cuele por ellas y cambie de sitio y de nombre pero siga siendo igual de vulgar. Por eso, después de los desiertos de Nevada o Las Rocosas, yo qué sé, los lugares que más les gustan son las barberías (o peluquerías de las de antes, donde pasaba de todo porque todo allí cabía) y las carnicerías (o salchicherías por la misma razón).

De ahí que el numerito que borden esta vez sea ese en que un crítico de arte muy conocido comparte gustos y críticas con un camarero que, por una minusvalía consecuencia de un accidente sufrido sabe Dios dónde (en Hollywood, en Bollywood, en un rally o en una barbería), vive atrapado en una vitrina enana (igual que en For Sale, otro de sus títulos clásicos, el número inolvidable es el del carnicero enamorado de una salchicha). Y el camarero reprende al crítico mordaz y lo ilustra con su paciencia, igual que lustra incansable con su pañito los vasos y las botellas que son su vida toda allí metida con él. Igual que dicen que hacían los limpiabotas de antes, que le daban el trabajo hecho al crítico mientras le lustraban las botas.

Título: Que pelo más guay
Diseño de escenografía: SeXpeare con Rafa Suárez, Teresa Rodrigo, Arte y ficción
Vestuario: Teresa Rodrigo
Técnicos y diseño iluminación: Paco Murillo y Marino Zabaleta
Diseño Sonido: Isole y Elías Arévalo
Teatro Alfil
16 de abril 2008

 

Anunciación Fernández Antón    María Anunciación Fernández Antón 

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HABITACIÓN 21, DE KIKE TORRES, EN LA SALA ÍTACA

El autor, Kike Torres, subtitula esta “Habitación 21” como “un musical en pequeño formato”. Uno, tras ver la representación, va más allá pues si bien existe una gran parte musical hay en la obra toda una reflexión acerca de las ilusiones, los sueños y las ambiciones que el ser humano puede tener para salir de la oscuridad social, del anonimato, para intentar triunfar en la vida.

María, la protagonista y único personaje (se trata de un monólogo) que interpreta Marina L. Lazárraga, llega a un hostal barato y se hospeda en la habitación cuyo número da título a la obra. Su relación con el mundo exterior es un teléfono móvil y algunas voces en off.

Allí, en la soledad de la habitación, sueña, crea proyectos, ambiciona, se hace ilusiones de que será una gran cantante pero todo, poco a poco, se va desmoronando. No es que el autor nos lo presente en tono pesimista, es que recurre al realismo más tremendo, aunque mágico, pues la vida en general, y en particular el mundo del arte, en este caso el de la canción, no es un camino de rosas.

A veces los triunfos son consecuencia de acertadas y estudiadas operaciones de marketing, a veces consecuencia de estar en el lugar oportuno en el momento preciso. Pero no es el caso de María. Pero ella no pierde la sonrisa, no está dispuesta a tirar la toalla y allí en su habitación descubrirá que vale la pena luchar por lo que cree. Y lucha.

Marina L. Lazárraga borda el papel, una interpretación difícil, el la que también canta, que ella sabe convertir aparentemente en fácil al pasar de lo dramático a lo cómico. Por ello se gana al público que en algunos momentos toma parte activa: cuando María por fin canta, aunque lo hace en el salón de fiestas del humilde hostal, el público real (el que llenaba a Sala Ítaca) se convierte en el público que imaginamos en la sala de fiestas. La sigue, la corea y la aplaude.

La dirección, de Puchi Lagarde, acertada. Muy bien situados los efectos sonoros y cuidada la sobria escenografía. Aunque, creemos, el exceso de la parte musical y cantada que llega hasta el final, puede hacer que nos olvidemos de la “almendra central” que no es sino el planteamiento de que es importante tener ilusiones para mantenerse en el mundo, aunque éste esté limitado por las cuatro paredes de una habitación en un hostal barato.

 

 Savador Enríquez  Salvador Enríquez  

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VERDAD O CONSECUENCIA, DE PAOLA MATIENZO, EN LA SALA LAGRADA

“Verdad o consecuencia” es la tercera obra que Paola Matienzo monta en Madrid y la primera que estrena como autora y que también dirige. Anteriormente montó “¿Dos?” del dramaturgo español Borja Ortiz de Gondra, y “Criminal” del argentino Javier Daulte.

En “Verdad o consecuencia” (Sala Lagrada hasta el 4 de mayo) Paola Matienzo nos muestra a cuatro personajes, dos parejas, una de ellas recién casada, que se reúnen una noche cenar. Son antiguos amigos y creemos que pasarán una velada agradable. Pero pronto intuimos que las cosas no van por ahí, no van por la velada feliz. De ser así, además, no existiría conflicto y el teatro sin conflicto… no es casi nada o es solo espectáculo.

Se inician las charla de “tanteo”, se toman copas, se cena… no falta la revisión a fotos más o menos recientes… esas situaciones que muchos, si no todos, hemos conocido y que sirven para eludir situaciones en las que uno no sabe qué decir o, más exactamente, prefiere no decir.

Los cuatro pertenecen a una sociedad acomodada: Sofía (Cristina Pons) es publicista; Tomás (Ramón Esquinas), arquitecto; Juan (Willy Villalba) médico y María (Paola Matienzo) escritora. Esa clase social les obliga a cuidar las formas pero llega el momento del juego, alguien propone el peligroso juego “de la verdad”. Cuatro seres humanos que desean esconder ante los demás sus debilidades, pero que se ven impelidos a no mentir para cumplir con las reglas de ese juego que, dicho sea de paso, a más de uno habrá dado quebraderos de cabeza.

¿Hasta qué punto es ético callar o, incluso, mentir si con la verdad no arreglamos nada y sí podemos destruir? ¿Está justificado, ante nosotros mismos, el engaño o el silencio por mantener una aparente estabilidad o… es preferible tomar una decisión drástica para alcanzar una imaginaria felicidad? Aunque tal felicidad pueda no ser competa, precisamente, por el daño que hace a terceros. Nada fácil. Ahí está una de las reflexiones a las que nos lleva Paola Matienzo con tu texto.

Los cuatro intérpretes saben transmitir emociones al público. No hay un solo instante en el que el interés decaiga. Los pasos del tiempo por medio de breves oscuros están conseguidos, así como las traslaciones, por medio de efectos de luz, cuando la acción es en exteriores.

 

 Savador Enríquez  Salvador Enríquez  

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NADA QUE ENVIDIAR... - LAS CUÑADAS

Amanece en Madrid. Transcurre el año 1965. Nos situamos en la cocina de Encarna Lozano (Julieta Serrano), ganadora de un concurso de una cadena de establecimientos, cuyo premio es un millón de cupones. Tras pegarlos en sus respectivos álbumes, esta mujer podrá hacer realidad todos sus sueños, podrá cambiar totalmente su vida. Encarna Lozano será feliz.

Pegar un millón de cupones no es tarea fácil, por lo que ha convocado a amigas, vecinas, hermanas y cuñadas para que le echen una mano. La llegada de las catorce mujeres será también el momento en el que la envidia, la frustración, los secretos y las mentiras vayan maquillando los huecos de verdad que la fragilidad no logra esconder.

La envidia, comenta una de las actrices, puede destrozar todo lo que hay alrededor de cada uno. Yo creo que el entorno de estas mujeres está ya destrozado o a punto de hacerlo. Quizá el tono en el que el autor ha escrito esta obra, el único tono posible por otra parte, invita al absurdo, a la risa, al asombro, pero lo verdaderamente interesante es lo que vamos descubriendo poco a poco, lo que vamos conociendo, la intimidad de estas mujeres frustradas, cansadas de la rutina, ahogadas entre cuatro paredes llenas de gritos, de órdenes, de horizontes en blanco y negro, de tardes caldeadas por el santo rosario, de vidas sostenidas por unas aspiraciones que sólo pueden ser si son lanzadas contra el rostro indefenso de aquellas a quienes más se quiere, de almas malheridas por un sometimiento forzosamente voluntario, de seres oprimidos por una sociedad que las margina, por unas normas firmemente aprendidas y asimiladas para que esa salida no exista en su mente, no sepan dibujarla, no sepan saborearla, para que ellas mismas lleguen a convertirse en su propio verdugo... y lo son. Ellas son su verdugo, porque no se permiten la risa, porque no se permiten la vida, porque no quieren mirar a aquélla que intentó vivir, porque no quieren que la evolución llegue hasta las faldas de las que comienzan a caminar, porque no quieren comprender que los sueños no nacen fuera, no surgen de unos álbumes ganados arbitrariamente, no quieren ver que los sueños nacen de dentro, de la necesidad y la valentía de decidir hacer algo diferente... a pesar del rechazo... de la osadía de probar, de intentar... Ellas creen que la felicidad nace, crece y se desarrolla en los ojos envidiosos de las otras, ellas creen que son más felices si los otros creen que lo son, aunque no sea así la realidad, ellas creen que la vida tiene el valor de la apariencia, aunque lo que ésta cubra sea más que miserable...

Estas mujeres son infelices y lo peor aún es que pretenden infundir esta infelicidad en las tres jóvenes que comienzan a vivir.

Quizá las mujeres de hoy no depositen sus sueños en unos cupones y en sus respectivos álbumes. Quizá los seres humanos de hoy no empapelen de envidia y frustraciones sus hipotecadas casas... Quizá las distintas miserias que quedan abandonadas en la mesa central de la cocina de Encarna Lozano no son infalibles armas de separación y enfrentamiento, quizá hoy en día eso, precisamente, nos une, quizá hoy en día no nos envidiamos porque hemos aprendido que los sueños son más valiosos, porque hemos aprendido que son los sueños los que dan sentido a una vida repleta de cotidianidades y rutinas... quizá ese himno esperanzador final es el fruto del paso del tiempo, de la educación y de una tranquila y femenina revolución a la que le queda mucho camino...

Natalia Menéndez ha llevado a cabo un trabajo arduo, original y tremendamente divertido. La música, la danza y el más puro teatro dan forma al inteligente texto de Michel Tremblay. Las quince actrices que suben al escenario levantado entre el tradicional escenario del Teatro Español y el patio de butacas se complementan de una forma absoluta, su labor es impecable. La coreografía que fija y determina su posición en ese salón de cocina es magnífica y la caracterización perfecta.

El final de esta farsa y el “Himno de la Esperanza” escrito por Itziar Pascual, es también una especie de declaración de intenciones. No están tan lejos esas mujeres, ni esas miserias, ni ese miedo por salir al mundo y descubrir su grandeza más allá de las tapas de cartón de un álbum para pegar los puntos con los que se cristalizarán nuestros sueños. No están tan lejos las envidias que nos alejan de la felicidad... pero tampoco está tan lejos esa felicidad, al contrario. Esa felicidad somos nosotras mismas y su alimento es nuestra esperanza...

 

LAS CUÑADAS

Teatro Español

Autor: Michel Tremblay

Versión: Itziar Pascual

Dirección: Natalia Menéndez

Intérpretes: Julieta Serrano, María Pujalte, Lorena Berdún, Isabel García Lorca, Lola Casamayor, Arantxa Aranguren, Rosa Savoini, Ana Rayo, Mariana Cordero, Karmele Aranburu, Marta Aledo, Teresa Hurtado de Ory, Mari Carmen Sánchez, Maite Pastor y la voz en off de Berta Riaza.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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LAS RAÍCES DEL MACHISMO - EL PINTOR DE SU DESHONRA

“Somos seres históricos y estamos aquí por el lugar de donde venimos”. Ha manifestado Rafael Pérez Sierra, autor de la versión de la obra que actualmente vemos en el Teatro Pavón.

Somos seres históricos y llevamos a nuestras espaldas siglos de leyes arbitrarias, de justificaciones hirientes y de deshonras absurdas.

Calderón de la Barca colocó sobre el escenario una realidad. No hizo más que plasmar un hecho. Debatir sobre si el autor se decanta por la ley imperante en aquel tiempo que, por otra parte, queda más que patente en uno de los finales más sobrecogedores del teatro clásico o si con ello pretende denunciar la injusticia de tal orden, es inútil. Siempre habrá voces disonantes y divergentes; creo que en este punto la unanimidad es imposible. Pero si el autor pretendiera algo más, creo que la conclusión no sería tal. Creo que el monólogo clave de Don Juan Roca (Arturo Querejeta), aquel que nos muestra la lucha interior de ese personaje, sería tratado de otra forma, estaría colocado en otro lugar, de modo que sus palabras, su lucha y sus dudas fueran las que nos quedaran en la memoria al ver la función. Pero lo que nos queda son los sobrecogedores comentarios que justifican la deshonrosa acción de un hombre que mata a dos personas porque “cree” ciegamente que lo están humillando. Lo que nos queda es el amargo sabor que explica una violencia machista que día sí, día no, nos espanta con un lamentable canto de cisne...

Creo que el mero de hecho de colocar sobre un escenario este tema ya supone una denuncia; sin embargo, estimo que lo que pensaba Calderón es que el hombre, víctima de “la insultante ligereza femenina” debe salvar su hombría, debe sobreponerse al amor que puede sentir por esa mujer. Su honor es más fuerte. El fin justifica los medios y si la ley es bárbara, no menos bárbara es la osadía de una mujer que deshonra a un hombre... Al fin y al cabo, la mujer no tenía derechos, estaba subordinada al hombre, no pintaba nada en esa sociedad... su papel era el mismo viva o muerta... por muy macabro que pueda sonar...

La Compañía Nacional de Teatro Clásico no se ha decantado. Se ha limitado a recuperar este texto, a devolvérnoslo. No toma partido, aparentemente, porque textos como éste, documentos como éste nos dicen mucho. Nos enseñan mucho. Nos definen mucho. Venimos de ese lugar, de esa cultura, de esa arbitrariedad, de esa atrocidad... Somos los que hemos sido, somos los herederos de una cultura atroz e incívica, llevamos en nuestros pasos las huellas de justificaciones espeluznantes... Es sumamente interesante indagar en los orígenes del crimen machista, del terror de una mujer que siente en su espalda la muerte de muchas mujeres, el sometimiento de muchas mujeres, la burla de muchos hombres que blanden la vara cruel de su dominio amparado por unas leyes hechas también por hombres y sólo para hombres...

Creo que es claro, me sobrecogió ese final y me resultó enormemente clarificador del presente que vivimos...

Teatralmente, creo que el montaje es más que correcto. Los intérpretes llevan a cabo una labor magnífica; sobre todo Arturo Querejeta. Una vez más es un placer verlo y escucharlo sobre el escenario. La puesta en escena es muy cuidada, quizá un tanto oscura pero estimo que ese color está en consonancia con la lucha interna que mantiene el protagonista. Por otra parte la música en esta función, marca, en cierta forma, el destino de los personajes, destino fatal en todo caso, permaneciendo perfectamente integrada en el texto. Por último querría destacar los cuadros, los caballetes, que presiden la escenografía de esta propuesta. Tal vez, indican que lo que vemos es un cuadro, distintos cuadros, distintas pinturas, distintos paisajes de un pasado común, de nuestro pasado... quizá la deshonra que pinta Don Juan es su misma acción... su mismo crimen... ésa quizá es su deshonra y por ende la nuestra...

 

EL PINTOR DE SU DESHONRA

Teatro Pavón

Autor: Calderón de la Barca

Versión: Rafael Pérez Sierra

Director: Eduardo Vasco

Intérpretes: Arturo Querejeta, Francisco Merino, Daniel Albaladejo, Nuria Mencía y Eva Trancón, entre otros.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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UNAS “VECINAS”... MUY ESPECIALES

Reza el viejo adagio:pueblo chico infierno grande”. Parafraseándolo podríamos decir que en Universo Vecinas, la obra que el Grupo de Alumnos Juveniles Entretelones representó el 15 de marzo último, esto queda probado de manera irrefutable.

 Los jóvenes que subieron a escena en el centro Cultural Dr. Julio César Gioscio, de Mercedes (Provincia de Buenos Aires, Argentina) pusieron en evidencia cómo el trabajo serio y cuidado puede convertirse en una creación artística de nivel.  Apoyados en un texto excelente que les pertenece  (creación colectiva)  mostraron los miedos,  prejuicios e hipocresías del mundo adulto en un divertido paso de comedia..

 La línea argumental es simple. A un barrio, donde todos se conocen y saben qué esperar del otro, un día llega Mónica (Micaela Calderón) la nueva, una vecina joven, bella y con dinero; tres ingredientes nefastos para cualquier mujer.

 Este universo eminentemente femenino desnuda la naturaleza psicológica de personajes  que esconden cuidadosamente sus secretos, fluctuando entre la  apariencia de lo que representan ser y lo que en realidad son.  Así conocemos a la hipocondríaca Dolores (Paulina del Canto) o la belicosa Irma (Cecilia Alfonso), nos asomamos al mundo de la beata Susana (Andrea Delvento) y sonreímos con las ocurrencias de la quinielera Ester (Gabriela Gollo).

 Todas ellas forman parte de la  Sociedad de Fomento, receptáculo del poder barrial; donde Rosa (Rosina Karp) esposa de Rolo (Yair Martino) el carnicero,  madre de Yonatan (Juan Ignacio Donalicio) y tesorera,  parece  ser la voz cantante y se opone terminantemente a que la nuevaforme parte de la institución.

 Rosa no solo siente rechazo por Mónica, también con Irma parece mantener una vieja disputa. A pesar de ello, deciden establecer una tregua cuando advierten que las otras vecinas aceptarán que la joven forme parte de la comisión

 Antes del momento definitivo se reúne cada grupo por su lado y allí se hacen algunas confidencias, la más notoria: Ester en su Chaco natal fue “madama de un prostíbulo.

 En el momento de la votación se produce una discusión entre Rosa y Ester cuando la primera veladamente insinúa su pasado oscuro. Ester, lejos de intimidarse, enfrenta a Rosa y la insta a que ella también cuente su verdadera historia.

 Por un momento la comedia parece convertirse en drama pero, con una ingeniosa vuelta de tuerca, a través de escenas animadas con temas de Pimpinella como fondo, se narra la historia de Rosa, Rolo e Irma. Es, a no dudarlo, el momento más desopilante de la obra, donde Rosina Karp y Cecilia Alfonso compiten en talento e histrionismo.

 Después de la confesión todo parece aclararse, los ánimos se aquietan y sobreviene la calma. En este final feliz queda sellada la nueva convivencia, más libre, sin hipocresía, donde cada uno llevará su vida mejor, tratando de convivir con el otro.

 El Grupo Juvenil Entretelones estuvo dirigido por Eduardo Grinovero, no solo un excelente actor y director sino un maestro de actores de gran valía. La idea de la educación a través del arte es en él una realidad y debería, a nuestro juicio, ser imitada por quienes tienen poder de decisión política y educativa. Su marcación actoral, la excelente y ajustada musicalización de Alicia Amorfini y la iluminación dieron al espectáculo el brillo justo.

 Las actuaciones fueron equilibradas pero es  justo destacar la composición de Cecilia Alfonso  (Irma) tanto en el plano actoral como en el manejo corporal y escénico con que jugó su personaje. También Gabriela Gollo, en su personificación de la quinielera, tuvo momentos desopilantes al igual que Rosina Karp, especialmente en el despliegue mímico.

 Mientras bajaba las escaleras del teatro, no pude menos que sonreír al pensar en aquellos que dicen que nuestra juventud está perdida y me decía ¡Cuán equivocados están!... Ellos no saben que mientras haya un teatro, un maestro, un alumno, y ganas de hacer, siempre, siempre habrá esperanzas.

 

 Susana Spano (Argentina)  

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UNIVERSO DE PLÁSTICO - LA DAMA DEL MAR

Ellida Wangel (Ángela Molina) es una mujer que ansía la libertad con la que vivió sus primeros años. Una mujer casada con un hombre mayor que ella con dos hijas, tras lo cual se sintió atrapada. Una mujer que añora un amor marinero que conoció tiempo atrás. Un amor que vuelve para poner en sus manos un instante de libertad. Un instante, la libertad no es otra cosa, afirma su marido (Manuel de Blas). El momento en el que optas, el momento en el que eliges. La posibilidad eterna de hacer otra cosa y de mirar hacia otro lado. La habilidad para contemplar nuestra existencia desde la serenidad de otro escenario, desde la esperanza de la inmensidad de un océano repleto de nuevas experiencias, de nuevas formas que siempre podrían acogernos porque no nos son ajenas.

Henrik Ibsen escribió “La dama del mar” nueve años después de su legendaria “Casa de muñecas”. El tema que se plantea en el texto, en sus páginas no deja de ser el mismo: La libertad de una mujer atrapada en una sociedad machista y opresora. La resolución, sin embargo, es muy diferente. Mientras Ellida se adapta, se conforma con la remota posibilidad de ejercer la libertad; Nora la ejerce, no esperará a otra ocasión para dar el portazo definitivo, no vivirá contemplando unos días extraños, los hará suyos... si bien, no sabemos por cuánto tiempo... Ellida se conforma, ha aprendido a adaptarse... es ésta una asfixiante conclusión, al menos a mí me lo parece. Una conclusión hipócrita y conservadora. La mujer es libre, pero no se atreve a optar con libertad, no la han enseñado a ejercer la libertad, ese instante fugaz y decisivo...

Robert Wilson es un prestigioso director de teatro, un creador por decirlo así, que combina teatro de texto y gestual. De esta manera ha abordado la obra de Henrik Ibsen, adaptada para tal ocasión por Susan Sontag. El resultado es de una belleza plástica incuestionable. Los colores, los movimientos de los intérpretes, la forma de declamar componen un paisaje hermoso pero alejado de lo que quizá quiso transmitir el autor. El desarrollo de la obra que ha recorrido gran parte de nuestra península es lento, nos da la sensación de que ante nosotros tenemos una especie de acuario en el que se mueven seres marinos, desde un calamar hasta la sirena protagonista; el contenido, aquello que estos seres nos pretenden decir no nos acaba de llegar y aquello que nos llega lo hace de un modo confuso y ciertamente vacuo.

No podemos negar que esto favorece la labor de Ángela Molina, su manera de hablar, su manera de moverse. Aquellos a quienes no nos gusta demasiado, por no decir que no nos gusta sin más, hemos de admitir que éste es uno de sus mejores trabajos. Manuel de Blas, siempre deja un buen sabor de boca, haga lo que haga y del modo en que lo haga. “La dama del mar” es pues, una puesta en escena sinceramente bella aunque no consigue brillar al alejarse de manera intencionada de lo que en teoría debería contar, transmitir y reflejar.

 

LA DAMA DEL MAR

Naves del Español

Autor: Henrik Ibsen

Versión: Susan Sontag

Director: Robert Wilson.

Intérpretes: Ángela Molina, Manuel de Blas, Carlota Gaviño y Lara Grube, entre otros.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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UNA ANTOLOGÍA COJA - LA VENTANA ROJAS

La compañía de Teatro Morboria tiene un largo recorrido a sus espaldas durante el cual ha realizado montajes de todo tipo y en todo lugar. Cuando apunto “montajes de todo tipo” lo hago en el sentido más amplio de la frase; pues estos profesionales han abordado a lo largo de su camin